"Las nenas de Pepe" – de Gabriel Calderón

Excelente espectáculo, trama inexistente
Por Egon Friedler

"Las nenas de Pepe" – de Gabriel Calderón – Con elenco encabezado por Alma Claudio, Susana Castro y Carlos Frasca – Con Carolina Guerra, Cecilia Lema, Daniela Lezama, Gimena Fajardo, Jimena Calderón, María José Lage, Natalia Bargueño, Patricia Curzio, Rosario Martínez, Santiago Turenne, Vera Garat, Victoria Céspedes, Ximena Hernández, Elisabeth Favat, Estela Bancalari y Florencia Lucas. 

 

Hay dos aspectos que es conveniente separar en este último opus de este talentoso hombre de teatro que es Gabriel Calderón : la parte visual y la conceptual. La primera es un formidable catálogo de aciertos : la idea de elegir una antigua farmacia abandonada para ambientar un espectáculo de cabaret es excelente. La escenografía de Osvaldo Reyno imprime al lugar un encantador ambiente nostálgico de la “belle époque” y las luces, diseñadas por María Noel Torres y Lil Cetraro, son un prodigio de inventiva y buen gusto. No menos lograda es la coreografía de Martín Inthamoussú, que el numeroso y disciplinado elenco femenino reunido para el espectáculo, interpreta con una gracia que evoca a los impecables elencos profesionales de las películas musicales. Más ambivalente es el saldo de la parte musical, cuya selección estuvo a cargo del propio Calderón. Aquí probablemente hubiera sido mejor confiar en un especialista. Hubo demasiadas interpretaciones amaneradas en la voz chirriante de una sola cantante, con o sin acompañamiento de piano, hubo reiteraciones innecesarias y estiramientos que parecieron arbitrarios y gratuitos. El contraste entre la música en vivo (muy discutible) y la grabada (muchísimo más eficaz) resultó demasiado notorio. Tampoco en lo que respecta al vestuario el balance es totalmente satisfactorio. El “uniforme” del local que permite admirar las atractivas curvas de las jóvenes “nenas de Pepe” es impecable, pero dentro de la variedad de vestimentas de fantasía ideadas por Alejandro Duffau y Pablo Aulisso el buen y el mal gusto se mezclaron en un desorden pintoresco. Pero en total, objeciones al margen, la parte visual del espectáculo tiene un indiscutido encanto y logra crear una atmósfera que tiene algo de misterioso y de surrealista.

De muy distinta calidad es la trama que sirve de esqueleto al espectáculo. Aquí intervienen además de las 16 chicas del elenco y el único varón,(Santiago Turenne) tres actores veteranos : Alma Claudio, Susana Castro y Carlos Frasca. Alma Claudia encarna a la dueña y presunta madre de la tribu femenina que decide transformar la antigua farmacia en un burdel. Susana Castro es la gran rival de la vociferante y autoritaria “madame” mientras Carlos Frasca, es el legendario Pepe. La trama, indudablemente, se inspira de alguna manera en Bernarda Alba, y juega con la idea de revertir los valores que encarnó en la obra clásica de Lorca. Además, en uno de sus mejores momentos, la satiriza con ingenio. Pero pese a estos amagues temáticos, “Las nenas de Pepe” no tiene nada de lorquiano. Para emplear una expresión respetuosa, su argumento es más bien errático. Hay mucha agitación, numerosas peleas, espectaculares estallidos de cólera, la revelación de abundantes canalladas y un feroz lenguaje prostibulario, haciendo honor a la mala fama de las casas en las que se practica la más antigua de las profesiones de la humanidad. Pero una vez acallado todo el sonido y toda la furia, el espectador reflexivo se preguntará si detrás de todos estos ruidosos fuegos artificiales no hay un gran vacío …….. o una broma gastada al honorable público.

Pero esto sin duda no detendrá a los espectadores ávidos de vivir la ilusión de acudir respetablemente a un cabaret-burdel. Después de todo, hay que admitir que como espectáculo “Las nenas de Pepe” es bastante espectacular.

Egon Friedler

Semanario Hebreo, 17 de mayo de 2007

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