Don Pepe en el jardín
Ana Magnabosco

Personajes:

 

ABUELO - 85 años y adolescente de 13 años.

(Este personaje puede realizarse con dos actores.)

 

MARIANA - 17 años

 

ALEJANDRO - 45 años

 

CATY - 35 años

 

DON JOSE BATLLE y ORDOÑEZ - Anciano. De sobretodo negro.

 

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La escena es el comedor de una casa muy modesta. Los objetos  son los imprescindibles.  En un costado, la cama del abuelo.  En  el otro,  la escalinata de la quinta de Batlle en Piedras Blancas  y un banco de jardín.

 

UNO

 

Se  ilumina gradualmente la figura de José Batlle y Ordóñez,  con la  misma postura y el sobretodo que en la foto de la  escalera, en la quinta de Piedras Blancas. En  otro  punto de la escena se escuchan ruidos leves,  el  abuelo busca una caja de fósforos, enciende uno.

 

MARIANA - Abuelo ¿es usté?

 

ABUELO - Shhh...si nena, si.

 

MARIANA - ¿Está bien?

 

ABUELO - Si, mija...

 

MARIANA - Acuestesé abuelo, no se ponga a revolver. (Se escucha el llanto de un niño pequeño y ladridos lejanos)

 

BATLLE  - !¿Qué están haciendo?! !Rebaño de perdularios! !La cuestión social es una cuestión moral!

 

ABUELO  - (Asustado, se hace un ovillo, trata de  ocultarse  tras algo, hace un ruido involuntario)

 

BATLLE - ¿Quién anda ahí? (Avanza hacia el abuelo)

 

ABUELO  -  (Actitud y voz de un niño  casi  adolescente)  Io...io signore presidente...

 

BATLLE - Io, ¿quién? ¿Cómo se llama?

 

ABUELO - Salvatore...Salvatore Petrini, signor presidente.

 

BATLLE - Ah...así que usted es el hijo de Petrini. Bueno, bienvenido, pues.

 

ABUELO - Grazie, signore presidente.

 

BATLLE  - Déjese de tanto presidente, que aquí estoy en mi  casa. Dígame Batlle nomás.

 

ABUELO - Si, signor presidente.

 

BATLLE - ¿Así que usted es el nuevo ayudante de jardinero?

 

ABUELO - (Asiente con la cabeza, sin dejar de mirar el suelo.)

 

BATLLE - Me lo hacía de más edad.

 

ABUELO - Io...soy un uomo, signor presidente.

 

BATLLE - No lo pongo en duda. ¿Pero cuántos años tiene?

 

ABUELO - Dódichi casi catorce...se trabacar la tierra, se podar, estoy aprendiendo a hacere el injerto a la parra... signor  Batlle.

 

BATLLE - ¿Doce o catorce?

 

ABUELO  - (Mira el piso)

 

BATLLE - Me pegó un buen susto, ahí escondido.

 

ABUELO - No estábano escondido.

 

BATTLLE - ¿Qué hacía, pues?

 

ABUELO - Combatiendo la hormiga.

 

BATLLE - (Ríe con ganas)

 

ABUELO - Io laburo...per traere la mama y los bambinos dil paese.

 

BATLLE  - (Corta la risa y lo observa con gravedad, las manos  en

los bolsillos)

 

ABUELO - No me despida...

 

BATLLE - Usted debería estar en la escuela.

 

ABUELO  - Ma si, e que... il soldi de mio padre se envía  per  la comida di lei. Ma noi queremo que si véngano...e il barco e molto caro.

 

BATLLE - Está bien. Dígale a su padre que hoy de tarde lo  espero en el despacho.

 

ABUELO - ¿E fatto algo malo?

 

BATLLE - De ninguna manera.

 

ABUELO  - Mío padre a detto que la bataglia con la hormiga  e  mi responsabilidá. Guarde aqui il dagno qui han fatto.

 

BATLLE  - (Se inclina, observa) Tan industriosas, tan  inteligentes, pero tan dañinas.

 

ABUELO - (Acercando una latita) Io estoy aplicando cuesto veneno, ma sono dura...

 

BATLLE  -  Con qué gusto, a ser capaces de un tratado  leal,  les abandonaría  una  buena parte del predio, a condición de  que  no tocasen el resto.

 

ABUELO - (Lo mira asombrado, queda con la boca abierta, imitando

la postura de Batlle con las manos en los bolsillos) De vera?

*********

DOS

Se  ilumina el espacio de la casa. MARIANA está dándole el  pecho al bebé. ALEJANDRO escribe en la mesa.

 

ALEJANDRO - ¿Vos guardaste el diccionario?

 

MARIANA - (Absorta mira el bebé)

 

ALEJANDRO - ¿Me estás escuchando?

 

MARIANA - ¿Qué?

 

ALEJANDRO - Dónde está el diccionario que no lo encuentro.

 

MARIANA - No sé...

 

ALEJANDRO - No puede haber desaparecido.

 

MARIANA - No me acuerdo.

 

ALEJANDRO  - !Te dije que ese libro no se vendía, carajo! ¿No  ves que ahora lo preciso?

 

MARIANA - La Caty tiene uno.

 

ALEJANDRO - La Caty...

 

MARIANA - El más grande ya le va al liceo.

 

ALEJANDRO - Andá y pedíselo.

 

MARIANA  -  Ahora  debe estar durmiendo y  además  estoy  con  el nene...

 

ALEJANDRO - No me parece bien que ande de tanta amistad con vos.

 

MARIANA - La Caty es mi amiga.

 

ALEJANDRO - No quiero verla metida en esta casa.

 

MARIANA  - Esta casa es del abuelo. Si él la deja entrar,  yo  no soy quién para decirle que se vaya.

 

ALEJANDRO - Vos sabés lo que te estoy diciendo...

 

MARIANA - Sí, ya sé.

 

ALEJANDRO - Con la ilusión con que tu madre te compró ese libro...

 

MARIANA - Ya sé...

 

ALEJANDRO  -  (Cierra varios sobres) Como que me  llamo...vos  te recibís de bachiller.

 

MARIANA - No seas antiguo, viejo.

 

ALEJANDRO - Vos seguís estudiando.

 

MARIANA - Claro...(Sonríe triste)

 

ALEJANDRO - ¿Te reís?

 

ABUELO - (Atraviesa la escena con unas verduras, sale.) Corté  la acelga perque la mamma quiere hacer ravioli.

 

MARIANA - Me hace gracia...

 

ALEJANDRO - ¿Qué te hace gracia?

 

MARIANA – Me hacés gracia vos. No querés que vea a la Caty, pero me mandás a pedirle el diccionario.

 

ALEJANDRO - Si, es una contradicción, pero lo necesito.

 

MARIANA - Ta bien, viejo, ya fue.

 

ALEJANDRO - ¿Qué, ahora me tenés lástima?

 

MARIANA - Un poco, si.

 

ALEJANDRO - ¿Y vos? ¿Por qué no te mirás vos, eh?

 

MARIANA - No sigas viejo. Estás nervioso.

 

ALEJANDRO  -  Vos tendrías que estar nerviosa.  !No  empezaste  a vivir y ya estás con un hijo en los brazos!

 

MARIANA - ¿Y eso que cambia? La Caty se compró un diccionario de tres tomos. Con enciclopedia y todo. ¡Al contado, lo pago!  Seguro que  ella no tendrá que venderlo para comer.

 

ALEJANDRO – Callate…

 

MARIANA - Andá vos  y de paso mirá como tiene la casa y los hijos.

 

ALEJANDRO – Callate, te dije...

 

MARIANA – (Desafiante) !Envidia dan! Tienen ropa, comida, la heladera llena. ¡Masitas les trae, masas de confitería! ¿Y eso de dónde sale? Tenés  razón: del culo de la Caty sale!

 

ALEJANDRO - !Mirá, no te rompo la cara porque...! (Se detiene al ver entrar a su padre)

 

ABUELO – (Los mira desconcertado)

 

MARIANA - (Se sienta y sigue amamantando)

 

ABUELO - Nena, decile que le ponga ajo y mucha nueces.

 

MARIANA - No tenemos ni harina...abuelo.

 

ALEJANDRO - Voy a buscar.

 

ABUELO - ¿A dónde va?

 

ALEJANDRO - (Sale)

 

ABUELO - Nena...La mamma… ¿dónde esta?

 

MARIANA - No está mas abuelo. Ya no está.

 

ABUELO  -  (Se  acerca y mira al niño) No e buena  la  leche  con lágrima. ¿Per qué llora?

 

MARIANA - Por nada... abuelo, por nada.

*********

TRES

 

BATLLE  se pasea por el jardín, leyendo en voz alta. En una  mano el  grueso cigarro de mentol, en la otra unos papeles. Abuelo  se acerca  y  luego  lo sigue, escuchando  atentamente,  con  cierta inquietud alegre.

 

BATLLE  -  "Declaro,  señores, que me ha  abismado  siempre,  que siempre me  ha desconcertado esa indiferencia por la  gente  que sufre. Nunca he podido comprender cómo, gente que se conduele del sufrimiento de los gatos, del hambre de los perros ¡pueda  quedar indiferente ante la angustia de las familias proletarias!  Declaro, sobre todo, que no puedo comprender cómo, cuando aparece  una de esas formidables noticias que vi hace poco en un diario argentino,  según la cual una familia se moría en masa, de  necesidad, en  un barrio alejado, noticia que es un deshonor para un país  y un continente, no estallen los alaridos de indignación  en  los cuatro ámbitos del pueblo..."

 

ABUELO (Timidamente) Disculpe, Don Batlle...

 

BATLLE  -  (Sin  oirlo) "Y, sobre todo, lo que  nunca  he  podido comprender  es cómo puede asistirse indiferente al desfile de  la caravana  de los hombres sin trabajo que ofrecen sus brazos  para ganarse la vida y no encuentran quien se los tome. Porque si  hay un hecho que me parece evidente, de toda evidencia, es el derecho a  vivir  que tiene en una sociedad  medianamente organizada,  el sujeto que da su fuerza, su inteligencia, su voluntad, -todo  lo que tiene- para ganarse la vida."

 

ABUELO - (Se pone delante y le hace un saludo gestual que lo saca de la lectura) Perdone, Don Batlle...ma me disculpa que lo interrumpa...ma...quiero decirle algo.

 

BATLLE - Bien. Pero primero dígame: ¿qué fecha estamos hoy?

 

ABUELO - Hoy es..es sábado.

 

BATLLE - ¿Usted está asistiendo a la escuela?

 

ABUELO - Si señor, come usted lo mandó.

 

BATLLE - Entonces debe saber decir la fecha completa.

 

ABUELO - 18 de octubre de 1927.

 

BATLLE - (Sacude los papeles) ¿No es formidable este Arena?

 

ABUELO - ¿Don Domingo?

 

BATLLE  -  ¡El mismo! Esto lo dijo en el Senado hace  hoy  quince años. Escuche: "He meditado mucho, muchas veces, sobre el por qué de la indiferencia de los hombres ante la miseria de los  hombres y después de mucho meditar, me parece haber encontrado la  verdadera  razón de esa indiferencia. Es que el hombre, desde  que  ha dejado de ser una mercadería, ya no interesa a los demás hombres. Vive  en un medio en que todo vale, menos él.  Todas  las  cosas tienen  valor de cambio, menos él. Tiene un valor el buey,  tiene un valor el caballo, no tiene ningún valor el hombre. Mirado como máquina de trabajo, resulta la más barata de las máquinas: es  la única que no se vende, es la única que se obtiene gratis y que ni siquiera hay necesidad de amortizar para mantenerla. De ahí, señores, que mientras el industrial se desespera si se le rompe un torno, y el labriego se azora si se le enferma el  buey, tanto el industrial como el labriego se mantienen indiferentes si revienta  un obrero, porque un obrero no cuesta ni como el torno ni  como el buey, y detrás de cada caído hay diez que se  ofrecen para sustituirlo."

 

ABUELO - Señor Batlle, hoy cumplo quince años.

 

BATLLE  - (Lo observa grave por un instante) Entonces  Salvatore, podemos pensar que Domingo decía esto en el Senado, el mismo  día que usted nació.

 

ABUELO - Y...si, ma io quería decirle que...

 

BATLLE - Entonces es suyo. (le pone en las manos los papeles)  Es un regalo...tómelo pues y vamos a la casa a brindar con algo.

 

ABUELO - Es que..yo...quiero invitarlo a brindare a la mia casa.¡Vino  la mamma!  Ha arribato al Uruguay con  mis  hermano!  !Ya estano cuí!

 

BATLLE  -  (Contento le palmea la espalda) Vamos a su  casa,  pues.  Lo felicito,  mi amigo.  No sabe cuánto me alegra que  esté  ya  la familia reunida.

 

ABUELO - Si, siamo tutti, per fine, tutti insieme. Grazie, signore Batlle, tante grazie.

 

BATLLE - (Ríe) Usted se me ha puesto italiano de vuelta. ¿O no?

 

ABUELO - No...io ya soy uruguayo.

 

BATLLE  -  (Saliendo  ambos) ¿Y que ha dicho su  señora  madre  al llegar al país?

 

ABUELO - Ha dicho que cuesto paese e bello come un jardín.

 

BATLLE - Y no le falta razón, si la han traído del barco  derecho a este jardín... a mi jardín. ¿No le parece?

*********

CUATRO

 

MARIANA  toma  mate en la mesa del comedor. A su lado  el  abuelo duerme en el camastro. Se escuchan ladridos y la voz de Caty.

 

CATY  - !Mariana, Mariana! (Entra. Trae algún detalle exótico  en el cabello y una alegría algo forzada.) Permiso...¿se puede?

 

MARIANA - Hola...pasá. ¿Cómo andás?

 

CATY - Mijita qué cara. ¿Te sentís mal?

 

MARIANA - Shhh... bajá la voz que están durmiendo.

 

CATY - Ay, qué bruta.

 

MARIANA  -  (Bosteza) Entre el nene y el abuelo que anda  con  el sueño cambiado, anoche no pegué un ojo.

 

CATY - (La observa) Decime la verdá: ¿tuviste lío con tu viejo?

 

MARIANA - ¿Por?

 

CATY - Lo veo raro, como si andara loco. Ya ni saluda.

 

MARIANA - Está así por lo del trabajo.

 

CATY  - Es que también… ! Sólo a él se le ocurre poner  un almacén en este barrio!  Vos  perdoná  que  me meta...pero cualquiera se daba cuenta que con lo comunista que es tu viejo, lo iban a secar con los fiados! ¿O capáz que se le negó a alguien?

 

MARIANA - Yo que sé.

 

CATY  - Aquí todo el mundo tiene necesidá, nena. Tenía que  haber invertido  la plata del despido en  otra parte. Algo le va a salir,  inteligente  es, aunque...

 

MARIANA - ¿Qué?

 

CATY - Vos dirás que a mi qué me importa, pero yo lo aprecio...No se…me da como lástima  que sea tan ideal...

 

MARIANA – El siempre fue así.

 

CATY – Es que no hay vuelta. Si te  hacés  el gremialista, asustás a los grandes. Hay que achicar el cogote.

 

MARIANA - No va a cambiar.

 

CATY – Y ahí tenés lo que ganó. Lo despidieron.

 

MARIANA – A él y a todos. La fábrica se cerró.

 

CATY – Ah…

 

MARIANA – La liquidaron.

 

CATY - Y bueno... que se le va a hacer. Pero es un tipo bueno. Acompañó a tu vieja, la cuidó hasta el último momento.

 

MARIANA – (Triste) Si….se murió abrazada con él.

 

CATY – Pero no hablemo de tristezas. ¿Tu novio, ché?

 

MARIANA - No sé...

 

CATY  - (Observando que Mariana rasca con un dedo la mesa) ¿Y  qué escarbás ahí? ¿Se ve el futuro?

 

MARIANA - ¿Qué? ¿Viniste a joderme?

 

CATY - Pero decime una cosa: ¿somo amiga nosotras, si o no?

 

MARIANA - (Sin levantar la vista) Si, somos.

 

CATY - ¿En qué estás pensando?

 

MARIANA – En el nene. Me hubiera gustado que mi madre...lo conociera.

 

CATY - ¿De veras, no?

 

MARIANA - En el hospital...cuando lo tuve…la extrañé tanto.

 

CATY - ¡Y yo con este trabajo de mierda, que no te pude acompañar!

 

MARIANA- Caty...si  no hubiera sido por  vos  y  todo  lo que me compraste...

 

CATY - ¡Pero hacé el favor! Me encantó entrar a los shopping y elegirte el ajuar.

 

MARIANA – Es que…como te voy a decir…

 

CATY  - (Triste) Ya se. La madre es la madre y una la necesita en el momento del parto. (Intenta alegrarla) Pero para que vos  veas,  la alegría va por barrios. !Mirá lo que te traje!

 

MARIANA - ¿Y por qué?

 

CATY - Porque se me da la gana. ¿No lo pensás abrir?

 

MARIANA - Si...gracias.

 

CATY  -  Es el elefante de la suerte. Tenés que  ponerlo  con  la trompa hacia la puerta, así viene la plata.

 

MARIANA - ¿Y esta plata? Es mucho…

 

CATY  -  Es  para  atraer  la fortuna.  Bueno  hacé  lo  que  vos quieras... pagá la luz...no se. ¿Hasta cuándo van a estar a vela?

 

MARIANA - No la puedo devolver.

 

CATY - ¿Y quién te la prestó?

 

MARIANA - (La mira emocionada)

 

CATY  - No me digás que te vas a poner llorar...Esto  es  mierda, nena.  Va y viene.

 

MARIANA – (Llora)

 

CATY - ¡No me llores que no te aguanto! ¿Sabés lo que te pasa a vos? Te tiene amargada  el idiota de tu novio, que ni siquiera vino a conocer el hijo. Pero le podés hacer juicio por la paternidá. ¿O no sabés?

 

MARIANA - Papá dice que padre obligado no sirve de nada.

 

CATY - !Lo carcome el orgullo a tu viejo! ¿Y vos qué pensás?

 

MARIANA - (Levanta los hombros)

 

CATY  -  Estás  dolida vos... !Pero no seas pava, que  le dé el apellido! Sacale eso, por lo menos.

 

MARIANA - Si no lo quiere al nene...¿Para qué?

 

CATY  -  Tenés razón. !Ojalá se le hinchen las  bolas hasta que le revienten y  jamás nunca  pueda tener hijos, ni…(seña obscena) eso tampoco!

 

MARIANA – (Ríe)

 

CATY – Ah…¿te reís?

 

MARIANA – Mirá que sos loca, vos…

 

CATY – Soy sí. Pero de abajo, no de arriba. Por eso ahora escuchame bien: lo principal es que te  alimentés para tener leche, en lugar de andar llorando por ese hijo de…por ese mal nacido de tu novio. ¿Viste que fina pa hablar que estoy? (La observa un instante) ¿Comiste hoy?

 

MARIANA - (Mira la mesa sin contestar)

 

CATY  - Mirá lo que son las casualidade, anoche nomás atiendo  un cliente que tengo que es confitero, sabés...¿Y podés creer que  el viejo está tan baboso, que me trae dos kilos de masas? (Saca  una  bandeja) Tonce yo me dije: mañana me voy a  tomar  el mate  y a chusmiar con la Mariana y como me acordé que vos tomás dulce, me traje el azucarero. ¿Te gusta?

 

MARIANA - Si...es lindo.

 

CATY - Te lo dejo porque a mí ya me tiene cansada. Me compré otro de inoxidable. Lo vi, se me antojó y fue. Dame que yo cebo.

 

MARIANA - ¿Y tus gurises, comieron?

 

CATY  -  ¿No te dije que eran dos kilo? Allá quedaron  mirando  la tele y morfando. ¡Mirá sinó! ¿Sabés cómo le dan a la muela, esos?

 

MARIANA - Que rico…

 

CATY - Che...¿Tu viejo sabrá algo de electricidá o de plomero?

 

MARIANA – (Con la boca llena) Saber, sabe de todo un poco.

 

CATY - Es que tengo un amigo, que puede darle una changa.

 

MARIANA  - No va a querer...

 

CATY - ¿Por qué?

 

MARIANA – Se le ha metido que va a conseguir por el diario.  Hace cartas  y cartas. Los lunes se va tan temprano que es de noche, pero  igual no agarra nada. Debe ser por la edad…ya está viejo.

 

CATY  - ¡Pará ché! Si apenas pasó los cuarenta…Lo que pasa es que no hay trabajo!

 

MARIANA  - Y yo  encima con el bebé, que no puedo hacer nada.

 

ABUELO - (Dormido, desde la cama) "Temo, llevado por la  inclinación avanzada de mi espíritu, afirmar un hecho paradojal, y  sin embargo lo afirmo..."

 

CATY - ¿El qué?

 

MARIANA - No le hagas caso, habla dormido.

 

CATY - ¿Dijo algo de los espíritus?

 

MARIANA  -  Hace  una semana que anda buscando  un  discurso  que alguien le dió, papeles viejos...¿Ché, no sabés de alguna  guardería donde pueda dejar el nene?

 

CATY  -  ¿Tas loca vo? Si recién viniste del  hospital.  !Por  ley tenés derecho a descansar!

 

MARIANA - ¿Qué ley me hablás? Yo no estaba en caja.

 

CATY – ¿Y el auto ese que paró ayer, no era tu patrona?

 

MARIANA  -  Si.  Vino  a  ver el nene.  Me  trajo  un  montón  de

ropita...cosas lindas, sabés?

 

CATY - ¿La ropa es nueva o usada?

 

MARIANA - De los chiquilines…la tenía guardada.

 

CATY – (Indignada) ¿Y vos no le dijiste que tu hijo tiene las cosas más finas, de las mejores butiques?

 

MARIANA- Vino a decirme que no me precisaba más.

 

CATY  - ¿Te dio la guita?

 

MARIANA – No.

 

CATY – ¿No te trajo la guita del despido?

 

MARIANA – No. ¿Se lo pagan a las niñeras?

 

CATY - ¡No! ¡Si vos sos arrancada verde! ¡No te pueden despedir por maternidá! Está en la ley.

 

MARIANA - Yo ya sabía que iba a ser así. No te quieren con hijo chico. Tengo que buscarme algo en otro lado, donde no sepan del nene.

 

CATY  - !Pero vos más boba no podés ser! Te hizo ir hasta el ultimo día. ¡La panza te llegaba hasta acá! ¡Y no arreglaste nada!

 

MARIANA - Por lo menos vino a verme.

 

CATY  - Si, a tirarte con trapos viejos que le estorbarían en la casa. !Y se los acetaste todavía! ¡Patronas, patronas…a mi me lo vas a decir! ¡Me aburrí de sacar mugre ajena! Pero un día  me  di cuenta, sabés?. !Para esclava, prefiero de puta. Por lo menos cobro bien!

 

ABUELO  -  (Se sienta en la cama) " Yo temo que  al  abolirse  la esclavitud, tomada la cuestión en sus grandes líneas se le hiciera un presente griego a las masas proletarias..."

 

CATY - ¿Qué dijo? ¿Estaría escuchando?

 

MARIANA - Abuelo, abuelo...siga durmiendo.

 

CATY - Qué bruta soy, es que me olvido y hablo a los gritos.

 

ABUELO  -  (Se  levanta, da unos pasos aun  dormido)  "Cuando  el hombre era esclavo, tenía un dueño, y por lo menos tenía el valor del caballo, el valor del buey..."

 

CATY - (Le acerca la bandeja) ¿Una masita?

 

ABUELO  -  " Tenía un dueño que, cuidando su propio  interés,  lo alimentaba bien,  lo abrigaba bien, evitaba sus  enfermedades  y hasta se preocupaba por su cría, por una buena cría, porque  ella aumentaba su capital..."

 

MARIANA - (Intenta volverlo a la cama) Acuéstese, abuelo.

 

CATY - Shhh...pará, pará. Dejalo que siga. Tiene razón.

 

ABUELO - (Enardecido por el discurso, se desprende de Mariana  e ingresa a la zona del jardín)

 

"Vino la liberación en medio de la miseria, y con ella,  inmediatamente,  la  desmonetización del hombre, que empezó  esa  penosa circulación de todos los valores desmonetizados. Buscando  sintetizar  ese estado con un ejemplo, no se me ocurre otro que el  de esa locura del sultán de Turquía, que quiso liberar de perros las calles  de  Constantinopla y los puso en libertad  en  una isla. Pero, como se olvidó de proveerlos de comida, organizó la  jauría más desesperada, más formidable, más tremenda que se ha visto  en el  mundo, sólo comparable con las jaurías humanas que  a  veces producen los conflictos del trabajo, cuando a las grandes masas le falta el techo y el pan."

 

CATY – (Aplaude) ¡Eso mismo, don Salvador, bien dicho!

 

MARIANA – Shh…que lo despertás.

 

CATY - ¿Pero de veras está dormido?

 

MARIANA – (Lo acuesta) Shhh…

 

CATY – Tendrá la demencia senil y todo lo que vos quieras. ¡Pero qué lo parió este viejo! ¡Habla mejor que los políticos!

*********

CINCO

 

La  luz  ilumina gradualmente a Batlle, sentado en  el  banco  de jardín, mirándose una mano y luego observando un vuelo con  gran emoción. Salvador adolescente, en la faena de rastrillar hojas.

 

ABUELO  NIÑO- Le mostré al maestro el discurso que usted me regaló  y él  nos habló de la ciudad de Constantinopla. Yo  quisiera  saber sobre Turquía. ¿Son países muy antiguos, no? Si no es mucha molestia Don Batlle...podría prestarme algún libro de ciudades?

 

BATLLE - (Sigue mirando muy emocionado.)

 

ABUELO - Don Batlle...

 

BATLLE - Ana Amalia...Anita...

 

ABUELO - (Mira hacia el mismo punto, sin comprender.)

 

BATLLE - Hijita...

 

ABUELO - ¿Quién?

 

BATLLE - Una mariposa bellísima...suave, se posó en mi mano y  yo sentí...es ella...Anita, mi hija.

 

ABUELO - (Se persigna) ¿La señorita?

 

BATLLE - ¿Siente su perfume?

 

ABUELO - No...la verdad que no sabría decirle.

 

BATLLE - ¿Hay otra vida luego de esta?

 

ABUELO - (Algo asustado) No sé...señor.

 

BATLLE - ¿Por qué se persignó?

 

ABUELO  - Porque como ella está... Disculpe Don Batlle, no  quise molestar.

 

BATLLE - ¿Usted cree en dios?

 

MUCHACHO - (Mira el suelo) Disculpe...

 

BATLLE - No hay nada que disculpar. Usted es un hombre. !Defienda sus ideas, sus creencias. Ante quien sea, póngalas a prueba!

 

ABUELO - No sé… si puedo.

 

BATLLE - Alcanza con que diga lo que piensa.

 

ABUELO - Mi madre nos habla de Dios...y ella es muy buena.

 

BATLLE  - (Pausa en que medita, serio.) Excelente argumento.  ¿Vió que puede? ¿Pero usted, cree en un dios superior, si o nó?

 

ABUELO - ¿Quién si no podría haber hecho tanta variedad de plantas, chicas y grandes, y las flores tan bonitas y frescas? Las  lombrices... son asquerosas y sin embargo le airean la  tierra... Todo está bien hecho, vuelve a brotar, a nacer. Tanta cosa buena, alguien la pensó. ¿Si no fue Dios... quién?

 

BATLLE - (Sonríe levemente) Un cura, seguro que no.

 

ABUELO - Yo dije que creo en Dios.

 

BATLLE  - (Lo invita a sentarse) Venga, Petrini. (Pausa en la  que medita  la  pregunta)  Dígame amigo...si es que  hay  una  fuerza creadora, superior, todopoderosa y supremamente inteligente, ¿ por qué decidió llevarse un ser puro y bueno como mi hijita?

 

ABUELO - (Trata de buscar una respuesta, emitiendo sólo un largo suspiro)

 

BATLLE - ¿Por qué, pudiendo tanto, le dio tanta preponderancia al dolor?

 

ABUELO  - (Conmovido por  el sufrimiento del otro.) La señorita era tan buena y tan linda...yo se que está en el cielo, con todos los ángeles, al lado de Dios.

 

BATLLE - (Sonríe ensimismado. Pausa en la que aun parece buscarla en el aire.) ¿Usted cree?

*********

SEIS

 

MARIANA  pasea y canta al bebé, mira hacia la puerta. Entra  ALEJANDRO con una bolsa.

 

ALEJANDRO  -  Tenés que cerrar la puerta, están bravas las  cosas  en el barrio para estarse regalando así.

 

MARIANA - ¿Qué nos podrían sacar? Ya ni la radio tenemos.

 

ALEJANDRO - Traje algunas cosas para la comida.

 

MARIANA  - Dejé abierto porque estoy mirando al abuelo...hoy  no anda bien.

 

ALEJANDRO  -  (Ambos miran) Menos mal que se entretiene  con  las plantas.

 

MARIANA – Si no fuera por las verduras que saca...no se qué comeríamos.

 

ALEJANDRO - ¿Cuánto hace que no toma el remedio?

 

MARIANA - Yo que se...desde que se le acabó.

 

ALEJANDRO - Anda hablando solo, lo precisa.

 

MARIANA  - Conversa medio italiano, con un tal  don  Pepe, ¿quién es?

 

ALEJANDRO - Pobre viejo...

 

MARIANA - ¿Será un amigo de antes?

 

ALEJANDRO - Debe ser el Pepe Batlle.

 

MARIANA - ¿Vos lo conocés?

 

ALEJANDRO - Pero decime una cosa, ¿en qué mundo vivís vos? ¿Qué  hacías en el liceo? ¡Don José Batlle y Ordoñez! ¿No sabés quien es?

 

MARIANA – No. Me suena el apellido, pero no sé. ¿Y qué? ¿ Tiene algo que ver conmigo, también?

 

ALEJANDRO  - Batlle fue un político importante,  el inventor de la clase media y el que cimentó con  bases  sólidas, los principios de esta ruina.

 

MARIANA - No te entiendo nada, pero igual no me expliques  porque no me interesa.

 

ALEJANDRO  -  Tu abuelo lo conoció de chico...le laburaba  en  la quinta, de jardinero. (Sacando unos comestibles) ¿Y hacer un guiso te interesa? Todo es política, nena. !Hasta si comemos o no!

 

MARIANA - Me aburren cuando se ponen a discutir.

 

ALEJANDRO  -  Ojalá  pudiéramos conversar... está  cada  día  más chocho, el viejo. A vos, tendría que importarte la política.

 

MARIANA  - ¿Para qué? Hablan y hablan y después...se quedan en puras palabras.

 

ALEJANDRO  - ¿Ves que tenés opinión? Eso es la democracia.

 

MARIANA - !Pollo, trajiste un pollo!

 

ALEJANDRO - Gallina. El Toto me prestó unos pesos. Traje fruta  y un vinito.

 

MARIANA – Ah…gallina.

 

ALEJANDRO - Dejá que la preparo yo. ¿Hay cebolla? La voy a  empezar fritando unas cebollitas... (busca)

 

MARIANA – ¿Y dónde está tu democracia?

 

ALEJANDRO - En esta cebolla.

 

MARIANA - No digas pavadas. ¿Compraste pan?

 

ALEJANDRO - ¿Conocés otra verdura mas democrática? La encontrás en el restorán mas pituco y en la cacerola mas piojosa.

 

MARIANA - ¿Dónde está el pan?

 

ALEJANDRO  -  Ahí tenés, pan.

 

MARIANA - (Quita un trozo y come con ganas)

 

ALEJANDRO  - (Se sirve vino) Ahí tenés…¡el pan! Vos sos derecho y te lo querés ganar,  pero no  encontrás como, entonces te dicen: pero señor, hay  libertad, ¿de qué se queja? Haga la suya y no joda. !Sálvese quien pueda!

 

MARIANA – Servime un poquito, viejo...

 

ALEJANDRO - Y no importa si para eso hay que matar al vecino.

 

MARIANA - ¿Por eso te fundiste?

 

ALEJANDRO - Yo no sirvo para comerciante.

 

MARIANA - El abuelo dice que vos saliste bueno pero atravesado.

 

ALEJANDRO - (Se ríe)

 

MARIANA - Papá...¿estás contento...por algo?

 

ALEJANDRO - (La abraza)

 

MARIANA - Pará que me apretás el nene. Tenémelo un poquito...

 

ALEJANDRO - !Mucho brazo tiene este gurí!

 

MARIANA - Por ahora es lo único que le puedo dar.

 

ALEJANDRO  - (Contento) !Dale maña, nomás! (Pausa en que duda si compartir la ilusión) Pasé por la cantina  y tenía un mensaje.

 

MARIANA - !Te llamaron!

 

ALEJANDRO - Me tengo que presentar mañana para una entrevista.

 

MARIANA - No te ilusiones mucho, por las dudas... !Abuelo, entre que ya hace frío!

 

ALEJANDRO - Gracias por el aliento.

 

MARIANA - No, es que...!qué suerte, viejo!

 

ALEJANDRO - ¿Vos que edad me das? Pero decime la verdá.

 

MARIANA - La que tenés: cuarenta y cinco.

 

ALEJANDRO - No se para qué te pregunto.

 

MARIANA - ¿Mentiste?

 

ALEJANDRO - !Sangre joven  quiere el sistema!

 

MARIANA - ¿Cuántos te sacaste?

 

ALEJANDRO  -  ¿Vos también, creés que un  tipo como yo, en la flor de la edad, no sirve? ¡Veinticinco años de experiencia comprobada en el oficio, tengo!

 

MARIANA - Y bueno...

 

ALEJANDRO  - ¿A vos te parece que  yo ya estoy para tirar?

 

MARIANA - Podés hacer otra cosa...

 

(Pausa en la que se miran intensamente)

 

ALEJANDRO - Me van quedando dos: vender caramelos o...robar.

 

MARIANA - Si te peinás medio alborotado, disimulás las canas.

 

ALEJANDRO - ¿Te parece?

 

MARIANA - Julio andaba el otro día con unas pilchas nuevas...¿Por qué no se las pedís? Así te vas a la entrevista bien vestido…

 

ALEJANDRO - Tenés razón. Ya vengo. (Sale apurado)

 

MARIANA  - Viejo...

 

ALEJANDRO – (Asoma la cabeza) ¿Qué?

 

MARIANA – Parecés de treinta…sos un tipo bien lindo.

 

ALEJANDRO – Andá…

 

MARIANA -

(Queda mirando hacia la puerta,  luego  llama:) ¡Abuelo....abuelo, entre que hace frío!

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SIETE

 

Se  ilumina  la escalinata. Salvador adolescente,  con  gruesos guantes  y  una  tijera de poda, imita la postura y  el  ceño  de Batlle. Dice el discurso con énfasis de orador.

 

ABUELO - "Y pregunto, señores, si no es verdaderamente  admirable que, con un régimen así, detrás de cada desesperado no surja  un asesino!  

Y  pregunto si no es todavía más admirable  que  en  el campo puedan crecer y engordar las majadas, defendidas por tenues alambres, mientras languidecen de hambre y de frío los hombres en el  camino!  !Decididamente, señor presidente,  los  humanos  deben venir al mundo con frenos morales demasiados formidables para  que no estallen ante tanta injusticia y tanta iniquidad! Pues  bien,  señor  presidente: frente a ese  tan  evidente  como injusto desinterés del hombre por el hombre, es necesario  levantar  un  gran interés, un interés superior, el  interés  de  una entidad suficientemente poderosa y altruista, que sea  capaz  de dar  abrigo a todos los desesperados. Y esa entidad no puede  ser otra que el Estado."

 

BATLLE  - (Paseando por el jardín, se acerca lentamente y  sonríe observándolo)

 

ABUELO  - "Para garantizar el derecho a la vida, es necesario  dar algo más que de comer. Para que se pueda decir que en una  sociedad bien organizada está realmente garantido el derecho de vivir, será necesario que los desamparados tuviesen a su alcance todo lo que  fuese  esencial, tan al alcance como el aire, como  el  sol! Porque  tan  esenciales como la comida son otras cosas,  sin  las cuales tampoco se puede vivir"

 

BAT