“El vestido de novia de Gisele Schmidt” - de Julie Vincent

Amores demasiado complicados
Por Egon Friedler

“El vestido de novia de Gisele Schmidt” - de Julie Vincent con dirección de la autora – Escenografía y vestuario: Genevieve Lisote – Música original: Michel Smith – Música en vivo: Gustavo di Landro (acordeón) – Con la actuación de Alicia Alfonso, Daniel Bérgolo, Cecilia Cósero, Ismael da Fonseca y Gisella Marsiglia – Voz en off de Giselle Scmidt a cargo de Estela Medina – En el Teatro Victoria.

 

Esta es una primera e interesante experiencia de colaboración canadiense-uruguaya en materia teatral. La actriz, autora y directora canadiense Julie Vincent, junto con sus colaboradores Genevieve Lizotte, vestuarista y escenógrafa y Michel Smith, compositor, junto con un elenco uruguayo elegido por ella, montó su obra “El vestido de novia de Gisele Schmidt”. La pieza homenajea a una gran figura del teatro canadiense fallecida hace dos años y su vestido de novia, presuntamente utilizado en una de sus actuaciones, es el nexo entre las seis historias que integran su trama. Si el nexo no parece demasiado convincente tampoco parece muy justificada la presencia de una actriz que hace de Giselle Schmidt ( Gisella Marsiglia) sentada a un lado del escenario. Aunque ocasionalmente se levanta para opinar sobre la acción, sobre su vida y sobre el teatro, tanto su personaje como el famoso vestido parecen insertos artificialmente en esta combinación inorgánica de seis extrañas historias de amor, sexo y desengaños varios. Dos de las historias presentan relaciones sexuales con bastante crudeza y ningún sentimentalismo. Otras tres mezclan lo curioso, con lo extraño y lo exótico, con lo que llegan a provocar alguna curiosidad pero ni el menor toque de emoción. La única historia que tiene un toque de patetismo, de delicadeza y de refinamiento en el análisis sicológico, es un monólogo a cargo de Daniel Bérgolo, que trata de un amor homosexual frustrado. 

Si bien las seis historias que conforman la trama de la pieza no tienen una sustancia dramática genuina y el vestido de novia es un lazo demasiado tenue para unirlas , hay que admitir que Julie Vincent trabajó muy bien con su excelente elenco uruguayo. Tanto los hombres (Ismael da Fonseca y Daniel Bérgolo) como las mujeres (Alicia Alfonso y Cecilia Cósero) dan muestras de indudable versatilidad y convicción escénica en sus diferentes roles mientras Gisella Marsiglia pone lo mejor de sí para imprimir credibilidad a su polémica presencia escénica como la gran actriz homenajeada. 

El trabajo de los colaboradores canadienses de Julie Vincent, Genevieve Lizotte, que fue responsable del vestuario y colaboró con Dante Alfonso en la escenografía y del músico Michel Smith fue de un impecable profesionalismo. Otros aportes significativos fueron la ejecución en vivo de acordeón de Gustavo di Landro, las luces de Pablo Caballero y lo último pero no menos importante, la traducción de Marta Huertas. 

Si el espectáculo pudiera ser juzgado en función de los esfuerzos desplegados para su realización, merecería abundantes elogios, pero el criterio predominante en un juicio objetivo está definido por los resultados y no por las intenciones o el trabajo invertido. Por ello, pese al indudable mérito de esta poco frecuente colaboración canadiense-uruguaya, hay que admitir que “El vestido de novia de Gisele Schmidt” no logra convencer. 

Egon Friedler

Semanario Hebreo, 1 de noviembre de 2007

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