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"La vida es sueño"
de Pedro Calderón de la Barca (1600-1681) – Por la Comedia Nacional con actuación de Mario Ferreira, Levón, Delhi Galbiati, Luis Martínez, Estela Medina, Alejandra Wolf, Juan Vorobiov, Oscar Serra, Isabel Legarra, Hill Silva, Daniela Muñoz, Luján Fernández, Mauricio Chiesa, Stefanía Tortorella, Paola Volonterio, Victoria Soto, Germán Weinberg, Lito Eguren, Christián Pomiés, Marcos Valls – Versión, dirección y coreografía de Adriana Lagomarsino – Escenografía : Albeniz Martínez – Iluminación : Martín Blanchet Realización audiovisual y proyecciones : Liliana Viana, Julio Sánchez, - En el Teatro “Solís”
“La vida es sueño”, estrenada en 1635, es la más famosa de las aproximadamente 400 obras que Calderón de la Barca escribió para el teatro. En ella, Calderón, el mayor creador del teatro clásico español después de Lope de Vega, realiza una notable exploración de las contradicciones de la naturaleza humana y reflexiona sobre la naturaleza del poder y sus límites. Obra de notable intensidad poética ha inspirado a muchos creadores, entre ellos a Gioacchino Rossini que compuso la ópera “Sigismondo” (1815) y los poetas austríacos Franz Grillpatzer (1788-1866) y Hugo von Hoffmannsthal (1874-1929) que escribieron sendas obras basadas en la misma trama. No es exagerado comparar la fama del monólogo:
¿Qué es la vida? Un frenesí” en el teatro español con el “Ser o no ser” de Hamlet en el teatro británico.
Dar un clásico de esta magnitud constituía un gran desafío para la Comedia Nacional que en los últimos años ha hecho muy pocos autores clásicos y el resultado es generalmente convincente, con algunas reservas.
El espectáculo, en su mayor parte, es de gran belleza plástica. Los decorados de Albeniz Martínez y las luces de Martín Blanchet, complementadas de manera muy imaginativa con las proyecciones audiovisuales de Liliana Viana y Julio Sánchez, se combinan admirablemente. No es posible emitir un juicio igualmente favorable acerca del movimiento escénico. Aquí la directora ha mezclado aciertos con lo que a mi juicio, al menos, son notorios errores. La parte coreográfica y musical, con su populismo carnavalero, parece una inserción artificial en la versión, que sin duda requería tanto una música como una coreografía más refinadas. Por lo demás, la directora ha marcado de manera demasiado truculenta los roles de Estela Medina y Levón, que requerían una mayor dosis de misterio……y menos agitación.
En cambio, es de justicia admitir que Adriana Lagomarsino acertó en el desarrollo general de la acción escénica y supo explotar debidamente el rico potencial interpretativo de los principales actores. Mario Ferreira compone su rol de prisionero desdichado súbitamente convertido en mandatario poderoso, con asombrosa naturalidad. Dice con sencilla elocuencia sus comprometidos monólogos y sus desplazamientos escénicos siempre tienen una impecable lógica teatral. Igualmente persuasivo es Till Silva, que en el rol del rey, logra transmitir tanto la lucha interior de su personaje desgarrado por el arrepentimiento como la soberbia y la arrogancia característicos de su investidura. Delfi Galbiati es el perfecto cortesano con todas sus dobleces y su oportunismo mientras Juan Vorobiov infunde una gran dignidad a su rol de Capitán mientras Alejandra Wolff imprime una singular nobleza y simpatía a su rol de heroína convencional que encuentra simultáneamente su identidad y su felicidad.
Al margen de sus aspectos polémicos o censurables, esta versión de “La vida es sueño” constituye una reafirmación de las excelencias del elenco de la Comedia Nacional y de su loable versatilidad histriónica. |