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"Titus Andrónicus"
de William Shakespeare - Por la Comedia Nacional - Versión y dirección de Levón - Con los actores Jorge Bolani, Daniel Spinno Lara, Mario Ferreira, Gloria Demassi, Andrea Davidovics, Juan Vorobiov, Oscar Serra, Fabricio Galbiati, Diego Arbelo, Mateo Chiarino, Jaime Yavitz, Duilio Borch, Miguel Pinto, Lucio Hernández, Pablo Varrailhón, Luis Martínez, Luis Manzione y Leandro Nuñez - Escenografía : Adán Torres y Dante Alfonso - Iluminación : Verónica Loza - En el Teatro Solís, junio 11
Atreverse a montar "Titus Andrónicus" es un enorme desafío. Durante siglos los críticos discutieron si realmente pertenecía a Shakespeare o si el gran bardo solo había hecho retoques a la obra de otra persona. Esa discusión reveló cierto desconcierto : ¿ podía ser de Shakespeare una obra tan sangrienta, efectista y carente de verdad sicológica? Pero múltiples referencias de la época parecen indicar que "Titus Andrónicus" sí es de Shakespeare, que fue escrita en 1594 y que es su primera obra. El rival de Shakespeare, Ben Jonson, se refirió a la pieza en 1614, lo que sugiere que fue muy conocida y representada en vida de su autor. Pero después cayó en un relativo olvido. En el siglo XX fue revivida por primera vez en 1923 y más tarde por el director británico Peter Brook en 1955, en una versión muy aclamada que protagonizaron Laurence Olivier y Vivian Leigh.
El gran crítico polaco Jan Kott describió en estos términos la obra en su libro "Apuntes sobre Shakespeare" : " Si "Tito Andrónico tuviera seis actos, Shakespeare la emprendería con los espectadores de las primeras filas de la platea, haciéndoles perecer en crueles tormentos, ya que en el escenario ninguno de los héroes de la tragedia, excepto Lucio, ha quedado con vida. Antes aún de levantarse el telón del primer acto, han muerto ya veintidós de los hijos de Tito. Y así hasta el final, sin interrupción, hasta la general matanza del quinto acto. Hay en esta obra treinta y cinco cadáveres, sin contar los soldados, la servidumbre y los personajes de menor importancia. Diez grandes asesinatos, por lo menos, se efectúan a la vistad del espectador. Y de manera muy variada. A Tito le seccionan un brazo, a Lavinia la lengua y las manos, la nodriza muere estrangulada. A esto se añaden violaciones, canibalismo y torturas. Ante este drama renacentista, la literatura negra contemporánea puede pasar por un dulce idilio."
Dar vida escénica convincente a semejante catálogo de horrores obviamente no está al alcance de muchos mortales. Por lo pronto, estoy convencido de que Levón no es uno de ellos. A mi juicio Levón es un actor excepcional pero como director no está a la misma altura. Su versión fría, descarnada, carente de una ironía redentora, subraya los defectos de la obra en lugar de soslayarlos. La truculenta historia se desarrolla a un ritmo vertiginoso que banaliza cada muerte, cada traición, cada explosión de vileza y de desprecio por la vida humana. El recurso de la mezcla de trajes de época y trajes actuales que intenta sugerir que la maldad y la violencia son un mal de todos los tiempos, no funciona ni en el plano estético ni a nivel de la conciencia del espectador. Lo que pretende ser simbólico termina por ser solamente confuso. Tampoco ayuda demasiado la elección, a mi juicio equivocada, de algunos actores para roles inapropiados para ellos. Para empezar el Tito Andrónico de Jorge Bolani (Tito Andrónico) no tiene
ni la estampa heroica ni la estatura trágica del personaje protagónico. Lucio Hernández (Aaron, el moro) es un pequeño intrigante cuando debe encarnar a un terrible canalla. Jaime Yavitz, que podría haber hecho cualquiera de los grandes roles trágicos de la obra es castigado con el papel del bufón en el que naturalmente no está cómodo. Es cierto, hay cuatro actores que están muy bien : Daniel Spinno Lara hace un Saturnino, grave, cruel, arbitrario y debitamente sanguinario, Andrea Davidovics interpreta con genuino patetismo a una desamparada y desdichada Lavinia, Gloria Demassi encarna a su reina traicionera, sensual y malvada con el debido apasionamiento y Oscar Serra otorga la adecuada energía viril a su rol de vengador.
Pero en total, el balance de esta aventura con la más riesgosa de las obras de Shakespeare es sumamente cuestionable. |