A cien años del natalicio de Oskar Schindler, los sobrevivientes de su lista lo recuerdan.
“Fue contra la corriente y se arriesgo para salvarnos”, cuenta uno de ellos, 
el Dr. Yonatan (Janek) Dresner, a “Semanario Hebreo”.
Ana Jerozolimski

En el mundo se conoce como “La lista de Schindler”. Pero quizás no todos los que vieron la historia en la pantalla grande, saben que no fue una mera película sobre la Segunda Guerra Mundial, sino una cruda realidad. Difícil, relacionada al Holocausto perpetrado por los nazis contra el pueblo judío , pero en este caso, con final feliz. Al menos, para los casi 1200 judíos salvados por el empresario alemán Oskar Schindler.

 

Este lunes  28 de abril, se cumplieron cien años desde su nacimiento. Como todos los años , “sobrevivientes de Schindler”- tal cual se llaman a si mismos aquellos que lograron seguir con vida gracias a su intervención- se reunieron junto a su tumba para presentarle sus respetos. Schindler fue sepultado en Israel, en el Cementerio latino del Monte Sion en Jerusalem. Sobre la lápida de su tumba, hay numerosas piedras colocadas por judíos que siguen reconociendo lo que hizo por ellos.

 

El reconocimiento va más allá de lo personal. Años atrás, en vida de Schindler, el Museo Recordatorio del Holocausto “Yad Vashem”, lo reconoció como uno de los “Justos del mundo” o “Justos de las naciones”, título que se dio y sigue dando a aquellos no judíos que salvaron judíos durante la segunda guerra mundial.  

Tumba de Oskar Schindler

Los criterios según los cuales se toma la decisión al respecto, debían ser que la persona en cuestión haya arriesgado su propia vida para salvar posibles víctimas de los nazis y que no lo haya hecho para obtener ganancias de ello. Schindler recibió el reconocimiento y el suyo fue el primer árbol plantado en la “Avenida de los Justos del Mundo”, a la entrada de Yad Vashem.

 

“Schindler era una persona normal para tiempos anormales y anormal en tiempos comunes”- dice hoy el Dr. Yonatan (Janek) Dresner, un dentista retirado de 85 años, que se salvó de los nazis junto con sus padres y hermana menor, gracias a haber sido incluido en la famosa lista. “Sabía maniobrar, arreglar, solucionar problemas con grandeza, en tiempos anormales. Sabía qué trucos usar, a quién sobornar, cómo manipular, para sobrevivir..El mismo estuvo en peligro muchas veces. El hecho es que los alemanes lo detuvieron dos veces”. Y agrega: “Y todos los trucos los hizo, para salvar la mayor cantidad de gente posible”.

 

Todo, gracias a la fábrica de Schindler en Cracovia, Polonia. Cuando los nazis se disponían a terminar con el campamento de Plaszow en el que se hallaban muchos judíos que así morirían, Schindler logró arreglar que en el traslado de su fábrica a los sudetes en territorio checo, recibiera otros casi 1200 trabajadores que se sumarían a los 300 que ya tenía.”Alegó que eran claves para el trabajo de la fábrica, que hacía repuestos para el ejército alemán. Logró convencer a todos, con sus trucos de siempre. Y todo, para salvar a más gente de la muerte”.  

Dr. Yonatan (Janek) Dresner

P: Dr. Dresner, su vida y la de su familia se salvaron gracias a Oskar Schindler...

R: Así es.  Fuimos de las pocas familias que pudieron ser salvadas enteras por Oskar Schindler. Y por eso, todo momento, en cada instante de mi vida, de aquí por siempre, recuerdo y recordaré a Schindler, porque él fue el que me permitió iniciar una nueva vida, formar mi familia aquí en Israel y ser lo que soy.

 

P: Usted se vio con Schindler muchas veces..

R: Claro que si. Ante todo, durante la guerra lo veíamos todos los días. El vivía en la fábrica. Su casa era en la fábrica misma. Pero luego de la guerra él venía a Israel muy a menudo, todos los años. Era huésped de todos nosotros. Además fundamos una especie de comisión que se encargaba de recibirlo y como yo era uno de los miembros, tuve el honor  de estar mucho en contacto con él. Además lo recibíamos en nuestras casas. El pasaba aquí dos o tres meses por año.

 

P: ¿Cuál era su situación en aquel entonces?

R: Era una persona normal para tiempos anormales y anormal en tiempos comunes. Sabía maniobrar, arreglar, solucionar problemas con grandeza, en tiempos anormales. Sabía qué trucos usar, a quién sobornar, cómo manipular, todo eso. Sabía sobrevivivir. El mismo estuvo en peligro muchas veces. El hecho es que los alemanes lo detuvieron dos veces. Pero luego de la guerra, parecía un hombre pequeño.

 

P: ¿A qué se refiere?

R: Inmediatamente después de la guerra, en el primer Congreso Judío en Londres, al contarse que Schindler había salvado casi 1200 judíos, el Congreso aprobó una suma importante, creo que de unos 25.000 dólares-aunque no tengo plena certeza respecto a la cantidad- para permitirle reorganizarse  porque se había quedado sin nada. Había gastado todo su dinero, en parte también por nosotros. Se formó un grupo de judíos que viajó con él a Argentina. Algunos conocedores de la situación decidieron que podría desarrollar una buena situación económica con el negocio de nutrias, y le compraron instalaciones para ello. Invirtieron todo el dinero  en eso, pero en poco tiempo ya estaba en bancarrota. Todo el dinero se fue , aunque según dicen en aquel momento el negocio de las nutrias era sumamente prometedor.

 

P: Había allí un problema de fondo...

R: Sin duda. El gastaba todo su dinero, gastaba cantidades enormes en bebida, en mujeres. Se decía que si tenía 100 dólares, gastaba 110.Cuando el negocio no fue bien, se escapó de Argentina, “se olvidó” allí de su esposa que permaneció allí por mucho tiempo y cuando sintió que llegaba al final de sus días, viajó a Alemania y falleció en Berlín. Ella vivía en una casa que había recibido del Keren Kayemet. En Buenos Aires había un activista, Biderman, que era de Cracovia, y él consiguió ese departamento.

Oskar Schindler en encuentro en Israel

P: ¿Cómo siguió el camino de Schindler?

R: Al fracasar el negocio en Argentina viajó a Estados Unidos, vivió allí unos meses con algunos sobrevivientes, pero no tenía visa para permanecer allí. Volvió a Alemania y allí nuevamente lo ayudaron. El recibió una nueva ayuda económica. Alemania se estaba reconstruyendo y le ayudaron a abrir un negocio relacionado a la construcción, con un gran potencial por la necesidad que tenía el país de esos materiales, pero en pocos meses nuevamente se fundió y quedó con grandes deudas.

 

P: No podía mantenerse solo..

R: Así es, lo comprendimos y fue entonces que decidimos ayudarle en forma fija, enviándole ayuda económica todos los meses. Eso limitaba los riesgos. Y cuando venía a Israel por unos meses, nosotros podíamos controlar que no entrara en problemas económicos. Nos hacíamos cargo de sus  gastos, tanto del hotel como del restaurante en el que comía. Y cada noche estaba invitado a otra casa,  así que económicamente, cuando estaba acá, estaba todo arreglado. Y merecía esa ayuda. Nosotros no estábamos haciéndole ningún favor.

 

P: Él los había salvado...

R: Así es. Eso no lo olvidamos nunca. Pero  en su vida personal, era todo muy desordenado. Se las sabía arreglar. Siempre tenía alguna amante en Alemania que lo mantenía. También sabía “vivir en triángulo”. Nosotros logramos que Alemania le pague una pensión, como a nosotros, los sobrevivientes, y eso era parte de su ingreso fijo. Llegó a recibir también un reconocimiento importante del Vaticano, de manos del Papa, que iba acompañado también de cierta pensión mensual.

 

P: Al describir usted cómo perdió Schindler sus negocios, cómo manejaba su vida personal, cómo no lograba estabilizarse por su propio comportamiento con el dinero ¿eso quita algo a la grandeza de su persona, reduce en algo la imagen que tenían de él a raíz de lo que hizo durante la guerra?

R;: No, al contrario. Lo que conté muestra ciertas características personales. Nosotros no necesitamos ningún análisis sicológico o sociológico sobre la personalidad de Schindler, y lo que cuenta es que durante años, toda la guerra, su trato a los judíos era totalmente diferente  del común de esa época. El hecho es que salvó más de 1100 judíos, físicamente, en la práctica. Eso es lo que hizo, nos salvó la vida. Eso no quita que haya tenido los otros problemas personales : el dinero, el hecho que era tan mujeriego, que tomaba mucho y terminó realmente muriendo por una dolencia hepática provocada por el alcohol.

 

P: Con esas características tan particulares, que en general reflejan una persona quizás de enfoque “liviano” de la vida ¿por qué cree que se arriesgó para salvar judíos?

R: Se lo preguntamos decenas de veces.  Y dijo que simplemente así creía que se debía actuar. Era nazi en sus negocios, hacía lo que le convenía. Pero en su corazón  era anti nazi y el hecho es que hizo lo que hizo, contra la corriente, corriendo peligros sin duda. Era un hombre especial, que hizo cosas especiales.

 

P: En Yad Vashem, el primer árbol en la Avenida de Los Justos del Mundo, los judíos que se arriesgaron para salvar judíos, fue a nombre de Oskar Schindler. Pero al principio no había certeza si darle ese reconocimiento o no..

R: Yo creo que la duda principal era porque no había habido ningún alemán en su posición. Y darle eso a un alemán no era sencillo. Pero luego llegaron testimonios muy contundentes sobre el comportamiento de Schindler no en 1943 ó 1944 cuando las cosas empezaron a complicarse para Alemania, sino en 1941, cuando casi todo el mundo pensaba que Hitler resultaría totalmente victorioso, que todo estaba perdido. Ya en ese momento Schindler se portaba como gente. Cuando Alemania estaba en el punto máximo de su éxito, el hombre de negociacios Schindler podría haber dicho “al diablo los judíos, yo voy con la corriente”.Pero no, actuó de otra forma. Hay muchos testimonios sobre cómo actuaba con los judíos, cómo hablaba, cómo hizo negocios con judíos a pesar de la situación. Luego hizo todo lo que hizo para salvarnos. Creo que hoy no hay nadie que tiene duda sobre lo que él hizo con verdadera grandeza.

 

Llegué a Israel tras haber comprendido que si me cuento entre los sobrevivientes, la única forma de construir una nueva vida es en el estado judío. La comprobación física y emocional la tuve en el hecho que logré formar aquí una familia muy hermosa, desarrollar una buena carrera profesional. Y más allá de los problemas diarios con los que todos lidiamos en este país, no tengo quejas de ningún tipo. Estoy muy satisfecho de haber optado por este camino y espero que así continúe también de aquí en adelante.

 

Lo único que nos queda es el optimismo. El habernos salvado, haber pasado la Shoá, debe inspirarnos un sentimiento optimista.

 

Es verdad que la guerra no ha terminado. Uno de mis nietos está ahora en el ejército. Parece que hay que seguir luchando, que ese es nuestro destino.

 

P. Y cuando usted llegó a Israel ¿qué pensaba?

R: Cuando llegué a Israel en 1949, estaba seguro de que con eso se terminaban todos los pesares. Ese aspecto es muy decepcionante-.Al mismo tiempo, no tenemos más remedio que abordar el futuro con optimismo, ya que si nos dejamos tragar por un agujero negro, el fin estará más cerca.

 

P: En ese entonces, al llegar ¿creía que 60 años después Israel estaría, si bien todavía en estado de conflicto, al mismo tiempo en tal etapa de avance y desarrollo, con tantos logros en su haber?

R: La verdad que no lo pensaba. Yo diría que no estaba suficientemente involucrado para entender los detalles. Pero siempre trato de mirar la mitad vacía del vaso, de asombrarme para bien de lo que está bien y de creer que se podrá cambiar lo que no.

Ana Jerozolimski
Semanario Hebreo

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