Amigos protectores de Letras-Uruguay

Jornadas de bioética, marzo 2010
Organiza ACÁ-BIOÉTICA y UNESCO Montevideo

Bioética, un abordaje multidiverso
Angeles Núñez Echenique

(Agradecimiento especial a Mabel Quintela, Mauricio Langón y Julio Cano por la confianza)

En esta oportunidad, en que se me ha convocado a reflexionar juntos sobre esta interesante pregunta: “¿Cómo pasar del modelo de desarrollo antropocéntrico (que involucra una bioética igualmente antropocéntrica) a un modelo de cuidado de toda la vida en la tierra?”,  vengo a compartir mi pensar y mi sentir desde una mirada integral, desde una esquinita del Cosmos.

 

La bioética es una disciplina nueva que trata de la ética de la vida (ética aplicada a la vida), que comenzó a desarrollarse en 1971 con uno de los principales impulsores Van Rensselaer Potter, quien tenía una relación muy fuerte con la naturaleza. Luego, durante varios años,  estuvo más ligada a la medicina y a la biología, hasta que más adelante, sobre todo, en América Latina se nutre de las prácticas sociales y sus disciplinas.

 

Desearía que esta conversación entre todos esté iluminada por la esperanza, a pesar de esta tremenda crisis multidimensional, de inesperadas e inabarcables proporciones de las que venimos siento...¿testigos? ¿sujetos? ¿autores? ¿co-responsables? ¿indiferentes espectadores?

 

He puesto en palabras escritas mis reflexiones con el fin de ordenarme, para abrir una ronda de conversación con ustedes, para compartir el asombro, las preguntas, propuestas, ideas, y de esa manera desplazar nuestro pensamiento de posturas almidonadas, en fin ojalá podamos proponer algo distinto, establecer una red de comunicación humana y afectiva.

 

Comencemos a repasar el entorno global y sus crónicas crisis: el capital contra la vida, la crisis económica, la global, la violencia generalizada, la explosión demográfica, los desequilibrios de la salud, la acumulación de la riqueza entre unos pocos, la discriminación de raza, de género, de opción sexual, los dramas de la soledad, de las drogas, y de otras dependencias (pantallas, celulares, etc), que van dañando el ser integral y las tramas de vida que lo conectan a otros seres.

La crisis del sentido de la vida, del permanente absurdo, que nos enfrenta a nuestra Madre Tierra, al desastre y escándolo ecológico: sequías e inundaciones, surnamis, terremotos, maremotos, deshielos, calentamiento global. Pensemos en todo el Cosmos, pero expresemos un especial sentimiento de solidaridad por los pueblos del Tercer Mundo, muy especialmente por Haití y Chile, que acaban de sufrir tantas pérdidas humanas y naturales; y en el caso de este último, hasta con consecuencias de desplazamiento del eje de la Tierra y un acortamiento del día.

 

En este devenir sentimos dolor, orfandad, misterio, asombro, indignación, caos dentro del caos, gritos ecológicos que denuncian nuestros modos de relación, nuestra falta de cuidado y de respeto por todos los seres vivos. Nuestros comportamientos obedecen a una cultura patriarcal, hombres y mujeres  nos vinculamos con modos donde la apropiación, las jerarquías y el control son pilares culturales en nuestra organización occidental, y se es patriarcal no por sexo, sino por cultura.

Como toda madre la Tierra advierte los peligros, las malas compañias y los consumos tóxicos mutilantes. De esta manera, nuestras emociones, nuestras conductas se ven perturbadas, nuestro lenguaje y nuestro conversar también entran en este disturbio existencial.

 

Por el contrario la cultura matrístrica que se desarrolló como modo de vida en Europa hasta el siglo XIII y XIV, estaba centrada en la estética de la armonía del mundo natural como aspecto del reconocimiento de la pertenencia de lo humano al ámbito de lo vivo, desde donde el ser humano obtenía todo el bienestar de su existencia.

No hay oposición intrínseca entre lo masculino y femenino, sólo una oposición cultural, Biológica y constitutivamente lo masculino y lo femenino son complementarios

 

La humanidad requiere un cambio de rumbo, una propuesta antropológica (y no antropocéntrica ecológica), en la que el ser humano reflexione en cómo ser más humano, en cómo recomponer su potencia afirmativa, sus ganas de vivir.

 

Se han abierto caminos de esperanza en nuestro pais, porque los movimientos sociales están siendo parte y constructores, pero no perdamos de vista nuestra mirada amorosa, crítica y propositiva. Sepamos movernos por fuera y por dentro del globo, y sigamos preguntándonos: ¿qué pasa con la extranjerización de la tierra? ¿con los pueblos aborígenes de nuestra América Latina que siguen sufriendo atropellos, saqueos, que sufren consecuencias físicas por pérdidas de gases y líquidos de sus industrias desarrolladas? ¿Alguien ha hecho un inventario de eso? ¿Quién se ocupa de visitar los pueblos en los cuales su gente sufre malformaciones y abandono, enfermedades y pobreza?  Con el desembarco de las transnacionales que  siguen llegando, ¿seremos capaces de cuidar nuestros recursos naturales? ¿nuestra identidad cultural? ¿Somos realmente impulsores de una educación para todas y todos? ¿Hemos logrado llevar el debate a las plazas o ha quedado reducido a una discusión entre técnicos y militantes? ¿Qué pasa con la trata de personas? Cuántas mujeres, niñas y niños son víctimas de este horror?  ¿estamos de acuerdo con consumo por pantalla de “baja calidad” para nuestros niñas y niños? Estamos presentes como padres y educadores/as en saber qué penetra y transforma vía internet nuestras subjetividades? ¿Analizamos qué consumimos y por qué?

Los medios de comunicación son una herramienta maravillosa pero ahí también hay una intencionalidad ético-política.

¿Estas preguntas no pertenecen al campo de la bioética?

 

En nuestro vivir reflexivo “no podemos hablar de nada externo a nuestro vivir y convivir, porque todo lo que hablamos surge en las coordinaciones de haceres y emociones en nuestro operar en nuestro convivir en el lenguajear.

 

Humberto Maturana y Francisco Varela han aportado sustancialmente desde la biología al pensamiento, a los modos de relación con la “autopoiesis” (del griego; auto= sí mismo, poiesis= producción). En este sentido, la autopoiesis es la condición de existencia de los seres vivos en la continua producción de sí mismos.

 

Somos hijos y nietos de una sociedad patriarcal, estamos centrados en la apropiación, en la dominación y en la exigencia. Dice Maturana que el vacío existencial no depende de lo económico, pertenece a la angustia de la no pertenencia.

 

Es muy difícil cambiar esa cultura patriarcal, hoy tenemos que seguir buscando nuestro lugar como comunidad universal, como pueblo, como seres que somos parte de un TODO. Vivimos centrados en las expectativas y las apariencias, valoramos las relaciones por su consecuencia. Exigimos que el OTRO sea según nuestro deseo, y no lo dejamos ser sí mismo.

 

Siguiendo a Maturana y reflexionando con ustedes, pensemos en como retornar al abrazo de nuestra Madre Tierra, como recomponer las relaciones libertarias y amorosas, de las cuales tanto tenemos para aprender de nuestros hermanos aborígenes, de su culturas, de sus modos de relación.

La CONFIANZA y el AMOR son pilares de  la convivencia social, cualquiera sea el ámbito, así como la ACEPTACIÓN DEL OTRO COMO LEGÍTIMO OTRO.

 

La OBSERVACIÓN de las emociones es lo que nos permite apreciar los modos de vincularse seres vivos entre sí. Se aprende biología biologizando y se aprende a amar amando. Y siempre hay tiempo para empezar, porque el ser humano se regenera, se revitaliza en cada acto de amor, en los gestos de solidaridad, en el compartir lo mejor de la vida disfrutando de ella y contemplando sus riquezas.

 

No nos queda otro camino que replantearnos qué calidad de vida nos mantiene vivos, ¿dónde buscar las salidas? Dice José Luis Rebellato  que “el campo de la subjetividad, de la ética y de la cultura parecen constituir un lugar privilegiado para la construcción de alternativas hegemónicas....(...) Una ética de la liberación necesita recuperar al otro como alteridad irreductible. El otro es el oprimido, los sujetos y los pueblos oprimidos, en sus vidas, en sus proyectos, en sus culturas, en su posibilidad de imaginar. El otro negado en su capacidad de ser. El otro que convoca a una ética y política de la diferencia. Por lo tanto, una ética de la liberación articula autonomía, subjetividad, autodeterminación y dignidad”.

 

Que nuestra potencia de existir se sienta en un modo de transformación que sea capaz de trastocar la historia, de aportar a la construcción de una globalización solidaria, autosostenible, democrátia y justa, pero que por encima de todo las relaciones afectivas puedan generar maremotos, explosiones y surnamis de alegría e igualdad, de relaciones fraternas y plásticas, capaces de moverse del lugar que nos hace sombras.

 

Mujeres y hombres desarrollemos nuestros vínculos de manera que lo necesario para una buena calidad de vida en la primera infancia, continúe  desarrollándose en nuestra edad adulta, donde la ternura, la amistad, el juego, el humor, el asombro, la creatividad, el entusiamo, el placer, la armonía entre el cuerpo y el espíritu, hagan de nosotros seres libres, autonómos, desapegados y plenos, ARTISTAS  ONTOLOGIGOS y cultivadores de un jardín donde florezcan todas las ecologías, donde la evolución del hombre encuentre el equilibrio con la naturaleza, sus pares, sus creencias, sus comunidades,

 

Bibliografía:

 

Weinstein Luis, Hacia el Homo Sapiens, Ed. Universidad Bolivariana (Chile) 2006

Rebellato José Luis, La encrucijada de la ética, Ed. Nordan (Montevideo), 1995

Maturana Humberto, El sentido de lo humano, Ed. Dolmen (Chile), 1997

Maturana Humberto, Del ser al hacer, Los orígenes de la biología del conocer ,Ed. J.C. Sáez (Chile) 2005

Angeles Núñez Echenique

Angelesnunez5@gmail.com  

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