Nocturno

No eras un árbol pero de él tenías
un sonido de pájaro
una enlazada rama
aprisionando como enredadera
una raíz profunda
que como lengua
averiguaba.
No eras un árbol.
No.
Pero tenías frutos
y mis manos se iluminaban al tocarlos
y junto al viento de la noche
andaban acariciando tu volumen
y escuchando tu voz desanidada.
No eras un árbol
No;
ni eras tampoco un símbolo deseado
sino sorpresa cierta entre mis brazos.
Planta fecunda y fecundada.

Lucio Muniz
Sin amor
(1) Paleta baja

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