|
Formica urbanensis |
|
(a Pilar del Río y José Saramago) |
| Una hormiga -un artefacto clasificado a punta de turbio verbo- camina apoyándose en la férrea espuma de este mundo intransitable. Por las calles domingueras transcurren figuras como personas con sus profundas caretas de tierra. En los pies de la hormiga hay zapatos pezuñas chinelas huaraches garras botas zapatillas patas coturnos sandalias: toda bestia rumbeante subjetiva o reunionera soledosa o conjuntándose asiste a cada séxtuple paso de esta insecta máquina tan ciudadana con sus pulmones pegosteados de gases negros. ¿Es éste un mero objeto viviente o una cosa de cálida queratina o una triada de sílabas que se traslada entre imprevisibles secreciones y torpes sustancias? Una hormiga camina desgastándose sobre el asfalto marcado por incontables hermanas nacidas como hijas de una madre global. No hay hermanos transúltimos que protejan con ácida mandíbula a esta hembra sin críos y sin tetas invencidamente sola entre piernas sombrías y una luz inalcanzable |
Saúl Ibargoyen
|
Ir a índice de poesia |
Ir a índice de Ibargoyen, Saúl |
Ir a página inicio |
Ir a mapa del sitio |