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"Victor-Victoria"
Musical con texto de Blake Edwards, Música de Henry Mancini - Canciones de Leslie Bricusse - Música adicional de Frank Wildhorn - Traducción : Rafael Pence - Con Adriana da Silva, Nacho Cardozo, Leonardo Lorenzo, Jimena Pérez, Javier Rojas, Eduardo Virells, Luciano Aramburu, Diego D´Angelo, Federicho Kliche, Zaida González, Fernando Imperial, Diego Clavijo, Valeria Ferreiros, Palbo Conca y Gabriela Barboza - Cuerpo de baile con dirección coreográfica de Gabriela Barboza - Diseño de escenografía - Osvaldo Reyno - Diseño de luces : Carlos García - Dirección musical : Carlos García - Dirección coral : Martin Angiolini - Dirección general : Nacho Cardozo - En el Teatro Alianza, agosto 14
Olvídemonos de la película. No tengamos la pretensiones que podríamos tener en Broadway o incluso en Buenos Aires. Si nos ubicamos en una modesta escala montevideana, esta comedia musical es todo un logro, aunque no haya música en vivo, aunque como cantantes-actores los nuestros no estén en una Liga Internacional, aunque los lujos de vestuario parezcan algo pretenciosos en un teatro relativamente pequeño.
Quizás sea un hecho simbólico que la actriz que encarna el rol protagónico sea menuda y no tenga el físico opulento de una vedette. Esto fue gráficamente puesto de manifiesto cuando al final del espectáculo en la noche del estreno, subió al escenario la actriz que lo hace en Buenos Aires, Valeria Lynch, expresando su entusiasmo por la versión uruguaya y explicando entre otras cosas que ella tuvo más problema que Adriana da Silva para ocultar los dos redondos y protuberantes atributos de su femineidad para simular que es hombre.
Pero aunque Adriana no tiene el físico realmente adecuado para el rol, su gracia, su desenvoltura, su elegancia natural, su inteligencia como actriz, primaron en todo este momento. Sus formidables instintos de comediante le permitieron llenar la escena con su presencia ágil y segura de sí misma. En cuanto a Nacho Cardozo una vez más demostró que cada rol que elige le queda como anillo al dedo. Es bastante discutible el gangster encarnado por Leonardo Lorenzo. Para ser un malhechor de raza resulta exageradamente bondadoso, dulce y tierno. Los espectadores más severos dirán que es un desliz imperdonable del actor (o eventualmente del director) mientras los más condescendientes afirmarán que se trata de un buen recurso humorístico. Igualmente polémica puede resultar la temperamental y tempestuosa actuación de Jimena Pérez, como la tonta y sensual amante del gángster. No faltará quien le reproche sus desbordes y sus histerias, mientras otros dirán que su actuación explosiva es justamente lo que da sabor a su rol y a la obra. En ambos casos adherimos a las opiniones más benignas.
Pero los aciertos no se limitan al cuarteto protagónico. También están muy bien los actores secundarios, destacándose Diego D´Angelo como gangster presumido y Eduardo Virells como corpulento y no tan temible guardaespaldas del capo mafioso.
El cuerpo de baile, encabezado y bien dirigido por Gabriela Barboza (que también hace un delicioso papel de mucama demasiado adicta al buen trago) es razonablemente ajustado y derrocha simpatía.
El excelente diseño de escenografía de Osvaldo Reyno en dos planos, subdivididos en cuatro espacios escénicos diferentes es admirable en su funcionalidad y permite a Nacho Cardozo idear un ballet de escondidas regocijante con puertas que se abren y cierran con inusitada rapidez.
No hay que ser profeta para pronosticar que "Victor-Victoria" se mantendrá mucho tiempo en cartel. |