“Las presidentas” - de Humberto Robles

Ferozmente divertida
Por Egon Friedler

“Las presidentas” - de Werner Schwab – Traducción : Miguel Saénz – Versión : Morena, Demassi, Medina, Levon – Con la actuación de Estela Medina, Gloria Demassi y Levon – Dirección : Marianella Morena – En la Sala Under del Movie Center.

 

Este obra deliberadamente provocativa no es para estómagos delicados. La obsesión del autor por las funciones de excreción del cuerpo humano y su utilización abusiva de un lenguaje escatológico constituyen una agresión permanente al buen gusto entendido en el sentido más amplio. 

Pero esta apoteosis de la mala educación no es gratuita. Es un juego perverso en el que hay mucha diversión, ingenio y humor. Si bien la obra puede entenderse como una sátira a la podredumbre espiritual, la mezquindad y la estupidez de todo el género humano, su blanco más directo parece haber sido la clase media baja austríaca en la que se manifiestan los más notorios defectos nacionales ocultos detrás de una máscara de falsa respetabilidad.

Como Thomas Bernhard (1931-1989), pero aún con mayor ferocidad, Werner Schwab ( 1958-1994) supo criticar duramente a su país. Austria es presentada por Schwab a través de tres viejas que tejen sus fantasías en una modesta cocina. Cada una de ellas tiene un rasgo dominante : Erna es la ruindad, Greta, la frivolidad y María la santurronería unida a un patológico apego a la suciedad. El diálogo entre ellas está sazonado con ingredientes muy picantes : por ejemplo, en un momento, Erna reprocha a Greta su nazismo del pasado lo que a juicio de ella fue tan solo una costumbre muy normal y muy aceptada en el momento oportuno. La caústica crítica a una sociedad esencialmente hipócrita está presente en cada momento, pero también lo está la diversión, que no solo se manifiesta en la conversación absurda de las tres damas, sino también en distintas instancias de canto y de baile que agregan una diferente dimensión de ridiculez al desarrollo de la acción escénica.

Mal hecha, esta obra podía haber sido desastrosa. Habría quedado solamente su pesada avalancha de mugre verbal. Pero en la inteligente y vital versión de Marianella Morena la obra cobra un ritmo, una intensidad y una fuerza satírica que hacen explícito su simbolismo. Por otra parte, la directora contó con un elenco notable. Estela Medina, la eximia intérprete de los clásicos españoles, se revela aquí con facetas interpretativas que no le conocimos a lo largo de su extensa y prestigiosa carrera. Su rol de vieja roñosa y sensual es de una riqueza admirable con sus mil matices de tono y de mímica. Verla bailar es un deleite. En cada parlamento ejerce un profundo magnetismo en el espectador. Dudamos de que haya muchas actrices en el mundo capaces de dar este rol tan difícil y desagradable con esa desenvoltura, ese humor socarrón y esa gracia redentora.

No menos espléndida es la actuación de Gloria Demassi. Desprolija, agresivamente vulgar, torpe, superficial, aprieta a fondo el pedal de lo grotesco y lo ordinario. Su personaje es a la vez una formidable creación de comicidad y de patetismo.

En cambio, no fue acertada la elección de Levon para el rol de María, que, después de todo, no fue pensado para que lo interprete un hombre transvestido. El actor se atuvo demasiado a un diseño casi invariable del personaje en el que se combinan la mojigatería y la estupidez. La María de Schwab daba para mucho más . Hubiera sido más acertado confiar el rol a una alguna experimentada actriz veterana como Elena Zuasti, Nelly Antúnez o Nidia Telles. 

Pero de todos modos, serán muchos los espectadores inteligentes que celebrarán la notable realización de esta pieza chocante y polémica, que en la mejor tradición de la literatura austríaca formula una devastadora crítica a su sociedad.

Egon Friedler

Semanario Hebreo - 17 enero 2008

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