"Las pequeñas patriotas"

Patriotismo escolar al estilo argentino
Por Egon Friedler

"Las pequeñas patriotas" - con Norma Aleandro y Adriana Aizenberg – Pianista : M.Montes – Dirección : Helena Tritek – En el Teatro Solís, abril 12.

 

El espectáculo consiste en una presunta fiesta patriótica en una escuela argentina protagonizada por las veteranas actrices Norma Aleandro y Adriana Aizenberg que se disfrazan con una blanca túnica escolar y se convierten en colegialas de 9 años de edad. 

Hubo reacciones distintas entre la mayoría del público uruguayo y la minoría de los argentinos que viven en nuestra ciudad, al menos entre los que conocemos o logramos identificar. Los segundos disfrutaron mucho más que los primeros y se rieron más y con más ganas. 

Esto se explica porque a pesar de las múltiples semejanzas entre los sistemas escolares de ambos países, hay algunas diferencias. La dosis de patriotismo inflado e inflamado, declamado en las escuelas argentinas, parece considerablemente mayor. Del mismo modo parece que la acumulación de cursilería y mal gusto siempre fue realizada con mayor entusiasmo en la Argentina, mientras en el Uruguay la mediocridad siempre fue homenajeada de manera muy mediocre. 

En apariencia, el espectáculo, con más ironía que desplantes de humor, tuvo un carácter puramente nostálgico, brindando a dos grandes actrices la oportunidad de divertirse en grande divirtiendo de paso al público. Pero “Las pequeñas patriotas” fue mucho más que eso. Detrás de su falsa ingenuidad y su sátira amable a las ingenuidades infantiles, hubo una crítica punzante, sutil e inteligente a la burda transmisión de valores patrioteros, al simplismo de los mensajes educativos, a la chabacanería convertida en solemne mensaje cultural.

Los trabajos de Eizenberg ( la buena alumna que hace prolijamente todo lo que le mandan) y Aleandro (la niña que trata de ser la artista que sus maestros pretenden pero no puede con su torpeza) se complementaron con el de la rígida y sensiblera maestra de música a cargo de M.Montes, igualmente eficaz como pianista, cantante y actor.

El espectáculo estuvo dedicado a la memoria de Nini Marhall, lo que constituyó un indudable acierto, porque Aleandro y Aizenberg, lograron recrear un humor fresco, falsamente ingenuo y desinhibido semejante al que caracterizó a esa gran comediante argentina.

Egon Friedler

Semanario Hebreo, 19 de abril de 2007

Ir a índice de ensayo

Ir a índice de Friedler,  Egon

Ir a página inicio

Ir a mapa del sitio