La puerta

He dejado entornada la puerta
para los regresos.
La que separa y une con el mundo
la misma que he mirado retornando
sabiendo de la zonas neblinosas
que habitan de alegría las mañanas
y los atardeceres de asonantes tristezas.
Está la puerta abierta
casi
para vaivenes sorpresivos
y mi mano al tocarla la despierta

y apenas si la empuja
para que el viento de la noche vuelva
pero no al rojo muerto.

Lucio Muniz
Sin amor
(1) Paleta baja

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