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Con el autor de "¿Quién mató a Michelini y Gutiérrez Ruiz?"
por Alejandro Michelena
alemichelena@gmail.com

 
 
 

Claudio Trobo es uno de los integrantes de la llamada por algunos críticos "generación de la crisis", la que llegó a hacerse conocer a través de sus libros a partir del año sesenta. Su primer novela, "Sin horizonte", premiada en un concurso de Marcha y publicada por el mismo semanario en 1963, es un implacable alegato contra un tipo de encare del periodismo que fue y es todavía realidad en el Río de la Plata. Luego vinieron "Los amigos" (del mismo año, Ed. Alfa), "El invitado" (por el mismo sello, 1965), "Ciudad al Sur" (Ed. Sandino, 1968), "Junto a lo Anterior" (Ed. Alfa, 1968), todas ellas dadas a conocer en Montevideo. Luego, en el exterior aparecerían "Dorsal Diez", "El trabajo del Gato", "Caza Mayor", "Guión para un crimen" y "Con mucha piel".

Claudio Trobo

Aparte de esta prolífica labor en cuanto narrador, Trobo ha sido desde siempre periodista, trabajando primero en diarios uruguayos como "El Popular", "De Frente", "Ultima Hora", así como luego —en tiempos del exilio— estuvo presente en diversos medios de prensa de América Latina y Europa.

De esa doble condición, periodista y escritor, surgió una interesante vertiente del quehacer de este uruguayo, que se refleja en volúmenes como "Así se vive" (de entrevistas, editado por Alfadil, Caracas, 1982), "Lo que pasa en Nicaragua" (reportaje que mereciera varias ediciones en distintos lugares, aparecido en Siglo XXI, México, 1983). Y el más reciente, "Quién mató a Michelini y a Gutiérrez Ruíz", trabajo de investigación periodística que está circulando en estos momentos por Montevideo.

La aparición para la venta de este último, motivó un diálogo con el autor en los siguientes términos.

Para empezar, ¿cómo se relacionan Claudio Trobo periodista y Claudio Trobo narrador, y viceversa?

Mira, yo empecé a trabajar en periodismo porque quería escribir. Eso fue a los 17 y 18 años. Y en verdad el periodismo me gustaba, y entré a trabajar en diarios para conocer los mecanismos y elementos que forman parte del oficio de la escritura. A medida que hacía periodismo, podía al mismo tiempo trabajar más en literatura. Pero había en aquel momento enfrentamientos, por eso mi primera novela es tan crítica, sobre todo porque está referida a lo que eran algunas redacciones y el trabajo en ellas entonces.

¿Pero no habría algunas posibles interferencias, tal cual se ha planteado en esa polémica siempre renovada, entre texto periodístico y escritura literaria?

Yo creo que no. Es claro que si, si uno trabaja en un periódico a contrapelo de su ideología, de lo contrario no. Porque manejar cotidianamente el lenguaje y conocer los diversos problemas que se presentan a quien escribe una nota, puede ser de gran utilidad para un escritor.

Este último informe sobre el caso Michelini-Gutiérrez Ruiz, ¿no es la primera experiencia de Trobo en un periodismo de encare más exhaustivo, más analítico, ese que aspira naturalmente al libro?

De ninguna manera. Con "Así se vive" me había adentrado —mediante reportajes a personas muy variadas, desde una prostituta hasta intelectuales— en la vida cotidiana de Venezuela. Mi objetivo fue ir al aspecto humano más que nada, y mostrar así una sociedad con sus conflictos y problemas. En el libro sobre Nicaragua utilicé un procedimiento parecido, en base a reportajes, tratando de vaciarme de pre-conceptos sobre el tema, recorriendo ese país y hablando con la gente.

Al igual que en materia literaria, en el peculiar género al que pertenecen estos libros y también el último, se puede hablar de influencias. Están los antecedentes de Norman Mailer y de Truman Capote.

Yo te diría que el planteo inicial del libro sobre Michelini y Gutiérrez Ruíz es deudor, como habrás podido notar, del excelente "A sangre fría" de Capote, que es además antecedente inevitable para todo este tipo de trabajos.

Requiere mucho trabajo un libro así, aunque sea poco voluminoso?

Fueron meses de acopio de antecedentes, de informaciones, y luego vino el trabajo de síntesis y ensamblaje. Creo que el resultado es un material que no suple a la información, sino que es complementario de lo que ya ha circulado al respecto en los diferentes medios de prensa. Y en cuanto a su aparición en Uruguay (fue editado en la Argentina) es muy oportuna en estos momentos, cuando todavía para muchos parece que no se pudiera hablar de las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura sino con eufemismos.

Así conversamos con Claudio Trobo, un hombre para quien no hay contradicción alguna entre su condición de novelista y la de periodista, pues considera que ambas son tareas muy relacionadas, que no existe casi mayor diferencia entre una y la otra, y que se complementan en última instancia.

 

Alejandro Michelena
alemichelena@gmail.com

 

Texto publicado, originalmente, en "La Hora" (Montevideo), 13 de diciembre de 1986.

 

Cedido por el autor en formato papel de diario. Escaneado e incorporado a Letras Uruguay, por su editor, el día 10 de abril de 2013.
 

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