“La Embajada" - con autoría y dirección de Marina Rodríguez 

Evocación de una historia real
Por Egon Friedler

"La Embajada" con autoría y dirección de Marina Rodríguez – Con los actores Melisa Artucio, Daniel Cardozo, Marcos Flack, Pachi Freire, Claudio Lachowicz, Carolina Pereira, Gudalupe Pimienta, Pablo Pípolo, Amelia Porteiro, Líber Rodríguez y Adriana Marín – En el Teatro “El Galpón”, Sala Atahualpa.

 

El programa de mano cuenta con detalles el episodio histórico que evoca esta obra, que fue vivido por la propia autora. Entre 1975 y 1977, cuando en el Uruguay detentaba el poder una dictadura militar, casi quinientos uruguayos pudieron salvar su vida o su libertad solicitando asilo político en la Embajada de Méjico en el Uruguay. Hubo personas de distintas edades, desde bebés hasta ancianos, familias y hombres y mujeres solas, muchos de ellos con sus familiares más cercanos en la cárcel. Todos fueron acogidos con calidez y buena voluntad por el embajador mejicano de entonces, don Vicente Muñiz Arroyo, que aplicó la tradicional política de asilo político practicada generosamente por su país. La pieza simplemente documenta la permanencia de un grupo de solicitantes de asilo durante algunas semanas en la sede diplomática mexicana.

La autora eludió la tentación de hacer de la pieza un panfleto político, pero al hacerlo cayó en otra trampa : convirtió el episodio en una historia anecdótica e intrascendente sobre las dificultades de un grupo de personas para vivir juntas en un espacio reducido. Es cierto : no faltan las alusiones a persecuciones, a parientes de destino incierto en la cárcel o fuera de los muros protectores de la embajada. Pero no hay retratos profundos, ni discusiones sobre temas urticantes, ni planteos de naturaleza existencial. Tampoco hay una explotación humorística ingeniosa de una trama que se centra en torno a un tema tan incómodo como……la incomodidad. Con ello, es necesario admitir que la autora tiene un chispazo de talento dramático que le abre un crédito para el futuro en la escena en la cual la joven mujer que está asilada con su marido y su bebé en la embajada, se plantea el porqué de su vida común con un hombre al que la une una compleja relación de amor-odio.

También es justo abrir un crédito para el futuro de Marina Rodríguez como directora. Su diseño de la acción escénica es fluido y prolijo. No hay baches de ritmo y la pieza construida en forma de pequeñas escenas desarrolla muy bien la trama. Con una escenografía sobria de Dante Alfonso y una iluminación eficaz de Fernando Tabaylain la autora maneja muy bien el trabajo colectivo de un grupo de actores dedicado y competente, en el que se destacan la frescura de la joven Melisa Artucio como Gabi, el formidable retrato del dedicado y campechano embajador a cargo de Líber Rodríguez y el simpático borrachín del grupo interpretado por Marcos Flack.

Egon Friedler

Semanario Hebreo, 9 de agosto de 2007

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