Quizá un día las cosas cambien.
Hoy sigo durmiendo en el piso
de un cuarto vacío.

De las paredes cuelgan
fotografías de mis hijos.

Por la mañana entra el verano,
el llanto de mi vecina
y los pájaros.

Por la ventana
entra el llanto de mi vecina
que también está borracha
y llora.

Roberto Genta
De Sangre sucia

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