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“Las vidas de Rosencof”..y la visión del autor, Miguel Ángel Campodónico
Ana Jerozolimski

 

Este domingo se presenta en el Salón Dorado de la Intendencia de Montevideo, a las 20 hrs, la nueva edición, actualizada, del libro “Las vidas de Rosencof”, la biografía de Mauricio Rosencof, escrita por Miguel Ángel Campodónico, un prolífico autor que aunque declara abiertamente que prefiere la novela y la ficción en general, se ha destacado por varios de sus libros biográficos de figuras nacionales.

Especial atención despertaron, como es sabido, el ya mencionado título, además de “Mujica”, “Astori” y por cierto “Antes del silencio. Bordaberry: memorias de un Presidente”, sobre Juan María Bordaberry, primer Presidente de la dictadura.

De cara a la nueva publicación, agradecemos al escritor que nos haya dedicado una extensa entrevista, que compartimos hoy aquí con los lectores casi en su totalidad. Fue una ocasión para hablar de mucho más que del libro actualizado que está por presentar…y por lo tanto, para aprender y enriquecernos. 

 

VIDA MULTIFACÉTICA..Y SENTIDO DE CRÍTICA

P: Miguel Ángel, quizás sería importante comenzar aclarando por qué una actualización de “Las vidas de Rosencof” y en qué consiste la misma…

R: En las primeras ediciones, ya estaba todo contado , lo más importante al menos. Pero en el nuevo agregué un capítulo que incluye dos cosas nuevas que se dieron desde la última publicación: la llegada del Frente Amplio al poder y el hecho que Rosencof, por primera vez, fue Director de Cultura de la Intendencia.  En noviembre del año pasado entrevisté a Rosencof varias veces de nuevo durante varias semanas y en base a esas charlas armé el nuevo capítulo, que va al final del libro. El libro está exactamente igual a cómo fue publicado  originalmente, con la incorporación de este nuevo capítulo, poniendo al día lo que él ha hecho  no solamente en el campo mencionado, sino también en el de sus publicaciones. Es un libro actualizado, en ese sentido. Lo anterior ha quedado tal cual fue escrito en el momento.

P: Se me hace que debe ser interesante pero también difícil para quien escribe biografías, seguirle el ritmo a una persona que continúa muy activa..¿Es muy complicado?

R: Por algo el libro se llama “Las vidas de Rosencof”, en plural..

P: Es multifacético..

R: Sí, muchos más que otros sobre los que he escrito libros. Pero no es que complica demasiado. Lo que pasa es que en este caso concreto él tiene una actividad muy variada, sobre todo en las publicaciones. El publica mucho, libros, obras de teatro, representaciones y demás. Pero insisto en que lo que más importaba actualizar aquí era su actividad en un cargo político. Y lo importante para mi es haber comprobado  que él tiene un juicio crítico bastante  agudo sobre la actuación del Frente Amplio en el poder.

Miguel Ángel Campodónico

P: Siempre que yo lo entrevisté también tuve esa impresión y me pareció muy interesante, justamente viniendo de alguien que fue de los mayores símbolos de los Tupamaros..

R: Claro..pero justamente, de los mayores símbolos del MLN ..Justamente como él no había ocupado nunca un cargo político y tampoco está identificado abiertamente con ningún grupo, o sea no se le puede ubicar en un grupo concreto del Frente Amplio- él es frenteamplista y punto- creo que es muy sana, muy necesaria, muy elogiable esta actitud que ha tenido. Sigue siendo frenteamplista por supuesto. Dice cosas que, le comento aparte, yo comparto plenamente. Y reitero que me sorprendió porque ya después de dos períodos del FA en el gobierno, yo pensé que él no tenía ya ese sentido crítico  que manifiesta tan abiertamente.

P: ¿Usted pensó que él no sería tan crítico porque él fue de los símbolos del núcleo más duro, digamos, de uno de los grupos que hoy componen el Frente? O sea..¿cabía esperar que habiendo sido de quienes pasaron lo peor , sea hoy más dogmático y no tan capaz de autocrítica?

R: Exactamente. Por lo demás, varias de las cosas que él dice que se plantean en el libro, son cosas que mucha gente piensa. Y justamente algunas de las aclaraciones que hace tienen que ver con esa diferencia que hay entre lo que era  entrar al MLN, a los Tupamaros, y hoy en día,  entrar a un grupo del Frente, concretamente al MPP, que es como todos sabemos, donde están reunidos los Tupamaros. Y él ahí hace comentarios muy ajustados que me parece que son absolutamente compartibles. El en un momento me dice algo así como que antes, los jóvenes que entraban al MLN, sabían que les esperaba la cárcel, la tortura o la muerte. Hoy, los jóvenes que entran al MPP saben que lo que les espera es “un carguito”…

P: ¡Qué fuerte!

R: No solamente me parece que es valiente decirlo sino que además me parece que es cierto. El gran tema que hay ahí atrás es qué es lo que pasa cuando un grupo, sobre todo de la izquierda, pero en principio cualquier grupo, llega al gobierno, en qué se transforma, cuál es el peligro..

P: La institucionalización socava parte al menos del ideal, la lucha, el sueño…

R: El asunto es que el poder cambia y exige de una manera que cuando no se estaba  en él, se miraban de otra forma .Hay cosas absolutamente necesarias aunque a veces no estén de acuerdo con lo que se piensa..hay que hacerlas igual…

P: Tener la responsabilidad sobre los hombros es distinto de criticar al otro..

R: Exactamente. Es lo que digo yo: el Frente  se pasó criticando muchas cosas que hoy no tiene más remedio que entender e incluso estimular.

P: La última vez que lo entrevisté a Rosencof me dijo algo así como  que “lo dejan muy solo al Pepe”, o algo muy similar..y yo lo sentí como una crítica a la dinámica interna del Frente..

R: Hay algo ahí de eso también, en el nuevo capítulo..

P:¿Son desafíos muy distintos escribir biografías, por ejemplo, sobre Rosencof y sobre Mujica?

R: Hay una gran diferencia entre los dos. No digo que sea mejor la vida de uno que la del otro. La riqueza de la vida de Rosencof viene por el lado de sus múltiples actividades. Mujica no. Mujica fue Tupamaro y punto. Y después llegó a ser Presidente de la República.

Le diré que el libro de Rosencof fue de los que más trabajo me dio.

P: Por la variedad de facetas que debía cubrir..

R: Exactamente, por las varias caras, las varias actividades, varias presencias en distintos ámbitos. Me dio mucho trabajo, quizás comparable únicamente con el de Bordaberry y el golpe de estado, por otras razones, que obviamente se entienden.  Pero además, no sólo que Rosencof es un hombre que ha tenido varias vidas y varias actividades, sino que tiene una forma de contarlas totalmente diferentes a Mujica. Estoy hablando de Mujica de hace varios años…el Mujica del libro..

P: .que recordemos sigue siendo una especie de best-seller permanente..

R: La verdad que sí….Pues el Mujica al que yo entrevisté durante meses y meses no es el de hoy. En cambio, creo que Rosencof sí, sigue siendo el mismo. Estoy casi seguro que es, porque Rosencof está  al margen del poder, mientras que Mujica es nada menos que el Presidente de la República. Fue diputado, senador, ministro…y ahora es Presidente. Y eso, por lo que dije antes, obliga  a cambiar la miradas, las ideas…los sueños. La realidad política  en el poder es muy distinta de la que vive un opositor.

P: Me hizo acordar de una frase que dijo años atrás Ariel Sharon cuando se convirtió en Primer Ministro de Israel: “Lo que se ve desde aquí, no se ve desde allí”…Tras una vida en la oposición, fue interesante escuchar esa reflexión tan tajante..

R: Eso mismo.  

LA DISTANCIA ENTRE EL LIBRO Y LA OPINIÓN PERSONAL.

Y LA VERDAD HISTÓRICA. 

P: ¿Tiene que sentir cierto grado de apasionamiento por una figura determinada , por su tipo de personalidad, para poder entrar en los detalles que requiere una biografía?

R: En verdad, si seguimos hablando de Mujica y Rosencof, sus vidas, más allá de que yo esté de acuerdo con lo que hicieron- en muchos casos no lo estoy, en casi todos- son igualmente de interesantes desde el punto de vista humano, estrictamente humano. La dificultad viene cuando hay una riqueza mucho mayor,  una variación mucho más grande de actitudes y actividades .Ahora, un punto importante que siento que siempre tengo que aclarar-no por su pregunta, sino porque me sigue pasando: el hecho que yo tome a una persona para ocuparme de ella en un libro de no ficción, una biografía, una investigación, no quiere decir que yo comparta su vida, su ideología, sus tendencias..

P: Me parece clarísimo…Si no, no podría haber entrevistado  tanto a Rosencof y Mujica por un lado como a Juan María Bordaberry por otro..

R: Justamente iba a mencionar lo de Bordaberry. Yo fui destituido durante la dictadura militar, estuve preso, aunque “sólo” tres días, pero estuve preso, perdí mi empleo..Sin embargo estuve yendo seis meses a la casa de Bordaberry  para hacer el libro. Yo no tengo nada que ver con Bordaberry. Tampoco con Mujica ni Rosencof. Quizás con Rosencof sí algún punto de contacto más, por su condición de escritor e intelectual..Pero el que yo escriba un libro sobre alguien no significa que comparta sus ideas. En definitiva lo importante es que  estos libres sirven para intentar entender lo que pasó en el Uruguay en los últimos 50 años, desde que aparecen los Tupamaros allá por 1963 hasta hoy. Creo que estos libros nos dan elementos  para tratar de entender esto que llamamos “la historia reciente”. Pero me parece claro que no logramos completarla, que no logramos armar plenamente el rompecabezas..

Es un problema muy grande el asunto de estos libros en la medida que la verdad, siempre tengo la sensación de que la rozo, no realmente la tengo…

P: ¿Sólo porque se trata de historia muy reciente?

R: No solamente por eso.Es porque el actor, el protagonista, no siempre dice la verdad. A veces porque no la recuerda con exactitud, a veces porque no quieren recordarla y a veces porque directamente quieren evitar decirla claramente. Esto en el terreno de los políticos es mucho más claro. Entonces lo que uno hace con estos libros es aportar elementos que sirven para un gran mapa de lo sucedido, pero mapa en el cual casi siempre quedarán baches que no sé si algún día podrán llenarse. Siguen publicándose libros sobre el tema y seguimos, para mí por lo menos , con grandes dudas.

P: Entiendo que no habla sólo en el plano teórico cuando tiene dudas también sobre la veracidad de lo que le dijeron en tal o cual entrevista..sino de cosas que le consta que en realidad eran distintas..

R: Claro, lo he comprobado. Hay una etapa final de estos libros, que es de las pocas que yo acepto, que me parece muy lógica: antes de publicarlo, quiero leerlo. Entonces le llevo el original a la persona  y después voy a discutir o a escuchar sus comentarios, sus sugerencias..Nunca me pasó, salvo con Mujica, pero quizás por otras razones, que cuando está pronto el libro me digan “no tocamos nada”. Es muy frecuente , casi siempre sucede, que haya que empezar a tachar mucha cosa.

Una cosa es cuando una persona está hablando, se olvida que está el grabador al lado y que eso va a salir publicado  y que luego cuando lo ve escrito, se asusta. Tratándose del terreno político, con tantas connotaciones, está claro que los políticos se cuidan de un modo muy especial. Con Bordaberry fue muy evidente. El último día  cuando fui a ver qué decía después de haber leído el libro, desplegó una hoja llena de apuntes y decía “esto no, esto no, esto no, esto lo cambiamos, esto no va..” y fue así. Mis dos posibilidades era decir que lo publico tal cual estaba  o aceptar las tachaduras..aunque algunas las discutí.

O sea que parte de la verdad que quedó por el camino con las tachaduras , se suma a parte de la verdad que nunca me fue dicha ..

P: Y las tachaduras, estimo, se debían a que se sentía incómodo con la verdad que se le había “escapado”.O lo podemos decir en general, sobre muchos políticos…

R: Sin duda..Y porque no querían comprometerse frente a determinados temas o cuando estaban opinando de alguna otra persona. Y es interesante la dinámica que se da. En un caso, sin nombrar a la persona,  cuando yo ya me iba y le agradecí a la persona  todo el tiempo que me había dedicado durante meses, me dijo: “no, no, momentito que tengo algo más para contarle”. Saqué entonces el grabador , pensando que me quería decir algo que se había olvidado, y la persona me dijo “no, se lo voy a decir justamente con el grabador apagado”. Mire lo que me dijo: “como usted ha actuado conmigo hasta ahora como un confesor, entonces yo quiero decirle toda la verdad”. Y me dijo algo de su vida personal, realmente impactante. ¿Y qué quedó? Que yo lo sé, pero en la publicación del libro, eso no existió.

P: Pero qué interesante que esa persona haya sentido igual la necesidad de compartir eso con usted, aunque no era para publicar..

R: Claro..por eso pongo el ejemplo porque me pareció sorprendente que lo hiciera..parecía que se sentía que estaba al lado de un cura que lo estaba confesando y se había olvidado de confesar un pecado..Esto no ha pasado quizás con la misma fuerza, pero sí ha pasado en otros casos. Seguramente a usted también le habrá pasado, como periodista, que le aclaran que “esto es al margen, off the record”…

P: Así es, pasa mucho.

R: Insisto pues en que vamos sumando trozo más trozo más trozo …y armamos la tela,pero sabiendo que no es toda la tela…Creo que esta es una condición sine qua non de este tipo de libros…

P: Y creo que esto pasa mucho por lo reciente de la historia, como ya ha dicho, pero también por el hecho que a pesar de que se abrió una nueva página y ha habido una reconciliación, de hecho las diferentes partes siguen viendo la historia desde su prisma, con interpretaciones diferentes de cómo y por qué pasó todo lo que pasó…y hasta con mutuas acusaciones sobre si la versión que se da es la verdad o un intento de reescribir la historia…

R: Todo eso subyace permanentemente en la vida política de Uruguay hoy. Yo estoy convencido absolutamente convencido que en el sótano de las declaraciones y actividades de todos los días, eso está permanentemente. A veces salta pero en general está oculto. Pero estoy seguro que unos y otros continúan reprochándose lo que sucedió. Además de eso, tratando de vez en cuando que se imponga la visión que cada uno tiene de esos hechos que son prácticamente históricos. Además, creo que eso está condicionando también la actividad política.

P: Por eso, volvamos por un minuto al tema de la verdad…Quizás se trate del hecho que cada uno está convencido de la verdad de acuerdo al punto en el cual la vivió, de su percepción de los hechos…Siempre que he entrevistado a miembros de los  Tupamaros- tanto a Rosencof como a Bonomi y Fernández Huidobro- estaba clarísimo que si tras hablar de todo lo que habían sufrido se mencionaba también lo sucedido antes, que se habían alzado contra las instituciones democráticas del país, había un “pero…”…Cada uno seguía viendo la historia desde el punto en el que la jugó…

R: Sobre el asunto de la verdad, le diré algo que de hecho estoy repitiendo de otra persona que ya lo dijo: recordar es imaginar.Tratando de ser justo y pensar que no es un acto malicioso que se oculta la verdad siempre, a propósito..creo que los recuerdos no llegan puros sino contaminados por vivencias posteriores. Uno no reproduce los eventos sucedidos hace 50 años tal cual sucedieron. Lo que uno hace  es reproducir el recuerdo, que es otra cosa.

También puede ser que no recuerde, simplemente. A mí me pasó con Mujica, que tratando de llegar a saber cuál había sido su primera participación en un acto armado, él no se podía acordar. Uno puede pensar cómo no se va a acordar de algo así, tan importante..sin embargo, no se acordaba. Tuvo que consultar a otras personas y llegamos a la conclusión junto con Mujica que fue un hecho determinado y me dijo “sí, fue cuando tomamos la radio Ariel, emitimos una proclama..”.

P: ¿Y usted captó que era auténtico que no se acordaba?

R: En ese caso sí..¿Pero usted qué me diría si yo recuerdo como lo he hecho tantas veces, lo que me dijo Mujica cuando era diputado , “la política no es para mí, estoy esperando que llegue alguien  más joven para que tome la bandera y yo me voy de esto”? ¿Entonces yo qué pienso si 14 años después es el Presidente de la República? Y entonces.¿yo qué pienso hoy? ¿Faltó a la verdad?  ¿Era realmente lo que pensaba y no sé qué circunstancias extrañas  lo obligaron a continuar en la política al extremo de llegar a la Presidencia? Y yo no puedo saberlo. La verdad absoluta, ahí me falta..

P: Es verdad que la política tiene sus vaivenes muy cambiantes..y los políticos están en ellos..

R: Claro…Yo no sé si efectivamente lo pensó o no, o fue algo que me dijo solamente a mí, no sé por qué..Por eso digo que siempre me quedo con la sensación de que no alcanzo plenamente la verdad.

Ahora estoy recordando otra cosa que me parece importante. En algún momento hablamos de para qué se formaron los Tupamaros, qué buscaban. Y en eso  puedo decir, seguro, que Mujica no me dijo la verdad. Porque no lo digo yo, sino los hechos posteriores. El descartó siempre en las declaraciones que me hizo, la posibilidad que se planteaban los tupamaros de llegar al poder. Eso está dicho. Pero como para estos libros hay que leer muchísimo, no sólo entrevistar al personaje sino también entrevistar a otros, leer libros y diarios de la época, muchos materiales…llegué a leer una publicación que se llamaba “Actas Tupamaras”, donde estaba clarísimamente establecido por los tupamaros que el objetivo era llegar al poder. En cambio a mí Mujica me dijo que era para prevenir el golpe de Estado que se venía..

P: Claro, es lo que dicen muchos…a mí también me lo han dicho ex Tupamaros en distintas entrevistas..

R: Pero el golpe de Estado fue en el 73…¡diez años antes! El golpe de Estado no venía allí…Y entonces inevitablemente yo me pregunto por qué me dijo eso, que evidentemente no era verdad.

P: En el momento sintió que no quedaba bien decir otra cosa…

R: Por supuesto…Lo mismo pasó con otros hechos muy importantes de la actividad tupamara…

P: Le iba a decir que quizás lo que complica armar la tela entera, como decía usted, era que la historia es relativamente muy reciente y que sería necesario poder alejarse un poco para tener perspectiva histórica. Pero por otra parte, es insustituible el poder hablar directamente con  los protagonistas de toda esta historia..

R: Exactamente, eso es lo primero. Ahí están. Aprovechémonos ahora que están. Los testimonios directos hoy en día me parece que son absolutamente necesarios, más allá de las reservas que yo pueda tener frente a ellos de si llegamos o no a la verdad.

MUJICA, EL PRESIDENTE, EL PERSONAJE

P: Hablando de verdades y percepciones, recuerdo cuando Mujica ya estaba en camino a la Presidencia, la gente se preguntaba a menudo si acaso ese estilo especial que él tenía de hablar en forma muy especial, como muy populachero, era él mismo o un personaje que había creado porque comprendía que eso gustaba a la gente..¿Cómo lo sintió usted que pasó tantas horas con él?

R: Yo creo que él terminó preso de su personaje. Creo recordar-también a mí los recuerdos me vienen turbios-que Mujica, cuando yo lo entrevistaba, hablaba un poco mejor de lo que habla públicamente. No lo puedo saber, pero tengo la sensación de que él o su gente comprobaron que esa forma “entraba”, y que siguieron con esa forma , que es una manera de representación. Recordemos que para un político, un político en parte es un actor…

P. Se debe al público..

R: Claro…así como un político, cualquiera-no estoy hablando sólo de Mujica- no puede decir siempre toda la verdad, tampoco puede mostrarse tal cual es en forma pura, en su casa, en pantuflas o despeinado. Es otra cosa. Creo que él ha logrado imponer un personaje y quedó totalmente prisionero de ese personaje. Es una forma intuitiva de mirar la cosa, me parece, no puedo decir que tengo datos que lo confirmen, es mi sensación…cada vez que lo escucho, siento que está representando..No olvidemos además, que es un personaje que le dio resultado.

P: Como periodista, no necesariamente como escritor ¿ese personaje está dando resultado como antes o su imagen se ha resquebrajado un poco?

R: Sí, estoy convencido de que ha comenzado a descender. Claro que está bajando. Sin duda. Cuando apareció Mujica en el panorama político e impuso  esa manera diferente, rompía con lo establecido, con lo académico..por eso yo me ocupé de él  en el libro..Pero ahora ya han pasado muchos años y además, ahora, es Presidente. Ya no alcanza con eso. Hace falta otra cosa y creo que por eso está descendiendo su imagen. Seguramente va a ser sustituido por algo más parecido a un político tradicional.

P: ¿Cree que esto se debe al desgaste que provoca la acción de gobierno con el cúmulo de problemas que existen? ¿O no se ha sabido rodear de los asesores que le garanticen otro resultado? ¿Dónde ve usted el problema?

R: Yo creo que hay de todo un poco, como suele pasar en la política. No hay una sola causa. El Frente ha decepcionado a mucha gente. A Mujica no le alcanza ya imponer su figura, su personaje, su manera diferente de ser. Los problemas con los que tiene que lidiar el Uruguay son muchos. Todos sabemos que el poder desgasta. Además hay alrededor de Mujica una cantidad de gente que…bueno….el propio Rosencof me dijo en el último capítulo del libro  algo parecido a lo que usted me comentó antes..que Mujica no está bien rodeado, que sabe que está tomando medidas  que no quisiera pero que la política, la necesidad, lo obligan..En algún momento creo que dice, refiriéndose al tema de la educación o de la salud pública-no recuerdo ahora-que en algún momento tuvo que patear el tablero o golpear la mesa fuerte, pero que eso lo debería hacer más seguido y no puede..

P. Y es realmente una pena..ya que en definitiva, el éxito del Presidente, sea del partido que sea, es el éxito del país..

R: Por supuesto. De eso no hay duda.

“SE ME ERIZABA LA PIEL”

P: Miguel, quisiera hacer un giro y pasar a “Antes del silencio. Bordaberry: memorias de un Presidente”. Si bien está claro que usted encaró ese libro al igual que los demás, en forma profesional y, que tal como dijo antes, el que escriba una biografía de alguien no significa que comparta sus ideas-ni de un lado ni del otro-usted no dejó su alma afuera al entrar a las entrevistas..Usted mismo sufrió los efectos de la dictadura, estuvo preso unos días, perdió su empleo…Y al estar frente a Bordaberry, que de hecho simbolizaba lo que para usted fue también un sufrimiento personal…¿no hubo momentos en los que se planteó a si mismo si podrá resistir ese encuentro? 

R: Yo fui, obviamente, con grandes temores. Le aclaro ante todo que a mí no se me ocurrió hacer ese libro, sino a una editorial que fue la que lo editó. Yo fui a lo de Bordaberry con un representante de la editorial que tenía llegada a él ..pero fui lleno de temores. Pero además, no sabíamos qué iba a pasar. Pero curiosamente a Bordaberry lo agarramos en el momento justo en el que tenía muchas ganas de hablar y aceptó. Después, claro, estaba solo, con mi grabador y apuntes..y yo tratando  de ocultar permanentemente lo que sentía. Además, él me puso, además de la condición de todos de leer el libro antes de publicar, otra condición que la acepté porque me pareció lógica. “No quiero que usted discuta conmigo el texto”, me dijo. Si él me decía a mí algo a lo que yo quería contestarle, podía hacerlo ahí, claro, en el mano a mano en el momento, pero no en el texto del libro.

P: Usted iba a entrevistarlo, no a debatir con él…

R: ¡Exactamente! Esa es mi respuesta a varios periodistas que me han preguntado cómo pude ir a entrevistar a Bordaberry. Yo fui a entrevistarlo. No fui a discutir con él. Obviamente que no iba a discutir con él. Yo tenía muy claro cuál era su posición y cuál era la mía. Lo que yo quería era que él dejara para siempre, como hizo, fijado su pensamiento cavernícola…Si llega a decir que los grandes males de la humanidad comenzaron con la  revolución francesa…bueno, qué más podemos esperar..

P: Esa frase es impresionante…difícil de captar realmente…

R: Además, dijo algo así que el gran problema fue también cuando la soberanía dejó de estar en manos de Dios y pasó a estar en manos del pueblo…En fin…Y yo lo sabía , obviamente..Pero con ese libro, quedó fijado para siempre, a tal medida que en una de las sentencias dictadas contra él, la jueza tomó fragmentos  del libro. El tenía tantas ganas de hablar, dijo tanta cosa, que fue al final contra él mismo.

Pero por  supuesto que yo estaba lleno de temores . A veces cuando me contaba cosas, o me hacía comentarios, o me explicaba algo de lo sucedido, a mí se me erizaba la piel..pero yo no tenía más remedio que escuchar, porque para algo estaba ahí. Y no era para discutir con él.

P: ¿Y él sabía lo que usted había pasado durante la dictadura?

R: No lo sé. El nunca me lo comentó y yo tampoco a él. Sin embargo, cuando el libro se publicó, recibí una llamada de él-yo por suerte  no estaba y me dejó en el contestador- en la que me dijo que estaba muy contento con el libro, que por fin había encontrado a alguien  que había interpretado correctamente lo que él quería decir. O sea que él quedó contentísimo con el libro, yo quedé contento con el trabajo por otras razones..pero no voy a olvidar esos meses que pasé en su casa.

Recuerdo por ejemplo que yo necesitaba leer algo que no tenía en mi casa, y que él tenía. El se estaba atendiendo en esa época en el hospital Británico por un problema respiratorio y yo justo vivo detrás del hospital. Y me dijo: “Mire, tengo que ir al hospital mañana. Paso por su departamento y se lo dejo”. Y yo le dije que no, porque no voy a estar. No quería ni imaginarme lo que hubiera sido si Bordaberry venía a tocar timbre a mi casa y los vecinos del barrio lo hubieran visto. No podía ni concebir la idea…a tal punto me costaban los encuentros con él.

P: Precisamente por eso le hice antes la pregunta sobre si no dudó si podría…debería llegar usted agotado emocionalmente a su casa después de cada entrevista…

R: Sí, emocionalmente agotado, claro. Tocamos temas muy delicados. No tengo dudas de que en algunos casos él mintió abiertamente. Es más: yo sabía que iba a mentir. La verdad que yo quería era que él fijara su posición ideológica y política..Lo otro, en cuanto a los hechos concretos, él quería por lo general darme la sensación de que él había estado al margen de todo  lo que tuvo que ver con detenciones, torturas y muertes, que de eso prácticamente no se ocupaba  sino que se ocupaba el poder militar. Por otra parte, no tengo la menor duda de que en algún caso los militares le pasaban por  arriba. Pero dudo que no estuviera enterado de cosas muy graves que estaban pasando. Hasta el hecho de las famosas letras A, B y C..yo  fui letra  C…y él me hizo una defensa de ese sistema de catalogación de los ciudadanos que era risible..pero a mí no me importaba porque quedó, insisto, su pensamiento político, ideológico y religioso, fijado para siempre. Y eso es lo que yo quería. 

LA CONDICIÓN JUDÍA DE ROSENCOF

P: Comenzamos por Rosencof y yo quisiera volver a él..Ya hablamos de las diferentes facetas de su vida. Otra en la que es único, entre aquellos sobre los que escribió biografías, es su condición judía. ¿Cómo fue abordar ese aspecto?

R: Fue algo muy natural…casi que no me di cuenta..Es judío, lo sabemos todos, sus padres eran judíos, inmigrantes que trabajaron con gran sacrificio. Se sumó en gran medida a la historia de tantos uruguayos, inmigrantes que llegaron al Uruguay, judíos o no..quizás por eso me fue tan natural. El tema de los inmigrantes siempre me ha interesado mucho. Yo noté que hablaba con gran emoción cuando hablaba de sus padres..algo muy propio de los inmigrantes.

Escribí hace años un libro que no salió a librerías, sobre Isac Soloducho, y por supuesto para eso, como siempre pasa, tuve que entrevistar a otros…como a Bernardo Olesker, el padre de Daniel..y aparecían historias increíbles, novelescas..Y todo eso aparecía también con Rosencof, o sea que me interesaba mucho pero más allá de su condición judía.

Quizás lo que puso en el centro  su condición judía fue la aparición de su libro “Las cartas que no llegaron”, que creo que fue de las mejores cosas que ha hecho. Ahí  demostraba una sensibilidad, un afecto, y una gran ternura por sus familiares, por los que habían quedado…Ese libro apareció poco antes de que apareciera mi libro sobre él en su primera edición. De modo que lo de judío no fue nada especial como tema que se tratara aparte…

P: Pero sí surgía como algo diferente en lo que se refería a cómo los militares lo veían a él..¿verdad? No recuerdo si está en el libro mismo o si usted lo comentó en otro momento en una entrevista, que se topó con un testimonio de un militar que dijo algo así como que “los tupas merecen que los maten, pero este más, porque encima es judío”.

R: ¡Ah, si! Pero eso habrá sido una expresión de un militar, una reacción esperable de un militar en una dictadura. No recuerdo que eso se lo dijeran actores políticos o compañeros de izquierda o de derecha..

P: No, claro , en absoluto, me refiero a cosas que oyó sin duda durante sus años como rehén..

R:Y eso hay que tomarlo como un exabrupto propio de la gente de la que venía..Pero en cuanto a la vida en Uruguay en general, la condición judía de Rosencof no llamaba la atención..

UN RESUMEN PARCIAL

P: Y ahora pienso que si los libros pudieran ser entrevistas que queden compilados todos en otro libro..sería , al estilo Oriana Fallacci…”Entrevistas con la historia…nacional”..

R: Sí, la verdad es que ha habido bastante, pero me quedaron algunos por el camino que no he podido hacer.Hay una parte, por lo menos, de los 50 para acá, que están…Está Astori también..

P: Así es, y no alcanzamos a hablar de él..

R: Pero insisto que son ladrillos para construir un gran muro que luego terminarán haciendo los historiadores  porque yo, como estoy obsesionado con el tema de la verdad, creo que esto apenas es un ladrillito…En el prólogo de la primera edición de “Las vidas de Rosencof” yo me pregunto cuál es el papel de los historiadores, porque si nosotros que tenemos a los protagonistas al alcance de la mano, los entrevistamos meses , publicamos libros, y no podemos saber exactamente cuál es la verdad, ¿cómo puedo creer yo  que lo que me cuenta un historiador sobre lo que pasó en Egipto de Amenophis IV o en la Grecia  de Platón o de Pericles, es verdad?  Los historiadores no todos estuvieron de acuerdo contigo..algunos me criticaron mucho, otros por suerte no..

P:¿Y qué entrevistas ve todavía como un sueño que  quisiera concretar?

R: A personas no..hay temas que me gustaría tocar. Pero es que  con este tipo de libros, como las biografías, no puedo hacer todo el trabajo si no hay un compromiso de antemano de una editorial de publicarlo. Una novela, un cuento, es otra cosa…En estos últimos tiempos estuve un poco cansado. El año pasado publiqué tres libros “Recuerdos del Sodre”, con uno de sus funcionarios, las cartas de Benedetti a su hermano, que le mandaba del exterior y otro más..Y me cansé un poco de este tipo de trabajo, porque en general las propuestas vienen de afuera. Mujica sí fue idea mía…pero Rosencof, Astori, Carlos Páez  hijo …fueron propuestas de afuera..

P: ¿También el de Villanueva Saravia?

R: No, ese fue idea mía. Ahí empezó todo…

P: ¿El primero de las biografías? ¿Justo cuando no pudo entrevistar al tema del libro?

R: Es cierto…pero fue mejor….Yo no lo conocía a Villanueva y cuando llegué a Melo ya se había muerto…por eso fui. Pero se puede armar  un escenario un poco más verídico sin el protagonista en escena..

P: Ahí el protagonista seguro no le puede mentir…pero en las condiciones misteriosas en las que murió, tenía otras complicaciones con las que lidiar..

R: Es verdad…ese caso era muy especial..

P. Así que usted ha aportado más que una gota al conocimiento de la historia nacional moderna…¿Y cuáles son los próximos planes?

R: la verdad es que no me gusta mucho hablar de planes. Me parece que entusiasma mucho más lo inesperado. Más que planes tengo ideas pero veremos si sale o no..

P: ¿De la arena internacional hay figuras que le apasionan como para escribir sus biografías?

R: De la literatura..me gustaría mucho escribir la vida de Mario Vargas Llosa. Sé que a la izquierda no le gustaría mucho …

P: Ahí también entraría en eso de “Las vidas de..”, político, escritor..

R: Es cierto…Sé que hace bastante tiempo es rechazado…pero me parece muy interesante. La verdad es que a mí los políticos nunca me entusiasmaron demasiado. La política me parece muy interesante, pero los políticos son algo aparte. La política es algo realmente maravilloso. El problema es que la hacen los políticos. Quizás si la dejaran a los escritores el resultado sería mejor. Pero alguien que se fue hace mucho pero que me hubiera encantado conocer, era el General De Gaulle..cómo escribía, además de su carrera como militar y político…

Pero la verdad es que  a mí más me importa es la ficción. El martes justamente se presenta una reedición de  un libro mío, “Descubrimiento del cielo”…

P: Así es, el martes 9, a las 17.00 hs, en el Salón Dorado de la Intendencia, en el marco de la Feria del Libro de Montevideo. Antes, este domingo 7, a las 20.hs, en el mismo salón Dorado, la nueva edición, actualizada, de “Las vidas de Rosencof”. Gracias mil Miguel Angel por todo este tiempo que me ha concedido y que siga cosechando éxitos con su pluma .

R: Gracias a usted Ana.

 

Ana Jerozolimski

 

Publicado, originalmente, en el Semanario Hebreo el 4 de octubre de 2012


Blog "Así lo veo yo - Notas de Ana Jerozolimski" - http://blogs.montevideo.com.uy/anajerozolimski
 

 

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