|
Raíz salvaje |
| Me ha quedado clavada en los ojos La visión de ese carro de trigo, Que cruzó rechinante y pesado, Sembrando de espigas el recto camino. ¡No pretendas, ahora, que ría! ¡Tú no sabes en qué hondos recuerdos Estoy abstraída! Desde el fondo del alma me sube Un sabor de pitanga a los labios. Tiene aún mi epidermis morena No sé qué fragancias de trigo emparvado. ¡Ay, quisiera llevarte conmigo A dormir una noche en el campo Y en tus brazos pasar hasta el día Bajo el techo alocado de un árbol! Soy la misma muchacha salvaje Que hace años trajiste a tu lado. |
Juana
de Ibarobourou.
Cinco grandes poetas
María Inés Allo Strobach
La República
|
Ir a índice de poesia |
Ir a índice de Ibarbourou |
Ir a página inicio |
Ir a mapa del sitio |