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Tengo ganas de renunciar al circo,
de dejar de lado
las pequeñas neurosis
que se amontonan y trepan unas sobre otras
como arriesgados equilibristas.
No caen nunca del todo, sin embargo:
rebotan, vuelven a alzarse, saltan y caen
una en brazos de otra. Se sostienen
y siguen su juego, apoyadas mutuamente.
Tengo ganas de salir de mi puesto
(abajo, al medio) y marcharme a paseo
dejándolas caer, todas, desbaratadas
como un castillo de naipes.
Debería, como hizo Van Gogh,
cortarme una oreja por lo menos,
si no las dos,
para no escuchar en forma desmedida
y no sentirme herida
por un tono de voz.
Para no desear tanto
que las palabras -hoscas, irritadas, feas
palabras que brotan a veces como sapos-
den
una vuelta en el aire
¡antes, antes, de caer
en el oído que va a recibirlas!
y que
con una gentil cabriola
se conviertan en príncipes.
double bind
Llamaste
y yo creí
que me llamabas.
Pero llamabas
para sólo decir
que no me amabas.
Me fui entonces
profundamente triste.
y no sé qué fue lo que creíste
pero,
cuando marchaba,
escuché que, de nuevo,
me llamabas.
past is prologue
"El pasado es prólogo" dice la base
de un monumento, en Washington D.C.
Me hizo gracia y saqué una foto allí.
No recuerdo a quién era esa estatua
pero siento
que el prólogo es muy largo.
Quisiera leer el cuento.
De "retiro voluntario" - Ana Larravide.
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