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“Mamá”
– de Andrew Bergman – Con dirección de Omar Varela – con la actuación de
Humberto de Vargas, Graciela Rodríguez, Virginia Méndez, Hugo Giachino,
Isabel Schipani y Hugo Blandamuro – Vestuario, ambientación y vestuario:
Nelson Mancebo – En el Teatro del Notariado.
Esta es una versión neoyorquina, con un
toquecito judío, del cuento del sapo feo que se convierte en una hermosa
príncesa, y que, después de una que otra peripecia, termina casándose
con el príncipe. Pero como es una historia de grandes, los protagonistas
son muy grandes: tienen más de ochenta años, lo que claro está, no los
inhabilita en modo alguno para el amor. Al contrario.
Obviamente lo que pasa en la pieza no puede sorprender a nadie. Lo que
importa realmente es cómo pasa. Y aquí hay que reconocer que Andrew
Bergman es un espléndido cocinero de enredos por lo que en la desarrollo
de la historia no hay un solo momento de aburrimiento.
Omar Varela, que, como sabe todo aficionado al teatro en el Uruguay, es
un hombre de teatro “con toda la barba” por más afeitado que esté, arma
la pieza con su chispa, su inventiva y su profesionalismo habituales y
por supuesto, recurre a un excelente elenco.
Lo preside como eje de la historia, la versátil Isabel Schipani, una
comediante visceral, cuya actuación medida e inteligente, es una de las
grandes cartas de triunfo de la pieza. Sus dos hijas son la sofisticada
Graciela Rodríguez y la insoportablemente convencional Virginia Méndez,
mientras los yernos son interpretados por un locuaz Humberto de Vargas y
un tímido pero no tan inofensivo como parece, Hugo Giachino. Y en el rol
del príncipe ( en este caso el artista millonario) completa el elenco el
robusto y desenvuelto Hugo Blandamuro. En síntesis, un sexteto de
impecables profesionales que se divierte mucho y de paso hace pasar un
buen rato a los curiosos que se reúnan para verlos y forman ese
colectivo tan caprichoso y cambiante que suele llamarse público.
Cabe advertir a quienes se adhieran a ese clan de curiosos que, como
sucede en todos los cuentos, la moraleja resultará demasiado obvia. Pero
sin duda les hará reír y como decía Shalom Aleijem, la risa es salud,
los médicos aconsejan reírse.
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