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“Traición”
- de Harold Pinter – Traducción: Rafael Spregelburd - Dirección: Anthony Fletcher – Con la actuación de Gustavo Alonso, Claudia Trecu, Pablo Dive y Doménico Caperchione – Escenografía e iluminación de Claudia Sánchez – En la Sala Atahualpa del Teatro “El Galpón”.
Algunos comentarios sobre la obra en Internet, aseguran que según la propia confesión del autor, “Traición” se inspira en una relación adúltera del autor con la presentadora de la red televisiva británica BBC, Joan Bakewell, entre 1962 y 1969. La relación entre ambos parece haber sido complicada, al igual que la de los personajes del trío protagónico de esta obra escrita en 1978. El Jerry de la obra es el mejor amigo de Robert, el marido de su amante clandestina. Durante cinco años los encuentros entre los amantes se realizan sin conocimiento de sus cónyuges, pero en determinado momento Emma, la mujer adúltera, confiesa su relación clandestina a su marido. Este mantiene el silencio y sigue la relación con su amigo como si nada hubiera pasado, pero cuando finalmente el matrimonio se rompe y los ex amantes se encuentran, ella confiesa que durante cuatro años su marido estuvo al tanto de todo. La historia comienza por el desenlace y va hacia atrás, culminando con la iniciación del romance extra-conyugal.
Cuando la obra se presentó por primera vez y más tarde cuando se hizo una buena película con su argumento, impresionó como un gran logro dramático de Pinter. Hoy, al menos juzgándola en base a esta versión dirigida por un hombre de teatro británico, parece mucho menos interesante. Todo es muy previsible, el diálogo no es ni tan profundo ni tan ocurrente como parecía, los personajes y las situaciones, por más que hayan sido calcadas de la vida real, no terminan de convencer del todo. Por otra parte, la obra me parece excesivamente discursiva.
Lamento no coincidir con mis colegas de la Asociación de Críticos de Teatro que nominaron al director de la obra y a los tres intérpretes entre los candidatos a los Premios Florencio. A mi juicio, la labor del director Anthony Fletcher no va más allá de lo correcto y no se destaca por su imaginación ni por su riqueza de ideas. Tampoco me deslumbraron las actuaciones del trío protagónico, aunque la naturalidad y el vigor temperamental de Pablo Dive me convencieron mucho más que la exasperación mal contenida de Gustavo Alonso y la pálida actuación de Claudia Trecu. La exagerada sobriedad de estos dos últimos que encarnan a la pareja adúltera, no llega a transmitir esa calma externa que oculta una agitada vida anterior. Simplemente impresiona como inexpresividad.
En resumen, en una cartelera nutrida de títulos interesantes, “Traición” no sería la obra que yo recomendaría sin reparos. |