Llueve
sigue lloviendo hasta doler
Huellas con huellas
de pájaros fantasmas
se encuadran por escrito
en la ventana
Vienen
desde los rápidos del aire
a desquiciar los puntos
cardinales
Entregan
desprendimientos del afuera
sea cual sea el filo
de todos los silencios
sentados a la mesa
Andan
como anudando
metáforas creíbles porque sí
porque cuerdas al cuello
y porque
de repente
también tembladeral
de angustia intrusa