“La lechuga” - de César Sierra

Viejo nuevo conflicto ¿Qué hacemos con Papá?
Por Egon Friedler

“La lechuga” - – Con los actores Silvana Grucci, Diego González, Myriam Campos, Hagop Davidian y Eduardo Virells – Dirección general : Hugo Blandamuro – En el Teatro “La Candela”.

 

Esta pieza del autor venezolano contemporáneo César Sierra replantea un tema que ha sido tocado repetidamente en el teatro, en el cine y en relatos de ficción : el conflicto entre hermanos sobre quién debe hacerse cargo de un padre enfermo o inválido. La confrontación tiene lugar en una tensa fiesta familiar que reúne a tres hermanos, una mujer casada y sin hijos, un hermano casado con una mujer embarazada que espera a su séptimo hijo y un hermano soltero, homosexual y sin ataduras. La única hermana es la que tiene a su padre, de hecho reducido a la condición de vegetal, y su marido está harto de la situación. Pero los dos hermanos tienen sus argumentos para no llevarse a “papá” : el casado porque su familia es muy grande, su situación económica deja que desear y la presencia de un anciano atado a la vida por aparatos puede ser negativo para los niños ; el homosexual, porque su estilo de vida es incompatible con el cuidado regular de un enfermo.

La velada, en la que participan los respectivos cónyuges de los dos hermanos, se convierte en un ingenioso y feroz duelo verbal pautado por numerosos chispazos de humor que culmina con un final carente de sorpresas. 

La pieza no es memorable pero es eficaz y convincente escénicamente. El director, Hugo Blandamuro, logra imprimirle un ritmo fluido y una sugestiva intensidad dramática, con la oportuna alternancia de toques humorísticos. Cuenta con un buen elenco, en el que se destaca Silvana Grucci, como ingenua, tontita y siempre despistada esposa embarazada. También están muy bien Diego González como nervioso y autoritario marido y Myriam Campos, como la infeliz hermana, cuya responsabilidad de hija le genera un conflicto con su marido. Menos convincentes resultan la exuberancia de Eduardo Virells como hermano homosexual y la severa hostilidad de Hagop Davidian como cuñado en discordia. 

Los detalles de escenografía (Nuñez Batlle y Bentos) vestuario (Cristina Cruzado) Luces (Nicolás Ausserbauer) y Música (Alfredo Leirós) son convincentemente eficaces y dan el marco adecuado a la acción. En síntesis, es una visita al teatro recomendable, tanto por la triste y eterna vigencia del tema como por la naturalidad y el encanto de Silvana Grucci, en una de las mejores actuaciones de comedia del año.

Egon Friedler

Semanario Hebreo

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