“La posteridad de las ratas” (Buscando a Copi) - de Federico Rocca  

Iracundo vanguardista
Por Egon Friedler

“La posteridad de las ratas” (Buscando a Copi)  - de Federico Rocca – Con la actuación de Pablo Robles y Federico Torrado – Dirección general de Fernando Rodríguez Compare.

En sus concisos comentarios en el programa de mano, el director del espectáculo Fernando Rodríguez Compare, revela que éste es fruto de un intenso trabajo conjunto del autor Federico Rocca , el actor Pablo Robles y el director, para familiarizarse con la personalidad y la obra del polémico actor, dramaturgo, novelista, dibujante y compositor de canciones argentino Copi (seudónimo de Raúl Damonte Botana) fallecido de Sida en París en 1987. Y define al espectáculo como “una fantasía sobre una posible muerte de Copi, quizás la que él hubiera querido – en sus últimos minutos de vida. Aunque también podemos estar frente a una de sus puestas en escena, a uno de sus tantos juegos creativos, llenos de ironía, crueldad, y porqué no , amor ya que la ambigüedad es una constante en su obra”.

El espectáculo, irreverente, ingenioso, con un humor chirriante y situaciones insólitas y sorprendentes, probablemente habría gozado de la aprobación de este iracundo vanguardista que se jactó de haberse contagiado del Sida antes que nadie. De todos modos, este espectáculo divertido, ocurrente, extraño, incómodo, original, locuaz y apabullante, da una idea, que parece ser bastante fidedigna, de este curioso creador, que sabía ser muy irritante pero que también tuvo sus chispazos de genialidad. 

La versión, bien dirigida y ambientada (con luces y escenografía a cargo de Alvaro Domínguez) no tuvo flancos débiles. Entre otros méritos, reveló a un actor joven de inusual ductilidad y talento, porque la insolente extroversión que Pablo Robles logra imprimir a su protagonista es francamente brillante, mientras la convincente timidez e inseguridad de su interlocutor Federico Torrado resulta un contraste de impactante efecto humorístico. Es raro encontrar en un actor joven el desenfado, la capacidad de mímica y la ductilidad escénica de las que hizo alarde Robles. Por si no hubiera otras razones de peso para ver la pieza, la actuación de Robles es un motivo más que suficiente.

Sin duda, es un espectáculo que será rechazado con indignación por personas muy conservadoras. Pero para amantes del teatro desprejuiciados puede ser un descubrimiento estimulante y revelador. Y para cerrar esta nota cabe citar un atractivo adicional…….el final irónico puede servir de pretexto para animadas e inteligentes discusiones.

Egon Friedler

Semanario Hebreo - 3 de setiembre 2009

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