Amado Nervo a 85 años de su muerte
(México 1870- Uruguay 1919)
Washington Daniel Gorosito Pérez

Su abuelo fue el malagueño Amado Ruiz Nervo y Maldonado. Su padre el mexicano Amado Ruiz. No está claro si fue éste quien optó el Nervo o el poeta quien suprimió el Ruiz...

 

Amado Ruiz Nervo se casó con Juanita Ordaz, mujer bella y muy culta, en el campo literario y musical. La boda tuvo lugar en Tepic y de la pareja nacieron Amado, quien iba a alcanzar la gloria como escritor, tres varones más y tres niñas- El padre fallece inesperadamente y se da el caos familiar. La valerosa madre asumió responsabilidades, se enajenaron algunos bienes y se consideró el traslado a través de desiertos con rumbo a Zamora estado de Michoacán.

 

El viaje duró l0 días. Instalada la numerosa familia, inicia una nueva vida. Amado anunció su decisión de ingresar en el convento lugareño, lo que aprobó la madre, teniendo en cuenta el temperamento del muchacho.

 

Hacia l885, ocurre una novedad :el hermano mayor, cultor de las letras y cultivador de la poesía, se aleja de la carrera conventual. Todos aceptan su decisión. Decide hacer periodismo. Unos años más tarde , nueva sorpresa, el joven periodista y literato en ciernes, entera a su familia que viajará a Europa. Específicamente  a París en calidad de corresponsal del diario Imparcial.

 

En la Ciudad Luz cultiva gran amistad con otro literato, Rubén Darío. La amistad entre ambos escritores va a durar hasta que alcanzan sus triunfos, termina sólo con  la muerte. Transcurrían  los años postreros de una preguerra que no se creía posible...!El sombrío l9l4 estaba cercano...!Pero Francia gozaba, como casi toda Europa de cielos azules.

 

Los nubarrones no eran perceptibles al parecer...Se vivía plácidamente, ¡en París!, lo imprevisto acechaba, charlas, risas, encuentros gratos. En uno de ellos el nicaragüense conoció a quien resulto ser Margarita y el mexicano a Ana Luisa Dailliez, la mujer que iba a llevar a la inmortalidad al sublime Amado Nervo. La inmortalidad como poeta y la muerte por amor.

 

La inspiradora de poemas como “la Amada Inmóvil” o el terrible cierre de “Mi secreto”:

¿Mi secreto? Te lo diré al oído:

¡Estoy enamorado de una muerta!

Dispuesto a ingresar al Servicio Exterior Mexicano, Nervo regresa a nuestro país. Su amiga lo hizo a Estados Unidos. Intensa correspondencia entre ambos, lamentablemente primero fallece el papá de Ana Luisa y posteriormente ella. Con el terrible dolor a cuestas Nervo fue designado Ministro Plenipotenciario de México, simultáneamente en Argentina y Uruguay.

 

La presentación de credenciales tuvo lugar en Buenos Aires primero, días más tarde ante el Presidente uruguayo Feliciano Viera. El nuevo representante diplomático residía en el Parque Hotel acompañado en sus funciones diplomáticas por un secretario. Transcurría diciembre de l9l8. Aquél ministro de 48 años, cultísimo, famoso en España y toda América como poeta consagrado, pasó a ser figura de gran relumbre en la sociedad montevideana. En la capital uruguaya se reuniría el Primer Congreso Panamericano del Niño, en el programa figuraba una conferencia literaria a cargo del ilustre escritor. Un acto sumamente atrayente y esperado, que no se realizaría ya más... El día 20, se anuncio que el diplomático mexicano estaba muy enfermo. Todo fue rápido, un pariente del enfermo residente en Buenos Aires acudió inmediatamente a Montevideo y en pocos días se tuvo la certeza ante la consternación general, que el dulce poeta se iba a marchar detrás de su amada Ana  Luisa.

 

El sábado 24 de mayo de 1919, el enfermo con un hilo de voz pidió ver el mar desde la ventana de su habitación del Hotel. Minutos después a las 9.30 de la mañana el poeta fallecía. Lejos de su tierra mexicana, aunque los homenajes realizados en el continente demostraron que toda América era tierra de Nervo. El velatorio se instaló en las escalinatas de la Universidad del Uruguay. El Presidente Baltasar Brum y sus Ministros se hicieron presentes.

 

El sepelio fue digno del poeta, sepultado en el Panteón nacional de Uruguay, allí permaneció un tiempo ya que entre los honores dispuestos estaba la construcción de un ataúd-mausoleo de mármol uruguayo. Una vez ejecutado el mismo y en otro día de duelo nacional, se le llevó al puerto de Montevideo donde lo aguardaba el Crucero de guerra “Uruguay”, buque insignia de la flota que lo conduciría custodiado por cadetes de la Escuela Naval a su amado México.

 

A la salida del puerto lo esperaba un crucero argentino con la Escuela Naval, que seguía a la nave uruguaya. En Río de Janeiro aguardaba el buque “Barroso” con los jóvenes navales brasileños, también en Venezuela y Cuba  se unen buques de guerra a acompañar al poeta a su última morada. Siguió la estela , hasta llegar a su México, donde una apoteosis fue el recibimiento de los restos del escritor y diplomático. Entre apuntes inéditos de su archivo personal, se encontró un pequeño verso intitulado “Mi México” con la fecha al calce del 23 de febrero de 1915:

      Mi  México

 

Nací de una raza triste,

de un país sin unidad,

ni ideal ni patriotismo,

ni optimismo es tan sólo

voluntad, obstinación en querer

con todos mis anhelares,

un México que ha de ser

a pesar de los pesares

y que yo ya no he de ver.

Un poema que a 85 años de su muerte nos sigue llamando profundamente a la reflexión.

 

El espíritu crítico en  esta poesía se hace presente, al igual que la sinceridad que animara su obra. La meditación lo llevó a transmitir en líricas armonías las más profundas confidencias de su alma en torno al amor y la religión, confidencias cuyos contenidos evolucionaron en el tiempo de acuerdo a nuevas experiencias e inquietudes. Sus composiciones reflejan esos cambios  y los diversos caminos que ensayó para describirlos y encontrar respuestas a las nuevas interrogantes que surgen de todo cambio vivido. Así podemos encontrar en algunos de sus versos la desesperación ante el enigma de la muerte y, en otros, la reconciliación serena y melancólica con la vida, nacida del amor y la ternura,  el trazo romántico,  simbolista, parnasiano o la intención de diafanidad, sencillez formal y simplificación. Amado Nervo ha sido considerado un poeta místico.

 

La realidad fugitiva y los deseos insatisfechos, el dolor de la muerte y la búsqueda de la serenidad, la plenitud y la belleza eterna que viven en su obra lo llevaron a incursionar en la espiritualidad oriental.

 

Con el tiempo, Nervo buscó y encontró la extrema simplicidad rehuyendo de todo artificio. En sus crónicas destacan la sobriedad, la gracia y el fino humorismo. En sus novelas mostró gran capacidad para la observación y delicadeza para describir paisajes. En sus cuentos es relevante la ironía, la crítica social, el humor y la fantasía. También se destaca la búsqueda de su ideal maduro de simplicidad en algunas de sus últimas letras:

“Yo no sé nada de literatura,

ni de vocales átonas o tónicas,

ni de ritmos,

medidas o cesura

ni de escuelas.

Washington Daniel Gorosito Pérez 

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