"Las bacantes" de Eurípides

Digna versión de un clásico griego
Por Egon Friedler

"Las bacantes" de Eurípides – Versión de Raquel Carrió y Flora Lauten – Dirección general : Fernando Rodríguez Compare – Con la actuación de Noemí Allen, Daniel Torres, Daniel Jorysz, Fernando Amaral, Guillermo Robales, Alejandra Aceredo, Cristina Sartori, Susana Sánchez, Mariela Chiossoni, Matilde Nogueira, Lucía Trentini, Silvia Bechler, Federiuco Torrado, Sergio Muñoz y Juan Silva Alvarez - En el Museo de Historia del Arte, Ejido 1326.

 

Fue una notable idea presentar una tragedia griega en el ámbito del Museo de Historia del Arte, en medio de réplicas de estatuas de la Antigüedad griega. No podía haber un ámbito más sugestivo y apropiado. Por lo demás presentar hoy “Las bacantes” de Eurípides, una obra escrita 406 años antes de Cristo constituye un gran desafío. Después de todo, es una obra de denuncia del culto dionisíaco, un culto de embriaguez y de locura colectiva, que inducía a quienes lo practicaban a extremos aberrantes y contrarios a la naturaleza humana. En “Las bacantes” la trama central gira en torno a una madre que mata a su hijo con sus propias manos convenciéndose a sí misma de que es un león. Obviamente caben muchas interpretaciones contemporáneas y una muy interesante es esbozada por el propio director en el programa de mano. Pero básicamente la temática esencial de la tragedia gira en torno a la condena del instinto ciego cuando éste se impone a la razón. 

La inteligente dirección de Fernando Rodríguez Compare recrea ese mundo de pasiones desatadas remarcando la alienación de las bacantes, adoradoras del Dios Dionisio, el frenesí furioso de Agave, la madre asesina , la presencia impotente y testimonial del anciano Cadmo y el ciego Tiresias, la arrogancia e inconsciencia del rey Penteo y la frívola crueldad del dios Dionisio. Si en general el desarrollo de la trama escénica y la selección musical, ambos responsabilidad del director, nos parecen sumamente logrados, hay dos aspectos sobre los cuales tengo alguna reserva. 

El ballet de las bacantes debió tener una coreografía más imaginativa y sin duda su rol en la tragedia habría sido más impresionante interpretado por bailarinas en lugar de actrices. Asimismo el Dionisio interpretado por Fernando Amaral con su ambivalencia sexual y su presencia escénica poco intimidante no termina por convencer. Debió trasuntar una perversidad más obvia, una fuerza de personalidad notoria , una presencia mucho más autoritaria y al mismo tiempo más impulsiva. En cambio, me parecieron muy bien elegidos Noemí Alem, como la demencial asesina de su hijo, Daniel Jorysz como el agobiado anciano que es testigo de los hechos y no puede cambiar el destino, Daniel Torres como el sentencioso y grave Tiresias y Guillermo Robales como el impulsivo e imprudente rey Penteo.

En síntesis, al margen de sus aspectos controvertibles, es una realización sumamente digna y recomendable como estimulante experiencia estética más allá de su interés histórico-cultural. 

Egon Friedler

Semanario Hebreo, 3 de mayo de 2007

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