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50 AÑOS DE IDEALES Y CONVICCIONES

(Por Ana Jerozolimski) ´

Publicado en el Semanario Hebreo del miércoles 28 de julio, un día antes del acto en la Kehila por los 50 años.

Me perdonarán los lectores si este editorial, lo escribo en primera persona. Es martes, ya está anocheciendo, y de cara al cierre adelantado del número de esta semana, escribo estas líneas no en Jerusalem, como acostumbro, sino en la otra parte de mi corazón, Montevideo. En la oficina del “Semanario Hebreo”.

Estoy rodeada de estantes repletos de diarios. Al fondo, a mi derecha, está el escritorio en el que se sentaba papá, de bendita memoria. Imagino y rememoro  esa combinación poco común que tenía-y jamás perdía- entre la sonrisa, la luz que irradiaba (su rostro también, pero más que nada, su personalidad), su sapiencia, su seriedad y al mismo tiempo, su sencillez. Esa presencia impactante que irradiaba respeto y al mismo tiempo, cercanía y don de gente.Era el respeto y la autoridad que inspira quien realmente lo merece, no quien tiene que imponerlo.

Papá, lamentablemente, ya no puede estar físicamente en su escritorio. Pero sigue junto a nosotros y sabemos que también junto a ustedes, sus lectores, que justificadamente lo recuerdan elogiando siempre tanto su nivel periodístico como su calidad humana, perceptible de inmediato para todo aquel que lo conocía personalmente. 

Este jueves 29 de julio, cuando-así esperamos-estas páginas ya hayan llegado a vuestras manos, estaremos reunidos en la Kehilá, una casa clave de la colectividad judía del Uruguay, judíos y no judíos que conocen de cerca la labor de “Semanario Hebreo”, para festejar. Es que 50 años, sin duda, son un gran motivo de celebración. Lo señalamos todos-a mi me falta poco- en instancias personales, con o sin velitas, y sin duda lo debe destacar un medio de prensa. No todos logran cumplir esa avanzada y al mismo tiempo joven edad. “Semanario Hebreo” lo ha logrado, y ello es, ante todo, un homenaje a papá, su fundador, quien lo dirigió con pasión hasta poco antes de fallecer, hace ya casi seis años.

Y el secreto está en la convicción que lo movía, de que estaba haciendo algo importante. Es que “Semanario Hebreo” fue siempre un órgano de prensa destinado a defender las causas que consideraba justas, y que también yo, convencida de lo bueno de continuar la obra de papá, intento seguir defendiendo en la medida de mis posibilidades.

Y estas causas, son las que abrazan, seguramente, todos los judíos uruguayos amantes tanto de Uruguay como de la Madre Patria del pueblo judío, Israel: paz y seguridad para Israel y sus vecinos y  amistad uruguayo-israelí. Desde las páginas de “Semanario Hebreo”, se ha defendido siempre la lucha por la paz, el bienestar y la democracia en Uruguay, el diálogo interreligioso y el acercamiento judeo-cristiano.

Eso, continuará por siempre, con la esperanza de que en algún momento la búsqueda de la paz entre Israel y sus vecinos finalice y que ésta sea hallada con tanta fuerza y tanta normalidad, que podamos abocarnos más a ciencia y desarrollo agrícola, que a discrepancias políticas en Oriente Medio.

“Semanario Hebreo” defendió siempre el lema que sostiene que “un mayor conocimiento, ahonda la amistad”. Por eso, es “una ventana abierta al mundo judío”.Por esa ventana pasan , hacia la sociedad uruguaya toda, las voces con las que el mundo judío e Israel quieren explicar y esclarecer. Pero, no menos, pasan las voces de “afuera”, hacia el mundo judío, que es parte integral de la sociedad en nuestro país. Por eso, nos resulta clave-y apasionante-combinar entrevistas  y reportajes especiales sobre la realidad israelí, con la temática nacional, pidiendo opiniones de políticos de distintas afiliaciones partidarias, en momentos claves para nuestro país, recabando las impresiones de gente de la cultura y la opinión, en distintas instancias del acontecer nacional.

Es un periódico abocado, ante todo, a la temática judía, y eso es lo que lo distingue de otros semanarios y diarios uruguayos. Pero no deja, ni por un momento, de ser profundamente uruguayo. Y no es  sólo tema de sentimiento y corazón, de pertenencia y de temas abordados.

Para mi , que nací en Uruguay y lo sigo llevando siempre conmigo, aunque hace ya tres décadas que vivo en Israel, “Semanario Hebreo” es, además de su misión comunitaria, periodística  y esclarecedora, una vía directa hacia esa combinación entre los dos grandes amores que –además de mi familia-ocupan mi corazón: Uruguay e Israel. Para papá, que vivió desde pequeño y hasta poco antes de fallecer, en Montevideo, eso era exactamente igual. 

Y yo les aseguro que eso se mantendrá, también en los próximos 50 años.

Ana Jerozolimski´
Semanario Hebreo
Nº 2439 - Año XLIX
Miércoles 28 de Julio al 4 de Agosto de 2010
17 de Av de 5770

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