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Me pegó fuerte la noticia de este 12 de agosto.
Maderas y lonjas no quieren sonar, están haciendo silencio, por un rato nada más.
Se murió la negra grande-grande. Grande en todos los sentidos.
Físicamente ampulosa; fantasía, deseo de tantos hombres de cualquier raza, de cualquier edad.
Naciste luchando y moriste de igual manera.
Y te reíste ante los tantos peores momentos que te tocaron vivir; la luchaste y los jodistes porque los pudiste.
Hace unos meses recibiste el último golpe, te resististe Marta. Con mi boca decía que podrías, pero de lo profundo de mí, sabía que no.
Tu corazón con tantas cicatrices no podía con la puñalada recibida, cuando dañaron la carne de tu carne. Lo presentía; esa herida no cerraría nunca; y fue mortal. Otra vez luchaste, pero pudo más la huesuda.
A pesar de todo estás aquí.
Tu alma nos acompaña, no se fue. Y estás aquí porque no lograste hasta hoy, saber la verdad.
Que la encuentres.
Que logres paz.
Que descanses cuanto antes.
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