“Un hombre es…un hombre"  -  de Berthold Brecht, adaptación y dirección de María Azambuya

La indecisión, el peor de los males
Por Egon Friedler

“Un hombre es…un hombre”  - de Berthold Brecht, adaptación y dirección de María Azambuya – Con la actuación de Sarit Ben Zeev, Marcos Zarzaj, Angeles Vázquez, Gerardo Begérez, Gabriel Hermano, Pablo Dive, Mauricio Chiessa y Silva García – Música : Carmen Pi – Escenografía : Gerardo Bugarin – Vestuario : Hubo Millán – Iluminación : Juan C.Moretti- En el Teatro “El Galpón” – Sala Atahualpa.

 

Esta obra de Brecht se comprende mejor si se tienen en cuenta las circunstancias históricas en que fue creada. La versión original fue escrita en 1926, la segunda, que es la utilizada para esta puesta en escena, en 1931. Describe la situación en Alemania en vísperas de la toma del poder por los nazis cuando el país sufría una profunda crisis económica, social, cultural y espiritual. El hombre común era acechado por toda clase de ofertas para devolverle el sentido de la vida perdido y de paso redimir al mundo. Hubo muchos charlatanes hoy olvidados que se auto-proponían como profetas, pero hubo un charlatán que nadie va a olvidar porque llevó a la humanidad al peor desastre de su historia con 55 millones de muertos. Brecht describe cómo se inició este terrible proceso. El culpable principal, parece sugerir, no es el Führer, sino el hombre común, crédulo, indeciso, desorientado que se deja manipular por matones que visten uniforme y pretenden imponer su brutalidad a quien se cruce en su camino.

El mensaje fue valiente y provocativo en la década del treinta del siglo pasado y está lejos de haber perdido vigencia hoy. Sin embargo, el estilo didáctico de Brecht, su simplismo deliberado y su trama de cuento infantil, hoy ya no tienen el mismo poder de convicción que pudieron tener años atrás. La sofisticación de la no sofisticación de Brecht termina por cansar.

El discreto intento de actualización de María Azambuya de la pieza así como su uso del intermedio “del elefante” en la pieza le agregan una cuota adicional e innecesaria de puerilidad. Tampoco convence demasiado el rol de la presentadora a cargo de Sarit Ben Zeev, que encarna a un Berthold Brecht demasiado explícito y reiterativo. 

Con ello, cabe señalar que la puesta es en general cuidadosa y digna y tiene un excelente protagonista en Marcos Zarzaj, quien está espléndido como el torpe, pusilánime e inseguro ciudadano que no sabe qué es lo que hacen con él. Otras actuaciones dignas de destaque son las de Gerardo Begérez, como soldado autoritario y brutal, Silvia García como cínica comerciante y Angeles Vázquez, como esposa del tonto y escurridizo protagonista.

Ver la pieza puede ser un sugestivo disparador para un debate sobre la vigencia del teatro de Brecht.

Egon Friedler

Semanario Hebreo - 4 setiembre 2008

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