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Juana de Ibarbourou, vida y obra |
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Cuando ella empieza |
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Ahora, desde la crisis, se hace juego de imaginación reconstruir el Montevideo que, en torno al primer cuarto de siglo, gusta de si mismo, seguro de las virtudes que ciertas fórmulas de halago de origen nacional o ciertos diplomas de la convivencia internacional estipularon como nuestras características definitivas. |
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En Chile, la excelente Gabriela todavía no había alcanzado su magnitud final, pese a que su primer libro había despertado ya la devoción de un vasto público conmovido por la trágica experiencia que esta poesía desnudaba. |
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Una obra contínua |
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En Juana, gradualmente, el paisaje se transforma en comprobación tenaz de lo natural, en búsqueda, de lo concreto, no del símbolo o del simulacro, sino de la suma de elementos verídicos y verificables, esos mismos que una mirada simple descubre en el contorno. Cualquier lector de las
Lenguas de diamante puede comprobarlo a través de una lectura ordenada de sus poemas. La naturaleza aparece al comienzo como la esplendorosa escenografía: luna de cobre, arenas de bronce, laurel florido, contra la cual el poeta vive su aventura amorosa. No es una noción abstracta y estéril, en cuanto aislada de la relación humana, sino que está en sensualísima interacción. En Toilette suprema, término extremo de esta relación, el agua oscura del río en una luz de tormenta es marco aún más intimo:
Jamás caprichoso azar / ha dado, a ninguna amante, / Un lecho más fulgurante / Bajo el amado mirar. |
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Otro camino y un reposo |
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El acto consagratorio de 1929, en el Palacio Legislativo, cierra este periodo de la poesía de Juana, y a la vez un cierto estilo de comunicación entre poeta y lector. |
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La prosa |
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Entre 1930 y 1950, Juana de Ibarbourou no publica ningún libro de poesía. En ese largo lapso edita en 1934
Los loores de Nuestra Señora y Estampas de la Biblia; en 1944,
Chico Carlo; en 1945, Los sueños de Natalia. |
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Tema y estilo |
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Pese a que el intento de La rosa de los vientos resultara desafortunado, respondía a una actitud positiva, cuyo constancia aseguró a Juana de Ibarbourou la posibilidad de seguir legitimando su prestigio a través de los libros posteriores; actitud que deriva de saber que los hombres -poetas incluidos- varían, con el paso de los años, y que su obra, su orientación estética, su gusto, liso y llano, se modifica. A menudo los temas parecen no sufrir cambios, pero aun el poeta menos versátil, encara sus aparentes reiteraciones con distinto lenguaje, con distintas intenciones y con distinto resultado. |
| Se me acabó lo muerte Que cultivé hasta ahora, La muerte de romance o de leyenda, Tránsito de cinema en alba o sombra, Deslumbramiento de película. Curiosidad gustosa. Ahora tengo la muerte Sin voz, sin ojos, sin color ni cara, La que no es presencia, ni paisaje, Ni terrena esperanzas La muerte indefinible Sin infierno ni cielo. La que lo toma todo y no da nada: Muralla del misterio. |
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Los temas son los mismos, pero las circunstancias que a ellos nos conducen han variado, y el acto lírico resultante tiene nuevas características. De los libros siguientes del poeta quizás sea
Perdida, de 1950, con cuya publicación reanuda ante el público su continuidad lírica, el que mejor demuestra el difícil equilibrio logrado entre la necesidad confesional -proclamada desde el adjetivo del titulo- que sigue sosteniendo su poesía, y la velada discreta expresión. |
| ¿Qué seremos después que estemos juntos? Como se eligen cosas en los sueños, como dice una niña: Seré reina, y un pobre niño: Yo seré guerrero, por ti mi corazón y yo jugamos qué cosa eterna a Dios le pediremos y si es posible que a la tierra vuelvan una mujer y un hombre sin infierno a ser lo mismo, una mujer y un hombre, con idéntico amor, y en el destino de nueva vida y otra nueva muerte, siempre quererse y siempre estar unidos. No sé si hay en todo el universo nada más grande y nada más perfecto No sé si algo hay más tierno. |
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Juana: Vida y destino |
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1895 -8 de marzo- Nace Juana Fernández Morales en la ciudad de Melo, Cerro Largo, hija de Vicente Fernández, nacido en 1851 en Villanueva de Lorenzana, Lugo, España, y de Valentina Morales, nacida en Tacuari, Cerro Largo, en 1858. |
Ida Vitale
Capítulo Oriental Nº 20
Centro Editor de América Latina
Gentileza de "Librería Cristina"
Material nuevo y usado
Millán 3968 (Pegado al Inst. Anglo)
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