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“Modales en la mesa” – Primera parte de la trilogía “Las conquistas de Norman” de Alan Ayckbourn - Dirección de Jorge Denevi – Con la actuación de Lucía David de Lima, Cecilia Sánchez, Claudio Lachowicz, Marcos Zarzj, Rogelio Gracia y Gisella Marsiglia – Escenografía y realización de Gerardo Egea y Yael Carretero – Vestuario: Nelson Mancebo – Iluminación: Martín Blanchet – En el Teatro “El Galpón” La sacrificada y muy soltera Annie es la encargada de cuidar a su anciana y paralítica madre y está harta de su noble pero pesada misión. Para tratar de distraerse invita para un fin de semana en la casona familiar a su hermano Reg y su hermana Ruth y sus respectivos cónyuges, Sarah y Norman. Su sueño es pasar ese pequeño lapso en un hotel junto al mar y tener sexo, mucho sexo. Pero su proyecto tropieza con obstáculos insalvables. No es que le falte un eventual compañero. Siempre tiene a mano al veterinario Tom, su fiel y eterno pretendiente que es como de la familia. Pero la timidez mortal de este especialista en animales que no se entiende muy bien con el mundo de los humanos, no le permite declarársele y mucho menos proponerle tener relaciones sexuales sin matrimonio previo.
Si la vida de Annie es un lío, no lo es menos la del pobre Reg que debe soportar a Sarah, una mandona histérica, madre de sus dos hijos, que siempre dispuesta a poner orden en la vida de los demás cuando es incapaz de poner orden en la propia. La menos afectada por los problemas familiares es Ruth, a quien su exitosa carrera judicial le permite evitarse problemas y distanciarse de gente poco útil, lo que incluye a su marido Norman, a quien trata más o menos como a una parte del mobiliario…algo así como una mesita favorita.
Pero Norman, a diferencia de los suyos, está lleno de amor, especialmente hacia el otro sexo. Con un espíritu tan lúdico como generoso está siempre pronto para atender las demandas sexuales insatisfechas de las mujeres que se le puedan cruzar por el camino. Y como en la pieza de Ayckbourn, quienes se le cruzan en el camino, son sus dos cuñadas, no vacila en ponerse muy activamente a su disposición.
Esta es la temática tratada en la primera de la trilogía“Las conquistas de Norman” y aparentemente las otras dos que le siguen son variaciones sobre el mismo tema.
Gracias al hábil manejo del diálogo del célebre autor británico la pieza es sumamente divertida y graciosa. Por supuesto, hay un trasfondo nada gracioso en la historia de esta familia patéticamente disfuncional y el director Jorge Denevi hizo declaraciones previamente al estreno, en las que sostuvo que la pieza denuncia la para él evidente bancarrota de la familia contemporánea. Felizmente Denevi no utilizó la puesta para tratar de probar su discutible teoría y aprovechó a fondo su humor, sus situaciones erráticas y su notable inventiva teatral. Si bien hubo un muy alto nivel en la actuación, no todo el elenco estuvo a la misma altura. Cuatro de los seis actores (Rogelio Gracia, Lucía David de Lima, Cecilia Sánchez y Claucido Lachowicz) tuvieron un desempeño excelente mientras el de los restantes (Marcos Zarzaj y Gisella Marsiglia) no fue más allá de lo apenas correcto.
Rogelio Gracias supo dotar de toda la chifladura y extravagancia naturales a su personaje de simpatiquísimo inútil. Lucía David de Lima compuso el rol de la autoritaria, confusa y temperamental esposa con admirable versatilidad. Cecilia Sánchez dio una espléndida naturalidad a su rol de soñadora crónicamente frustrada y Claudio Lachowicz realizó un inteligente y sutil trabajo como el torpe “outsider” que no puede arreglárselas en un mundo de gente demasiado práctica.
Quien vea esta primera parte de la trilogía, seguramente querrá ver el resto. Una vez más, ese experimentado hombre de teatro que es Jorge Denevi, supo hacer una excelente elección. |