|
XIII |
| De pie ante mí, en la mesa, donde quieras, pero erguida, claridad mía, mi tiempo templado. Saliendo de tu casa, no del tren expreso de mi memoria. Odio recordarte. Odio la inmensidad del aire sin ti, si tus pulmones eran tan dulces, higos cometiéndole favores al mundo, desde tu aliento cuento de hadas. Si no te hubieras muerto, nadie lo habría advertido. Pero en cambio has dejado advertencias de sangre que no escampa. |
Suleika Ibáñez
de Experiencias con Ángeles y Demonios
![]() |
||||||||
|
Ir a página inicio |
Ir a índice de poesía |
Ir a índice de Ibáñez, Suleika |
Ir a mapa del sitio |
|||||