1º de junio
María Esther Giribone

En la madrugada del 1º de Junio del 77, estábamos durmiendo, cuando se paran a los pies de la cama Luis y Leticia, que me levantara a ayudarla a Pilar, el médico actual del pueblo, porque habían tenido un accidente, se habían dado vuelta en la camioneta que venían de Carmelo y a Leticia había que llevarla al sanatorio de Carmelo para que el cirujano plástico le suturara una herida en la frente. En el primer momento nos dio rabia y rezongamos, que si no salieran tanto no pasarían esas cosas, luego reflexionamos. Pregunté si habían heridos y Luis me dijo que él que no estaba bien era Laureano.

Esa noche temprano habían ido a la Capilla de Santa Rosa que tenían reunión, volvieron con que tenían viaje a Carmelo en una camioneta de uno del grupo, así que levantaron de casa frazadas y acolchados para la vuelta para los que vinieran atrás, de ida iban los tres. Allá Mario Enrique se separó del grupo, se encontró con sus compañeros de fútbol, jugaba en una categoría juvenil en Uruguayo de Carmelo, habían salido campeones y estaban de festejos, se le fue la mano en los tragos y volvió con otros en un auto un rato antes que los demás. En el momento del accidente estaba en casa durmiendo la mona, yo lo ví cuando volvió y en que estado, en ese momento furiosa, luego lo agradecía. 

Laureano, un gordito muy bonachón, muy querido en el pueblo, amigo de mis hijos, de Mario Enrique mas que amigos, como hermanos, pasaba en casa o a la inversa. Recuerdo que llegaba, entraba sin tocar timbre, porque le había puesto pena que me hiciera dejar de hacer algo para ir a abrirle la puerta a él, lo mismo era con Gustavito, otro que en una época pasaba mas en casa que en la de él, siguiendo con Laureano, nunca cruzó delante del televisor y Mario, siempre pasaba detrás de este. También había ido a Carmelo pero con otro grupo y decidió volver con Luis porque venía según él más seguro, a muy pocos kilómetros de Conchillas un lugar conocido por la curva peligrosa, porque en realidad hay una curva muy fea un puentecito muy pequeño y un bajo a la vez, la camioneta no sé, con seguridad que pasó, pero volcó y atrás en la caja venían Luis y Norberto contra la cabina y al fondo dormido Laureano. Luis dice que se dió cuenta que volcaban y se estaquió y con el cuerpo protegió a Norberto, que también venía dormido, al volcar, Laureano queda apretado por la auxiliar. Estaba totalmente oscuro, no veían nada y los que estaban en la cabina no podían salir, las puertas se atascaron, entre ellos estaba Lety. Fué la única que se lastimó y sangraba mucho, calleron sobre una corriente de agua, allí se reflejaba la luna, así que Luis se tiró al agua y salió, con una piedra rompe un vidrio y salen de la cabina y ayudan a Laureano que pedía lo sacaran, cosa que hizo Luis con la ayuda de alguno que no estaba shocado del susto, cuando logran cargarlo en un vehículo que pasaba y llegan al médico estaba sin vida.

Tomando lo anterior, me levanto y voy a la Policlínica, porque lastimados no había muchos, Lety que Pilar la curó en la casa, Norberto un dedo de la mano fracturado, hay que hacer rconocimiento médico y policial a todos. Llego a la Policlínica y no necesito me digan nada, por el estado que encuentro a los padres de Laureano, tengo que reconocer que no tuve valor de verlo y no lo quise ver tampoco en el cajón, quería quedarme con la imagen de él vivo, sonriente como siempre, ahora pienso que tal vez me equivoqué.

Vuelvo a casa, Luis en un estado nervioso lamentable, culpándose que no lo pudo salvar, le había hecho respiración boca a boca, tenía que llamar y darle la noticia a Mario Enrique, dejé pasar 2 o 3 horas que durmiera y despertara algo mejor.

Como dije en otro momento esto afectó mucho a todos, a uno porque vivió todo el momento, Lety también lo vivió y dice que tuvo la sensación que ella moría y no poder salir y saber como estaban todos, Mario Enrique perdía un amigo insustituible, cuando se lo dije no lo podía creer y menos que le pasara a Laureano, se acercó más a los padres y a los hermanos, sobre todo al pequeño, iba como queriendo llenar en algo ese lugar, cosa que es imposible. Esto fue un golpe para todo el pueblo, el que manejaba una persona prudente y no había tomado nada alcohólico, así que cuando van a pasar las cosas. A mí me daba vuelta en la cabeza que podía haber sido uno de mis hijos, y a la vez me sentía tan egoísta, le daba gracias a Dios que no habían sido. A todos les costó mucho pero todos reaccionan de distinta manera, Lety hablando y tocando el tema, Luis no lo tocó más, me contó en el primer momento que sucedió, se acostó en mi cama y me pidió le diera algo, estaba en un temblor. Mario Enrique yendo mucho al cementerio, con fotos y cosa que le pertenecían a Laureano. Yo no me conformaba, reprochándole a Dios porque había hecho eso, ellos lo miraban de otra manera y me decían que era el destino, que lo poco vivido había sido feliz, que no era para acá, si uno corta las flores más lindas del jardín, no las secas, Dios hace lo mismo, se lleva con él los mejores.

A ellos el tiempo los ha ayudado, no creo que pase lo mismo con los padres, desde aquí mi recuerdo a Laureano, nunca lo olvidaremos y a los padres todo lo que podamos acompañarlos.

Por las calles de Conchillas
María Esther Giribone

Ir a índice de Crónica

Ir a índice de Giribone, María Esther

Ir a página inicio

Ir a mapa del sitio