"La Esperanza S.A." de Carlos Manuel Varela

Una historia de partidas y retornos
Por Egon Friedler

"La Esperanza S.A." de Carlos Manuel Varela - Dirección de Delfi Galbiati - Por elenco de "La Gaviota" integrado por Júver Salzedo, Rossana Ramon, Aline Rava, Fiorella Gamba, Álvaro Lamas, Ariel Caldarelli y Félix Correa - En el Teatro "Stella", agosto 6

Una pareja que tuvo que exilarse en España en el período de la dictadura militar decide volver. Hicieron algún dinero con un pequeño negocio de venta de sandwiches en Madrid y creen que podrán prosperar en la etapa democrática del país. Esperan un hijo y quieren que nazca en el Uruguay. A su regreso, los recibe su familia de la esposa : un hermano mayor casado y su esposa, un hermano menor con su pareja y un anciano padre, dueño de una ferretería y baluarte económico de la familia. El conflicto central de la obra se libra entre la pareja de la hermana y la del hermano mayor. Mientras la primera vuelven al país con expectativas positivas, la segunda está harta de su situación económica mediocre y su falta de perspectivas. El hermano mayor es un arquitecto sin trabajo, que para sobrevivir debió aceptar un puesto burocrático menor en la Aduana mientras su mujer es secretaria en una clínica odontólogica. Ambos confían en que les irá mejor en el extranjero. Pero el autor hábilmente no se conforma con plantear solo un conflicto entre optimistas y pesimistas, entre quienes apuestan al futuro y quienes creen que el Uruguay es un país irremediablemente estancado. Cada uno de los personajes tiene su individualidad y sus relaciones con los demás miembros de su familia son complejas y conflictivas. El anciano padre, que encabeza el bando de los optimistas, es el gran componedor que trata de suavizar los conflictos familiares, mientras sus dos hijos son dos claros disidentes. El mayor, desencantado del país, finalmente elige la emigración con todos sus riesgos y el menor juega a la bohemia, negándose a sentar cabeza y a ser adulto de una vez por todas. El final, inconcluso como la vida, insinúa una moderada victoria del optimismo. La obra toda respira autenticidad, calidez, verdad tanto en el ámbito sicológico como en el sociológico.

La dirección de Delfi Galbiati (si no nos equivocamos es su primer trabajo) es muy eficaz en su sencillo planteo realista, en su cuidado movimiento escénico y en su generalmente convincente dirección de actores. Lamentablemente hay una excepción : Ariel Caldarelli en el rol del hermano mayor. Este excelente actor sin duda hizo lo que le marcó el director (tiene suficiente ductilidad como para haberle dado un enfoque totalmente diferente) y su rol resulta demasiado chirriante, demasiado grotesco, demasiado artificial. Es un seudo-villano al borde de la caricatura. 

El resto de los actores está muy bien comenzando por el campechano y jovial anciano de Júver Salzedo, a quienes se suma la naturalidad escénica de Rossana Ramón, la simpatía de Alice Rava, la seriedad resentida de Fiorella Gamba, la desenvoltura y naturalidad de Félix Correra y la incontenible locuacidad de Alvaro Lamas. 

Esta obra de los años ochenta ha envejecido muy bien. Como un buen vino, hoy quizás pueda ser mejor saboreada que cuando fue estrenada. 

Egon Friedler

Semanario Hebreo -10 de agosto 2006

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