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Hay tangos que son como paredes,
calles que son las iniciales nuestras.
Hay camas especiales
de Montevideo
todas
con sábanas de invierno
camas grises.
Allí son
las franjas paralelas.
Allí las secretarias
abrazan a su jefe empotrado en la almohada,
copulan con su jefe
en sus sábanas grises
solitarias.
En Montevideo
las dactilógrafas
alcanzan el orgasmo en sueños.
En Montevideo
muchachas destinadas a ser
flores gitanas
se quejan entre sueños,
y muchachas que olieron
en la cabeza de dios
a pasto
a beso
a tierra
buscan sus iniciales en las calles
en las calles con nuestras iniciales. |
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