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En este día en que mis dedos
Arrastran la amarga flojedad
En este día en que las aguas
Atormentan mil féculas de gotas
Y el viento encalla vilmente
A las alas de las torcazas.
En éste
En que los horneros se entierran
Bajo la materia ancestral
De alguna plaza o que el perfume
Con estos trinos se esparce débil
Por los musgos tardos en las rocas.
Y yo trato pero no descanso
Del verso
Del oscuro olvido de los sauces
Mientras las últimas larvas
De los nubarrones ya no convocan
A las almas pero entonces
En este día en que las voces
Sucumben a enjambres de estrellas
Y lloran y un niño pide el pan
De unas manos en tanto el sueño
Se opaca hasta abismarse y pasea
Calzado sobre pequeñas cumbres
De olas negras que buscan
Y que parecen buscar la presión de un alma
Y surgen nerviosas y suben
A palpar el sudor de murciélagos
Otros ojos no sobrevuelan.
En este día en éste en que verso
O te retomo en frágiles vertientes del lenguaje
Y tu con arcanos y tu nombre...
Y ni siquiera me despiertas
En este día en que los principios se vuelcan
Y unas gotas se precipitan a las copas
De limosnas de pelos hasta el suelo
En éste en que has arrimado tu sombra
Sobre el vientre dulce del río
Aquí en este día en que abejas
Liban elegías de redes amarillas
En flores y se perforan de amor
En este en que escribo o no creo
En ningún otro que vuelva
De un encuentro amargo
Y apenas un reojo como un timbre
De voz sea llevado hacia mis cardos
Hasta el hambre hacia el ser
En este día de perderte cuando
Ni siquiera digo quién pude ser
Y un abrazo de tiernas ojeras me destapa
Cuando delgadas caricias y volátiles flores
Se suicidan perfectamente a tu juicio
Yo de nuevo me atrevería
A pasear bajo un arrepentimiento de ramas
Y un ojo rojizo calentaba el espinazo
Del Anglo con un dulce dormir
De engendros hermosos...
En este día en que los ladrillos apestan
Las orillas mientras un caballo
Bebe a morro la peste del río
Habrá en este día en que me equivoco
Una liquidez aguda por la corteza
Que la mejilla olvida y consume
Como una pesadumbre de labios
La llovizna temblorosa del pasto
O si al revés de los mundos no puedo
Contenerte en el recuerdo de una mirada
Inútil y te hiero o te libero
Con funebrísimos lápices
Alguna soledad o el vestigio
De sencillos poros agobiados
Por el sutil heno de lo que no acostumbran
... En este día inútil y bello
Como pensé alguna vez en dedos
Trozándose contra los costados livianos
De un rostro o de unas caderas
En éste en que el barco doblegando
Su horrendo y horizontal cuerpo
Se destiñe miserable y me llama
O lloro o me apego a una idea
Sin ningún espectáculo pequeñísimo
De paredes fundidas sobre los huesos
Y en un brusco anzuelo me permito
Adentrarme al mundo de risueños
Y hombres que rellenan la conciencia
De unas calles ¿ Y si fuera a romperme
Contra una triste nochezuela?
En este día en que las nubes
Desparraman sus enormes vejigas grises
Y el puerto las corre con su escoba
Metálica en este día de camino
Oscuro te encuentro y ninguna
Luciérnaga me avisa de ti y atormento
El abrigo de lumbres y de faroles
Frescos... en este día en que las almas
Despegan furiosas desde las veredas
Y los gorriones entran a la mora
Y salen violetas salen malditos
Mientras la luna leprosa sufre
Bajo la niebla de un verso cobarde
Y te miro una última vez
En este día inútil y triste
Y en ningún otro hay salvación
Y en ningún otro
Hay salvación.
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