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Hoy es probable comprar o conseguir globos de color negro, pero no existían cuando sucedió esta historia.
Paula era una niña de siete años que se destacaba por lo alegre, vivaracha e inteligente, y para su edad dibujaba muy bien.
En algún momento del año escolar, su maestra decidió llevar los niños de paseo. Uno de los deberes que les mando hacer era ilustrar alguna escena vivida allí.
Paula cumplió con sus deberes, los entregó. Cuando le fueron devueltos ya corregidos, su maestra continuaba asombrada por la ilustración de un elemento que no existía con ese color, y era un globo pintado de negro con un hilo colgando, dibujado casi pegado al borde superior de la hoja y nada más. Entonces le preguntó que significaba, que era. Paula le respondió que era un globo que se había escapado al cielo.
La contestación no conformó a la maestra. Así fue que cuando llegó la mamá a buscarla, comentaron lo extraño del dibujo, y otra vez preguntaron a la niña que significaba.
-Es un globo que se escapó al cielo- dijo Paula.
El caso fue comentado por la familia y allegados. Nos pasmaba por lo extraño y sacábamos hasta connotaciones fúnebres.
Asombro mayor: Paula siguió pintando con negro.
Decisión de su maestra y padres: pase al psicólogo de Primaria, ya que -sin inmutarse- Paula aparentemente usaba el negro: por que sí, por que le gustaba...
Allá marcharon los papás y la niña al consultorio. El psicólogo conversó con ellos, leyó el informe de la maestra sobre el ya famoso -a estas alturas- globo negro. Anotó sus conclusiones y preguntó a Paula. La repuesta fue la conocida:
-Es un globo que se escapó al cielo.
El profesional pidió a los padres que lo dejaran sólo con la niña y por casi una hora le realizó diferentes pruebas, las que le dieron: un índice de normalidad extraordinario de la pequeña.
Terminados los "exámenes sicólogos", sentados uno a cada lado del escritorio, el
psicólogo tomó el ya famoso dibujo, se lo mostró a la "paciente" y le pidió que le dijera en confianza, la verdad: por que pintaba con negro.
Paula se acercó más al escritorio, apoyó los codos en él, con sus manos enmarcó su cara y preguntó:
-¿Si te lo digo?... ¿Queda entre nosotros? Mientras que con el índice de la mano apuntaba al profesional, y el pulgar a ella.
-Sí, lo juro.
-Bueno, no me quedó más remedio que pintar eso ?señalando el dibujo que sostenía el
psicólogo.
-¿Sabés por qué?... dijo mientras ponía los ojos en blanco, sus manos al costado de su boca y mirando a todos lados susurró:
-Porque me robaron todos los colores, menos el negro.
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