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Mientras escribo de diferentes temas, siempre pienso en el nombre que le pondré a este proyecto de libro y no doy con el que me parezca más correcto. Hace pocos días entro en un comercio y el encargado dice: "Varón dijo la partera" es un dicho muy común en esta región, ese podría ser un nombre, y me vino a la memoria cuando en una ocasión, voy al pueblo de Gil a atender un parto, me llevaban en una camioneta sin capota, era un empleado del banco y el gerente grita al pasar, "varón dijo la partera", la verdad acertó, fue un varón, que pasados los años al verlo, me hace reaccionar y pensar, ya que es un muchacho muy grande y representa más edad de la que tiene, "a este lo atendí yo, por Dios como pasa el tiempo".
Así como en un capítulo comenté mi primer parto, diré que a los pocos días atendí el segundo en la Radial Conchillas, una primigesta con un parto muy bueno, a los pocos días atendí a otra primigesta añosa, era el 5 de Enero, víspera de Reyes, el día que en Conchillas se realizaba la fiesta de Reyes y en esa oportunidad yo sería un rey, así que llegaba la hora de la representación y yo no aparecía, porque estaba atendiendo a esta señora, el parto normal, pero a los meses el niño fallece por un problema respiratorio, al tiempo la vuelvo a atender en otro parto.
En mis primeras salidas a domicilio, poco y nada conocía la zona y su gente, no siempre llevaba la chata, así que fuí al paraje Santa Rosa y el parto lo tuve que atender sobre diarios, no tenían chata y no había llevado la mía.
De todos modos no tengo muchos comentarios para hacer por ser normales, o no ocurrir nada que me llamara la atención y permanezcan hasta la actualidad en algún lugar de ni memoria, porque en ese momento no escribía nada, no dejé nada documentado, solo la fecha y nombre.
En ese primer tiempo que tenía mi casita, muchas venían a atenderse aquí, sobre todo las de zona rural y al no tener en efectivo para pagarme me traían cosas, como algún pollo, verduras y en algún caso hasta grasa de cerdo.
Mirando la lista, las recuerdo a todas. Entre ellas una en especial, Malvina, una mujer de Montevideo que vino a trabajar de empleada doméstica a un establecimiento de la zona rural, se casa aquí y su segundo hijo lo recibo yo, me regala un crusifijo para colgar en la pared, lo conservo hasta hoy, cuando su hijo tenía pocos meses ella fallece, una sorpresa muy desagradable para todos, a los años soy madrina de una nieta.
En otra oportunidad en horas de la noche golpean la puerta, miro y hay un agente policial con un muchacho, este me andaba buscando porque la madre estaba con dolores, él no me conocía, yo tampoco, como tampoco sabía de la existencia de la madre y de su embarazo, no sé si se lo había controlado, vivían en el Puerto y andaba en un camión de la empresa arenera donde trabajaba, en realidad hizo bien en buscar la compañía de un Policía, esto era más confiable, porque salir con alguién que no se conoce y no sabes a donde te llevan no es muy agradable, la gente de aquí es muy buena, nunca tuve ningún problema.
Yo no soy una persona muy detallista, pero de algunos me acuerdo, o sea de lo que hacían los futuros padres o el acompañante de ese momento. Así como algunas parturientas son tranquilas, uno les habla te hacen caso de cómo respirar y como portarse, otras no te escuchan. En una oportunidad la futura mamá estaba totalmente descontrolada, y en este caso no fue por ser el primer parto, porque en el segundo fue igual, estaba la suegra de acompañante, señora esta muy católica y oraba con su rosario en la mano y le decía: "Querida, querida, acordate de la virgencita" esta otra que se iba acordar de la virgen, yo creo que ni la oía.
También en un domicilio atendí mellizas, ignorando todos que el embarazo era múltiple, en esos años no se realizaban ecografías. Durante el trabajo de parto , a mi no me gustaba la forma del útero, pero al nacer una, ví que allí había otra, gran sorpresa para todos, en este caso se encontraba el médico.
Estando mi hermana en su primer embarazo, por supuesto quería estar presente, ella se atendía en Carmelo, cuando comenzó con los dolores me avisó y me fui a Carmelo, en las primeras horas de la tarde, pero al llegar la tardecita el Doctor me llama por que aquí había venido una embarazada desde Los Cerros de San Juan, en trabajo de parto, antes de la doce de la noche se produce el parto, así que programé el viaje para las primeras horas de la mañana, pero antes de la hora de tomar el ómnibus aparece otra embarazada en trabajo de parto, mi primera sobrina y ahijada la conozco recién a la tarde y no estuve en su nacimiento. Sí en el segundo parto de mi hermana, ya que Marcela nació aquí en Conchillas en casa, Berta dijo que el otro hijo quería que yo lo atendiera en su nacimiento, se vino a casa unos días antes de la fecha, Mana, como le decimos, nació un 30 de Octubre, un día antes de mi cumpleaños, mamá también estuvo en el parto, nada que ver con el anterior, al mediodía almorzó normalmente, festejando mi cumpleaños, era un día domingo, se acostó a la siesta, despertó con algunos dolores a eso de las cinco de la tarde nació Marcela, era pequeña, pesó 2.800 gramos pero muy linda, como lo es en la actualidad, una joven maestra.
Recordando lo que hacen los acompañantes sobre todo los esposos, hay de todo, recuerdo a Tito muy bien, había hecho un curso de primeros auxilios, así que era como tener un enfermero, como colaboraba en todo, a la señora la atendí en cuatro ocasiones.
Otro se había puesto a los pies de la cama y se afirmaba en el respaldo en los momentos de los pujos de la señora y en el momento que nació exclamó "SALIÓ", la verdad me tuve que reir.
Más gracia me hizo otro que le hacía viento a la señora con una revista y en los momentos de las contracciones y pujar aceleraba inconcientemente el ritmo del abanico. Estaban también los que se retiraban porque no se sentían bien, yo les decía que sí, que se retiraran que a ellos no los podía atender, que quedarían tirados en el piso.
Algunas las atendí en varias oportunidades, como Ana en seis, lo mismo a Marta de la Mina de Talco, a otra Martha también en seis partos y todas mujeres, en la quinta estaba segura que era un varón y vino con todo celeste, nació unos días después de Mario Enrique, mi hijo, y me regaló un conjunto celeste tejido en punto hoja, muy bonito.
Diré que no siempre todo es alegría, tuve nacimientos en los cuales eran óbitos, en algunos ya lo sabía de antes. Como así como cuando demoraba el trabajo de parto, llamaba el médico y realizábamos los traslados, acompañando a la parturienta, por lo general avisando por teléfono que íbamos, en una oportunidad el Dr. Gil, decía que se había realizado la césaria más rápido que si hubiera estado en el mismo Carmelo, no sé si demoramos unos 20 minutos en el traslado, al llegar estaban esperándonos, pasó directo a la sala de operaciones, en esta oportunidad entre el "ya" del Dr. Barranguet, anestesista, y el nacimiento, fueron 20 segundos, debe haber sido uno de los recors del Dr. Gil.
La que recuerdo muy bien, como si la viera es a Mirtha, cuando en la madrugada, golpean en casa y la encuentro acompañada del esposo, con una manta sobre los hombros.
Viene a mi memoria el nacimiento de Marquitos, había acá en Conchillas un festival folclórico, el primero y último, con muy buenos artistas, hasta Cacho Tirao de la Argentina, duraba toda la noche, me quedé hasta que terminó, al salir de los galpones de la Sociedad de Fomento, frente a casa, que era donde se realizaban, estaba amaneciendo, iba con la Dra. Ana , no me había acostado cuando me llaman que Adriana estaba comenzando el trabajo de parto, la llevé a casa y en la mañana se hizo el parto, en la tarde era tantas las visitas, muchas estaban en el frente y varios vehículos, llegó una sobrina de Mario de visita y se asustó por la gente que había, pensaba que había pasado algo malo, cuando en realidad era todo lo contrario.
Un domingo había ido a misa y al volver traje a Doña Emilia, una señora que años antes un hijo joven había fallecido y en el camino encontramos a Enrique un novel papá, la noche anterior había nacido su primer hijo, la cara era una sola sonrisa, toda la felicidad que esparcía y esta señora me comenta, "tanta alegría que nos dan cuando llegan y tanto que los lloramos después".
Una mañana llamó a casa un señor de la zona rural, conocido, buscándome para una familia vecina, que no habían podido salir, ya que iban a venir a casa, pero al ir a poner el automóvil que tenían en marcha, no arranca parece que unos roedores, le habían comido los cables que iban a la batería. Al llegar a la casa me encuentro que el niño había nacido, me llamó la atención como lo encuentro, comienzo a realizar preguntas y me entero que en una contracción fuerte, la señora se encontraba en el patio rumbo al auto, el niño nace y cae al suelo. Luego de bañarlo y realizar la extracción de la placenta a la madre, acondicionar a ambos, los traslados a casa y llamo al médico, el cual deja al bebe en observaciones unas horas, gracias a Dios nada pasa. El traslado lo hicimos en el automóvil de la familia, tirado desde una camioneta.
En la zona próxima a Conchillas tenía una familia conocida, amiga de la única hija, éramos compañeras en la Escuela del Hogar, estuve invitada al casamiento y luego le atendí todos los partos.
La casa era muy linda, de buena construcción y un lindo jardín, pero me llamaba la atención su interior, no les preocupaba para nada el orden, el comedor no se veían los muebles debajo de ropas amontonadas, que entraban luego de estar seca y lo que más me sorprendió, tal vez a otros no, fue que en una oportunidad fuí a darle una inyección a la madre de mi amiga y en el dormitorio donde se encontraba, detrás de la puerta había un cajón con una pata echada encubando los huevos, además de todos los animales domésticos.
Es que en esta zona y en el pueblo deben ser muy pocas las casa que no he entrado, no soy persona detallista, pero a veces había cosas que realmente me llamaban la atención. |