|
“Neva”
- de Guillermo Calderón con dirección del autor – Con los actores Paula Zúñiga, Trinidad González y Jorge Becker – Compañía “Teatro en el Blanco” de Chile – En la Sala “Atahualpa” de “El Galpón”.
No es la primera vez que el teatro plantea el conflicto entre la vida y el teatro, entre el compromiso social y el arte, entre la vocación individual y la utopía colectiva, pero Guillermo Calderón lo presenta con singular originalidad.
El autor-director sitúa la historia en el “domingo sangriento”, el 9 de 1905 en Rusia, el día en que las tropas del zar balearon a una multitud dirigida por el sacerdote Gapon, que pretendía presentarle una petición. Su protagonista es la famosa actriz del Teatro de Arte de Moscú, Olga Knipper, quien es artista visitante en San Petersburgo y dialoga con dos actores de un elenco con el que va a ensayar. Olga, que tan solo seis meses antes enviudó de su esposo, el célebre escritor y dramaturgo, Antón Chejov, pasa por una fase depresiva y se recrimina no haber acompañado a su marido durante sus últimos años y particularmente durante la última etapa crítica de su enfermedad, prefiriendo proseguir su exitosa carrera teatral. Sus compañeros, Masha y Aleko, le expresan su admiración pero la actriz los destrata con desplantes de divismo que son seguidos por profundas dudas acerca de su vocación y su valor como artista. Para animarla, la pareja de actores proponen recrear los momentos de la muerte de Chejov en un sanatorio alemán. Olga acepta el reto lo que da lugar a toda clase de divertidas confusiones entre ficción y realidad y a engorrosas e inesperadas confesiones. Pero la ausencia del resto del elenco termina por producir la irrupción de la realidad exterior a su pequeño mundo. Entonces, Masha, la actriz tímida se convierte en la abanderada de la lucha contra el zarismo en contradicción con las actitudes prescindentes de Olga y Aleko. Su fogoso discurso revolucionario, bruscamente interrumpido, clausura significativamente la obra….. Muchas interpretaciones son posibles, pero es indudable que no se trata de una tardía resurrección de las recetas del realismo socialista. El discurso apasionado de Masha suena tan poco realista como la prudencia pasiva de sus compañeros. Pero las vivencias de este trío de personajes generan un formidable impacto teatral, tanto por la inteligencia del texto como por su hábil escenificación en un pequeño espacio apenas iluminado por lo que simula ser una estufa.
Si Calderón es un director ingenioso e imaginativo de su obra, sus actores no son menos admirables. Trinidad González encarna con formidable desenvoltura a una Olga desconcertante en sus contradicciones, en sus bruscos cambios de humor, en su viva inteligencia y en su inesperada ingenuidad. Paula Zúñiga realiza una hazaña histriónica con su personaje de actriz apocada que se transfigura y se convierte en una apasionada revolucionaria mientras Jorge Becker da una lección de versatilidad en su rol de actor astuto y vividor.
El texto es algo extenso y podría ganar con algunos cortes, pero la historia tiene tanto interés y está tan bien actuada que cabe la duda de si este eventual defecto no es en realidad una virtud. |