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“Qué tupé”  – de Diego Fischer – Versión teatral de Álvaro Ahunchain

Gran elenco en obra polémica
Por Egon Friedler

 

“Qué tupé”  – de Diego Fischer – Versión teatral de Álvaro Ahunchain – Con los actores Júver Salcedo, Lilián Olhagaray, Álvaro Armand Ugón, Victoria Rodríguez, Natalia Chiarelli, Alejandro Martínez y Lucas Papariello – Dirección de Álvaro Ahunchain – En el Teatro Alianza

 

Esta obra trata de las circunstancias que rodearon al histórico duelo que tuvo lugar el 2 de abril de 1920 entre el periodista, escritor y parlamentario Washington Beltrán y el entonces ex presidente de la República, José Batlle y Ordóñez. Aunque la obra teatral, basada en la novela homónima de Diego Fischer, trata de describir la historia en forma fidedigna, su enfoque no es imparcial y pinta a Batlle y Ordoñez de manera desfavorable, aunque nunca llega a la caricatura, mientras traza un retrato muy positivo y quizás idealizado, de Washington Beltrán. Por otra parte, el autor no oculta su propósito de homenajear a Enrique, el hijo sobreviviente de Beltrán y por su intermedio a su colectividad política y al diario “El País”. Felizmente las implicancias políticas de la pieza (que sin duda no complacerán en absoluto a los admiradores de José Batlle y Ordoñez) no son un obstáculo para que ésta funcione fluidamente desde el punto de vista dramático.

Muy bien adaptada para el teatro por Alvaro Ahunchain, quien también realiza una excelente labor como director de la pieza, la obra mantiene al espectador en vilo mientras las proyecciones en video se integran con la mayor naturalidad en la acción escénica. Por otra parte, Ahunchain reunió un espléndido elenco que sabe imprimir una singular intensidad a cada escena, a cada gesto, a cada pequeña vuelta de tuerca de la trama.

Los roles de ambos grandes antagonistas han sido confiados a dos recios y dúctiles actores como Júver Salcedo y Álvaro Armand Ugón. Mientras el primero supo dar a su personaje la autoridad, el carácter y la estampa del gran reformador del Uruguay de comienzos del siglo XX, el segundo hizo una notable creación del abogado y político joven, exitoso y seguro de sí mismo. No menos convincente fue la actuación de las dos actrices que encarnaron a las respectivas esposas : Lilian Olhagaray, que encarnó con encantadora naturalidad a la sensible mujer de Batlle y Victoria Rodríguez, que realizó un refinado y sutil trabajo de caracterización de la devota esposa de Beltrán.

Fue un gran acierto del director de utilizar a una pareja singularmente dúctil de actores : Natalia Chiarelli y Alejandro Martínez, para hacer de clowns, en un ingenioso comentario del conflicto entre Batlle y Beltrán. Este episodio, que se inserta con naturalidad en la trama, constituye un indudable logro desde el punto de vista artístico aunque es notoriamente polémico por sus connotaciones políticas. Además, Chiarelli y Martínez tienen a su cargo una serie de roles secundarios. Mientras la primera interpreta a seis personajes diferentes, Martínez encarna a no menos de 14. Realmente Martínez da una lección de insólita versatilidad y de inteligente histrionismo.

Con toda legitimidad, en lo que toca al juicio sobre la interpretación histórica de las causas del duelo Batlle-Beltrán de Diego Fischer y Alvaro Ahunchain, seguramente seguirán existiendo diferencias de opinión, pese al aporte de la pieza. Sin embargo, la mayoría concordará en que la pieza arroja luz sobre la vida pública en el Uruguay de las primeras décadas del siglo XX. Mucho menos polémicos son tanto los méritos de la pieza como el formidable rendimiento de su excelente elenco.
 

Egon Friedler

Semanario Hebreo

 

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