|
"Los tristes"
– Autora y directora : Angie Oña – Con Adriana do Reis y Nelson González – En el Teatro “La Candela”.
Ella festeja su cumpleaños llorando y solo invita a un amigo a quien no quiere demasiado, previendo que otros eventuales invitados no vendrían. Ella, pobrecita, tiene un problema insoluble. No se soporta a sí misma y soporta mucho menos al mundo que la rodea. La apetitosa torta con que recibe a su visitante pronto se convierte en un instrumento de agresión. Su amigo, le responde gentilmente vaciando una botella de champán sobre la cabeza de su anfitriona. Entre una y otra paradójica muestra de afecto de este tipo, mantienen un diálogo críptico, o más exactamente, analizan qué diablos quiere cada uno de su vida, algo que ninguno de los dos tiene muy claro.
Como en la primera obra de Angie Oña, “El auto feo” su tema es la incomunicación y su acierto mayor radica en un diálogo ingenioso, basado en un chispeante humor absurdo. Pero mientras su primera obra transcurre con agilidad y fluidez en ésta, el desarrollo de la trama se mantiene estancado y no progresa. Es cierto que de tanto en tanto, Oña agrega alguna vuelta de tuerca, pero, una vez revelada la mecánica de su juguete escénico, ésta parece repetirse una y otra vez.
De todos modos, la joven comediógrafa vuelve a poner de manifiesto un indudable talento para el diálogo absurdo y para la introducción de lo insólito en lo cotidiano. Cabe considerar esta obra como el fruto de una búsqueda en la que hay elementos de gran inventiva en el diálogo pero falta la elaboración de una historia con genuino impacto escénico. De todos modos, Oña vuelve a hacer oír una voz interesante y original en el poco transitado teatro de humor uruguayo, que conviene seguir con justificada expectativa.
En la dirección de la acción escénica, Oña revela una competencia y una claridad de ideas indiscutible. Sabe orientar hábilmente a sus excelentes actores y logra dar significación a cada gesto. Adriana do Reis compone una formidable creación de vocacional de la desesperación gratuita, con su irresistible tendencia a los ataques de llanto y a los irracionales estallidos de furia, mientras Nelson González compone con impecable naturalidad su personaje goloso, indeciso, inseguro, que no sabe muy bien porqué vino a visitar a su quejumbrosa amiga ni tampoco cómo enfrentar a esa confusa complicación que es su vida. |