“La mujer que cayó del cielo” de V.H.Rascón

Gran actriz en obra endeble 
Por Egon Friedler

“La mujer que cayó del cielo” de V.H.Rascón – Por  grupo de teatro de México integrado por Luisa Huertas, Roberto Soto, Carlos Guizar y Ari Brickman – Dirección : Barclay Goldsmith – En el Teatro Stella, 26 de octubre

 

Esta pieza que ya fue presentada anteriormente en Montevideo por la actriz costarricense María Bonilla, se inspira en un hecho real. Una mujer que hablaba en un idioma ininteligible e ignoraba tanto el inglés como el español, fue encontrada hurgando tachos de basura en las cercanías de la ciudad de Kansas. Luego de que las autoridades no supieron qué hacer con ella, la encerraron en un manicomio. La mujer, una india rarámuri de Mexico llamada Rita,  presuntamente había viajado de la Sierra Tarahumara a los Estados Unidos en busca de trabajo. 

        

Según las notas del programa de mano de Luz Emilia Aguilar Zinser la obra es “una conmovedora alegoría del forastero,  una eficaz representación del horror ante la extrañeza, la fragilidad del distinto entre los que se reconocen iguales y  la vulnerabilidad de una cultura periférica bajo una forma hegemónica y depredadora de ver el mundo”

       

Sin duda, éste debe haber sido el propósito del dramaturgo mexicano pero a mi juicio no lo logró. La obra impresiona como maniquea y simplista. De un lado está la inocente “salvaje” que no es tal y del otro lado están los “gringos”, tontos y arrogantes, que solo son capaces de darle nocivos remedios que la enloquecen realmente. Sin embargo, la propia obra se encarga de desmentir su idea básica. Resulta que la gran víctima de la historia mató a su marido confundiéndolo con un coyote, una conducta que no es exactamente normal, y ese detalle, y no la miseria, es lo que la llevó a huir de México. Finalmente un generoso y solidario asistente social logra sacar a Rita del hospital siquiátrico en los Estados Unidos para hacerla volver a México donde terminó internada en un manicomio mucho peor.

       

Todo es demasiado previsible en la obra, pero para remarcar lo obvio, un comentarista (Roberto Soto) brinda aclaraciones adicionales. Los dos médicos que también hacen de polícias (Carlos Guizar y Ari Brickman) componen groseras caricaturas de cretinos y/o villanos. Es cierto : Luisa Huertas,la protagonista, es una gran actriz, capaz de cautivar  con su voz, su mímica, sus tics y su desamparo de animal enjaulado. Pero es una lástima no haberla podido ver en una obra de genuina categoría artística y no en una pieza sumamente floja  extrañamente sobrevalorada en su país y en otros del continente.

Egon Friedler
Semanario Hebreo 3.11.2005

Ir a índice de ensayo

Ir a índice de Friedler, Egon

Ir a página inicio

Ir a mapa del sitio