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Pared |
| Es una pared que exhala un color de tintas o resinas amarillas. Porque los pinceles fueron convocados a desgastar sus lenguas se pata única de animales sorprendentes sus movimientos mezcladores de núcleos de fulgor cuya sustancia escapa sin pausa de los ladrillos escondidos como huesos de un dios que no puede temblar. Una pared en lo adentro más interno de una casa intamañada donde un usado blancor predomina. Los espacios del tráfico de zapatos y dedos terrestres rechazan con tablas y baldosas las expansiones del tiempo enrelojado los espasmos del aire entreverándose con los ripios de cualquier memoria. Figuras de madera rasurada de telas asentándose de tapas translúcidas con tazas y migajas y cucharas: formas salidas de una silla ángulos curvos con su llave y su agua latidos eléctricos en su cajón blanco. Alguien tiene un lugar en usufructo a término: porque un cuerpo se adelanta a sus vestidos a faldas como pantalones a camisas como chalecos repitiéndose en gestos casuales y rutinas sombrías. Alguien pasa por cada lugar y toca con su calor las pared que se aquieta como un gato amarillo. |
Saúl Ibargoyen
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