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“Mi querida” –
de Griselda Gambaro sobre cuento de Antón Chejov - Unipersonal a cargo de Isabel Schipani – Dirección : Alfredo Goldstein – En el Teatro Circular, sala 2 No leí el texto de Griselda Gambaro ni el cuento de Chejov en el que se basa este espectáculo, pero es indudable que captó magistralmente la atmósfera chejoviana, quizás con algunos toques de negrura y de patetismo agregados por Griselda Gambaro.
La heroína de Chejov es una mujer tonta y carente de personalidad, cuya vida solo cobra sentido gracias al amor. Se identifica totalmente con sus maridos a tal punto que se mimetiza con ellos y asume su personalidad. Cuando la relación termina, por una muerte o una separación, ella es como un odre vacío, frágil y rompedizo, que solo resulta útil si encuentra un nuevo objeto de amor.
Isabel Schipani, guiada hábilmente por Alfredo Goldstein, que sabe imprimir al espectáculo la informalidad de una tertulia de amigos tomando el té, encarna a su personaje con una singular gracia y ternura. Remarca con la misma naturalidad las aristas ridículas como las patéticas, la bonhomía natural y los angustiosos repliegues en su desolado mundo interior, la ingenuidad y los destellos de amarga lucidez.
La burla chejoviana amable, tierna, cómplice, que contempla con una mezcla de ironía y compasión las debilidades humanas siempre está presente. El final, más de Gambaro que de Chejov, es francamente amargo. El espectador sale de la sala con una rara mezcla de honda tristeza y de franca satisfacción por una hermosa velada vespertina de teatro. |