Amigos protectores de Letras-Uruguay

Sonetos de amor y olvido
Ángeles Núñez Echenique

             I

Has partido 
con dolor,
lo sé, lo siento.
Es por amor, 
es por no lastimar
por no herir el silencio.

Prefieres conservar
la amistad, 
la mirada cristalina,
no rozar tu mano
con la mía,
decir “no puedo”
aunque te quiera.


            II

Si algún día
piensas,
recuerda
que te olvido,
cada día un poco más.
Extraño
las veces
que el corazón volaba.
Pero piensa
y recuerda
que te olvido,
cada día un poco más;
aunque el corazón vuele
y me desvele.


             III

Conjunción “y”,
preposición “sin”.
Entre una y otra
elegimos “ni”,
preferimos “por”.

Tú y yo
sin desplegar futuro,
ni crear amor,
por ti por mí
sin preposición
ni conjunción.

              IV

A veces amanece
y me cubre la esperanza.
Otras, sin embargo,
sólo llueve.
Se me mojan los sueños
y se arruga el porvenir.

Despliego grande
el paraguas de lo tierno,
y cubro mi alma
con lanas de colores 
y flores del mañana.

Entonces me preparo
para despedir al sol
y recibir la luna nueva,
la luna llena ofreciendo:
miradas y risas,
juegos y poemas,
sombras plateadas 
de abrazos y
de música de ayer,
de siempre, de otras brisas,
para amanecer.

               V

Si estuvieras conmigo
no debería tener 
ausencia ni vacío,
tan sólo llenarías
lo más profundo,
de lo mío.

Si solamente sintieras
el llamado de 
mi esencia,
acudirías a la cita
de lo intenso del vibrar
de lo infinito.

               VI

Espero y a veces desespero,
escucho sonidos, 
y en el gran silencio
ansío, duermo, me desvelo.

Una desazón recorre mi ser,
me estremece,
me conmueve.
Siento tu dolor que atraviesa
mis entrañas.

Siento tus gritos 
que lastiman mis oídos.
Siento tu compromiso 
que abraza mi esperanza.
Y ya no te tengo, ¡no!

                    VII

Abro las ventanas del olvido
para llamar al mañana,
y una humedad grisácea
oscurece, me deprime,
me destroza el alma.

¿Hacia dónde dirijo mi mirada?
¿Dónde deposito mis preguntas?
¿Qué será de mi asombro cotidiano?
Sólo mi ser responde
que me calme, ya amanece.


                       VIII

Llueve y lloro,
siento frío.
Terminó tu vida,
la arrastraron, la destrozaron.
Crucifijaron tus ideas,
pero no pudieron matarte.
Resucistaste de entre los muertos
Y estarás entre la gente,

más que antes: 
entre los tuyos,
entre los nuestros,
sembrando esperanza,
reclamando justicia 
para el blanco, el negro,
para la pareja ,
la distinta, la menos previsible.

Estarás entre los rebeldes.
Bienaventurados los rebeldes,
los de corazón limpio,
y los que se lo ensucian
para luchar por los distintos,
por los que no encajan en la sociedad
perfecta del mercado,
porque ellos verán 
a Dios seguramente.


                    IX

Orientales
la patria o la tumba

Oriente compañero
a sus leales
que la patria está escondida
y dividida.

En la tumba no hay muertos
hay compañeros.
Orientales de la patria
desaparecidos,
luchando por la tumba.
compañeros
luchadores de la patria
enaltecidos.

Sigamos buscando
orientales de la patria.
Seguiremos reclamando.
Y no nos cansaremos
Orientales 
Ya tendrán su tumba,
Compañeros.

                     X

Eres de la calle o de por ahí
usas los colores de la libertad.
Y comes desazón,
de inclemencias de tiempos
estériles y lúgubres.

Migraciones, guerra, dictaduras
ay, ¡qué queda de nosotros!
Gritos, discusiones extranjeras.
¿Qué dirán de tí, qué dirán de mí?
Sueño con árboles, ríos y océanos,
y pájaros libertinos de mi niñez


                      XI

Estás en todos los negros 
de mi patria,
en el desgarro de cada
excluido de la vida
de este rincón de desterrados.

Vas y vienes con nostalgia,
acomodando los sentires
abrazando a cada fusilado

Eres la fuerza del mañana
y la prueba del ayer 
de la esperanza.
Tu lucha era la de todos,
por abrazar y compartir 
el pan solidario de los distintos..

Que se haga justicia aquí
en la tierra,
por ahora y por siempre.

Que no oscureza mañana
para nadie.
Que la libertad renazca
con el otro, 
el diferente, conmigo y
con nosotros.

                     XII

A la rueda, rueda
de pan y dolor,
vino un hombre malo 
y se los llevó:
a mi padre bueno,
a mi madre linda.

A la rueda, rueda,
de pan y dolor,
ya no tengo padres
me queda el clamor,
de seguir la lucha,
siempre por amor.

Ángeles Núñez Echenique

Angelesnunez5@gmail.com  

Ir a índice de poesía

Ir a índice de Núñez Echenique, Angeles

Ir a página inicio

Ir a mapa del sitio