La lira y el vano viento
Juan de Marsilio

XIII

 

Vale mucho la pena 
que por unos cuantos 
años de su vida el tipo 
- luego de estudio sensato 
pero no exento de pasión - elija 
consigna con la que 
se identifique 
y la coree, 
              luego, 
                           lealmente, 
a plena voz, 
hállese en mayoría 
o en minoría.

Esas pedradas de la voz humana 
aciertan de tanto en tanto 
en alguna nota 
del canto verdadero.
Hay quienes dicen que 
a pedradas vamos 
construyendo el canto. 
La buena fe 
con la que se canta la consigna 
logra tocar la esencia 
del cantar eterno.

Pero es bueno también 
que a cierta edad se llame la persona al silencio 
y abra la boca sólo 
cuando sepa que emite 
notas 
puras y perfectas.

Con todo y ser esto así, 
que nadie se engañe: 
quien fue soldado de buena causa 
aunque muera matusalénico 
muere reservista.

La lira y el vano viento
Juan de Marsilio

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