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“Moneda falsa”
- de Florencio Sánchez – Por el Teatro de “La Gaviota” con dirección de Júver Salcedo – Con la actuación de Rodrigo Correa, Sandra Martínez, Enrique
Álvarez, Héctor Spinelli, González Santurio, Duillo Borch, Mauricio González, Carlos Scuro, Andrea Perdomo, Estela Fernández, Ulises Parada, Emanuel Sobré, Alicia Real, Manuel Villariño y Luis Puime – Ambientación y vestuario: Cristina Cruzado – Iluminación: Roberto Bizzera – En el Teatro “La Gaviota”, Sala Dos.
En este sainete de Florencio Sánchez se describe el mundo sórdido de los boliches de mala muerte en Buenos Aires de comienzos del siglo XX, al que acudían ingenuos inmigrantes que solían ser estafados por jugadores expertos en toda clase de trampas. Pero las víctimas no eran solo los parroquianos humildes que venían a buscar esparcimiento. También lo eran los pequeños delincuentes, los peces chicos que solían ser cruelmente manipulados por criminales duros e implacables.
El héroe de Sánchez es precisamente uno de esos pobres diablos. Conocido por su seudónimo “Moneda falsa” creció en la delincuencia y es incapaz de salir de ella, pero se siente disgustado consigo mismo y con el ambiente en que vive. El personaje, bien diseñado sicológicamente, es un eterno inmaduro, una especie de Hamlet de bolsillo del arrabal. Los demás personajes están dibujados con trazos más gruesos, aunque hay dos de perfil interesante : el despótico jefe criminal y dueño del boliche, Reyes y Carmen, su desdichada y sometida esposa. Pero si la trama y la moraleja de Sánchez, de que puede haber un tesoro de nobleza aún en los seres más degradados, siguen teniendo vigencia, no la tiene en cambio, el marco estilístico de la pieza.
El aspecto costumbrista del sainete, con el uso del cocoliche, está definitivamente envejecido, no porque el mundo de los inmigrantes parezca irreal sino porque su grotesca recreación folklórica hoy da la impresión de ser una falsedad de mal gusto. El director Júver Salzedo quiso mantener la fidelidad al original y puso en evidencia los aspectos claramente obsoletos del texto. Hubiera prestado un mejor servicio a Sánchez, si se hubiera decidido a una leve modernización de la obra como comedia dramática.
Por otra parte, el elenco elegido fue bastante irregular. Entre los que están más convincentes en sus papeles cabe mencionar a Duilio Borch como pícaro típico, Héctor Spinelli como el gran villano de la historia y Alicia Real como la cínica e irresponsable madre del protagonista. Rodrigo Correa apenas transmite incomodidad en el rol de “Moneda Falsa” pero no logra dar ese toque de fatalismo que afecta el destino de su personaje. Del mismo modo, Sandra Martínez, como Carmen, no encuentra el modo de encarar de manera escénicamente válida las complejas ambivalencias de su patético rol.
Pero más allá de todos los reparos, cabe saludar este primer homenaje a Florencio Sánchez en el centenario de su fallecimiento. Seguramente será seguida por otras puestas que nos permitirán una revisión crítica del clásico dramaturgo uruguayo. |