La música

poema de Emilio Oribe

 

                I
¡Silencio! ¡Silencio!
Inclinadas

hacia el navío,
las grandes aves blancas, las del alto volar,

en la noche del trópico se ponen a cantar.


Asomadas,
en la cárcel brillante de las aguas

hacia la claridad lunar,

en el camino nuestro, las sirenas

se ponen a cantar.


Acodados
sobre la popa del navío,
unos hombres oscuros en ruta de emigrar,
oyen llenos de júbilo esas voces,
pero sólo saben callar.


               II

 

¡Silencio! ¡Silencio!
Ahora, las estrellas,
desde las doce casas del zodiaco,
se asoman a las puertas abiertas sobre el mar,
y elevando una luz entre las manos,
antes de darse al delicioso sueño

se ponen a cantar.

 

Y temblando,
al borde mismo de los labios,

nuestros corazones,
suspensos en las notas del concierto estelar,
—también oscuras formas en ruta de emigrar!—

oyen toda la música del mundo.


Pero sólo saben callar.

poema de Emilio Oribe

Antología de la moderna poesía uruguaya

Ildefonso Pereda Valdés.
Buenos Aires, 1927.

 

Editado por el editor de Letras Uruguay

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