Los pinos
Juana de Ibarbourou

Yo digo ¡pinos! y siento
Que se me aclara el alma.
Yo digo ¡pinos! y en mis oídos
Rumorea la selva.
Yo digo ¡pinos! y por mis labios pasa
La frescura de las fuentes salvajes.

Pinos, pinos, ¡pinos! Y con los ojos cerrados,
Veo la hilacha verde de los ramajes profundos,
Que recortan el sol en obleas desiguales
Y lo arrojan, como puñados de lentejuelas,
A los caminos que bordean.

Yo digo ¡pinos! y me veo morena,
Quinceabrileña.
Bajo uno que era amplio como una casa,
Donde una tarde alguien puso en mi boca,
Como un fruto extraordinario,
El primer beso amoroso.
Y todo mi cuerpo anémico tiembla
Recordando su antiguo perfume a yerbabuena.

Y si me duermo con los ojos llenos de lágrimas,
Así como los pinos se duermen con las ramas
Llenas de rocío.

Juana de Ibarobourou.
Cinco grandes poetas
María Inés Allo Strobach
La República

Ir a índice de poesia

Ir a índice de Ibarbourou

Ir a página inicio

Ir a mapa del sitio