"Mujeres en el armario" de Eduardo Sarlos

Una mirada irónica y compasiva
Por Egon Friedler

"Mujeres en el armario" de Eduardo Sarlos - Con Nelly Antúnez e Isabel Schipani - Con dirección de Hugo Blandamuro - En la sala 2 del Teatro "Alianza". 

 

Lamentablemente lo conocí solo muy fugazmente. Pero sus numerosos amigos en el medio teatral me aseguraron que era un ser excepcional, cálido, bondadoso, solidario, tierno. Eduardo Sarlós, este judío húngaro que se convirtió en uno de los autores teatrales más genuinamente uruguayos, tenía al margen de sus hermosas cualidades humanas, un talento excepcional. Arquitecto, artista plástico y autor de veinte obras teatrales dejó en sus demasiado pocos 60 años de vida (1938-1998) un legado muy vivo a la cultura uruguaya.

"Mujeres en el armario", sin duda refleja fielmente la personalidad de su autor. En ella, Sarlos lanza una mirada compasiva e irónica sobre las miserias de la condición humana. En la pieza se mezclan la picardía y la ternura, la gracia y el dolor, el incisivo y nada complaciente retrato de la indigencia moral y la exaltación del valor de la vida a pesar de todas las desgracias. 

La trama no podía ser más sencilla. Dos hermanas se reúnen después de no haberse visto durante más de 18 años. Una vive en la aparente opulencia en Miami mientras la otra vive en una casi miseria en Montevideo. La accidentada y repentina muerte del padre, aparentemente por suicidio, es lo que decide a la hermana radicada en Estados Unidos tomar por fin el avión que no tomó en esos largos años para ver a su hermana. El encuentro está cargado de muchas tensiones, ambigüedades y cuentas del pasado para arreglar. Pero el destino de ambas, que parece tan diferente, no lo es. Ni la hermana "americana" está tan "realizada" ni la montevideana es tan miserable como parece. No hay casi nada más en esta pequeña gran obra. Pero es suficiente para decir un Sí muy sabio a una filosofía muy positiva que habla de la necesidad de superar de los sufrimientos del pasado y seguir viviendo pese a todo. 

Nelly Antúnez e Isabel Schipani se sacan chispas en esta obra que Sarlos muy bien podía haber escrito para ellas. Nelly Antúnez está espléndida como la hermana rica y sofisticada, que pese a tener una familia a diferencia de su hermana, no es menos desdichada que ella. Visiblemente traumada, es incapaz de pronunciar una frase completa y vive en una casi soledad, con un marido crónicamente ausente, un hijo en una universidad lejana y otro anormal. 

Isabel Schipani encarna con admirable naturalidad a la hermana montevideana, ruda, endurecida por una desdichada experiencia de vida, soez en su lenguaje, carente de ilusiones, dura en sus juicios, pero capaz pese a todo de una gran generosidad espiritual y un noble sentido de solidaridad. 

El director Hugo Blandamuro sabe utilizar hábilmente el talento de sus dos actrices y hace contrastar hábilmente el mundo de las apariencias de Nora (Nelly Antúnez) con el de la cruda realidad de Sara (Isabel Schipani). 

Si hay una obra imperdible en la cartelera lo es esta pequeña joya. Sería un buen producto de exportación teatral.

Egon Friedler

Semanario Hebreo, 21 de setiembre de 2006

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